Gabo, el colombiano que unificó a Latinoamérica: Peña y Santos

Gabo, el colombiano que unificó a Latinoamérica: Peña y Santos

México, DF. En el recinto más importante de la cultura mexicana, los presidentes de México, Enrique Peña Nieto, y Colombia, Juan Manuel Santos, rindieron homenaje “al más grande de los escritores latinoamericanos” Gabriel García Márquez. Compararon la grandeza de su obra con la de Miguel de Cervantes Saavedra, y equipararon aMacondo con el mundo que el español narró en el Quijote de la Mancha.

En su intervención, Peña Nieto destacó que con la muerte de García Márquez se va un hombre grande, uno de los más grandes en la historia de la literatura, cuya “vida y obra son inspiración, guía, luz y ejemplo” para muchos escritores alrededor del orbe. Su realismo mágico colocó la literatura latinoamerica entre la mejor del mundo. “Gracias a su obra se ama a Latinoamérica desde otros continentes”, sostuvo.

Sobrio, con corbata negra acorde al protocolo, propio de los días de duelo, el mandatario mexicano fue evocando la estrecha relación que guardó Gabo con las letras mexicanas, desde su primer encuentro con la literatura mexicana, Pedro Páramo, de Juan Rulfo, gracias a un regalo de otro colombiano ilustre residente en México, Álvaro Mutis.

Recordó también la estrecha relación profesional y amistosa que tuvo con uno de los principales escritores mexicanos, Carlos Fuentes, como parte de los intensos lazos que García Márquez forjó en México desde que llegó con sólo veinte pesos en su porvenir, procedente de Nueva York.

Las evocaciones del mandatario mexicano alcanzaron la anécdota famosa del retorno intempestivo del autor a México, camino a Acapulco, cuando por fin encontró las primeras frases de la que sería la más célebre de sus novelas y que le valió el reconocimiento internacional: Cien años de soledad.

Resaltó que García Márquez escogiera a México como el lugar para crear sus obras. “Aquí los mexicanos hemos visto crecer ese árbol frondoso que es García Márquez (…) Lo despedimos con la alegría de su vida y la emoción de sus libros”, sostuvo.

“Vive en las esperanzas de la humanidad”

Ostensiblemente más conmovido, Santos destacó la importancia del homenaje a Gabo en el más importante recinto cultural de México, teniendo como marco los murales de Siqueiros y Rivera. “Gloria eterna a quien más gloria nos ha dado”, rubricó su discurso el mandatario colombiano, quien llegó a México apenas unas horas antes exclusivamente para participar en el homenaje al escritor colombiano.

En el centro del recinto, al pie de la escalinata principal del Palacio de Bellas Artes, sólo estaba la urna con las cenizas de García Márquez, rodeada de flores amarillas. En primera fila, acompañada de los mandatarios, se encontraba Mercedes Barcha, esposa del escritor, junto con sus hijos. A ella, la Gaba, la “mujer que llevaba el mundo a sus espaldas para que su esposo pudiera escribir”, dirigió el presidente colombiano un abrazo.

Santos sentenció que uno de los mayores privilegios de los colombianos es la aportación de Macondo al mundo, Macondo que es a la vez Cartagena, Bogotá, París, México, todos los lugares emblemáticos que sirvieron como inspiración a la obra del escritor.

Gabo, dijo Santos, fue “un hombre que más que colombiano incorporó en sus obras la esencia misma del ser Latinoamericano y muy especialmente del ser Caribe”, utilizó el más grande de los poderes como su fuente de inspiración, el poder del amor, para transmitir sus historias y con ello colocó a Aracataca, su ciudad natal, en un lugar legendario para el mundo.

El presidente colombiano resaltó su arribo a la tierra de Rulfo, Fuentes, Octavio Paz, Alfonso Reyes, ilustres escritores mexicanos y subrayó que a México y Colombia los hermanan muchas cosas y, en esta ocasión, lo hacía el homenaje a García Márquez, un hombre cuya grandeza lo hará vivir para siempre como una esperanza para la humanidad

Recordó las palabras de García Márquez al recibir el Nobel de literatura: “los latinoamericanos no estamos condenados al mal”. Tenemos el compromiso de hacer la utopía posible, de construir una Latinoamérica donde de veras sea cierto el amor y sea posible la felicidad

“Antes que nada nos deja la esperanza, la tarea, la determinación de unirnos por el bien de nuestros pueblos”, sentenció.

El primero de los tres discursos oficiales estuvo a cargo de Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA), quien dijo: Gabriel García Márquez fue un hombre feliz. Y la felicidad se trasmina a todo lo que su pluma de escritor tocó”.

Del mismo modo –agregó– que en el siglo XIX portentosos escritores como Tolstoi, Dostoievski, Gogol y Chejov lograron que la cultura de Rusia se volviera universal, la literatura de América Latina se volvió universal en el siglo XIX gracias a una generación de escritores encabezada por García Márquez, que recurrió a la historia de su aldea, real o imaginada, para reinventar la vida del Hombre”.

Hizo que Macondo formara parte de la cultura popular, “algo que sólo había logrado Cervantes con el Quijote”.

Minutos después de concluidos los discursos, tras la salida de los presidentes de México y Colombia, fueron retiradas las cenizas del escritor del recinto. La música de concierto que acompañó toda la tarde el homenaje fue sustituida hacia el final con la música popular colombiana.

Al finalizar el homenaje, mariposas amarillas de papel cayeron sobre el vestíbulo y el exterior del Palacio de Bellas Artes.

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