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miércoles, 5 octubre, 2022
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La captura de la UAZ y la izquierda deleuziana

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Por: ALBERTO VÉLEZ RODRÍGUEZ • ROLANDO ALVARADO FLORES •

En cualquier manual para aprender el manejo de inversiones se puede encontrar una definición operativa del concepto de “arbitraje”. Por ejemplo, en el de S. J. Khoury (“Investment Management”, 1983, Macmillan) dice lo siguiente en la página 444: “Una oportunidad de arbitraje puro resulta en un retorno en una posición sin riesgo, una en la que no se comprometan fondos”. Y en la 139 enuncia: “Una situación de arbitraje es una que no involucra comprometer el capital, pero permite una tasa positiva de retorno”. Sin lenguaje técnico: un arbitraje es aquella operación financiera en la que se invierte y se gana sin riesgo alguno. Un ejemplo evidente es cuando se obtiene una ganancia por vender un mismo producto en mercados donde su precio es superior, pero hay más y escapan, por lo regular, a los cursos de macroeconomía. En ésta se enseña que cualquier inversión implica un riesgo, y entre más riesgo mayor la ganancia. Pues bien, el arbitraje, por carecer de riesgo, implicaría una ganancia nula. Lo que es falso. ¿Cuál es la relevancia de esto para las posiciones de izquierda que luchan contra el neoliberalismo y el capitalismo en general?, ¿cómo puede ese concepto resultar relevante? Lleva a una “ampliación del campo de batalla” de acuerdo a las ideas de Carolyn Hardin en su libro “Capturing Finance. Arbitrage and Social Domination” (Duke University Press, 2021). Hacia el final del prefacio, página 10, la autora sostiene que está dando los primeros pasos en la construcción de una “política del riesgo”. Para avanzar en este objetivo propone generalizar el proceso activo en la práctica del arbitraje. Así, señala que la esencia de éste es obtener una ganancia mediante la generación de una diferencia. Si dos mercados tienen precios distintos, es seguro obtener un beneficio sin arriesgar nada. Pero también: si un obrero trabaja y genera un plusvalor, es relativamente fácil la exacción del mismo sin riesgo alguno, debido a la diferencia establecida entre “patrón” y “trabajador”. Ahora invierte la concepción. No surge el arbitraje en una situación donde la diferencia ya está dada, al contrario, se crea para que tenga lugar la apropiación. Hardin nombra a tal proceso “captura” de acuerdo con la idea esbozada por Félix Guattari y Gilles Deleuze en el libro “Mil Mesetas” (véase “A Thousand Plateaus”, 2004, Continuum, en particular capítulo 13 “Apparatus of Capture”). Para poder generar una captura es necesario introducir un “aparato de captura”, un medio de generar la diferencia y lograr, sin riesgo, un beneficio. Ahora, Hardin insiste en el carácter provisional de su concepción, es parte de una “caja de herramientas” conceptuales para organizar las “realidades empíricas sobre determinadas” y reformar el pensamiento marxista. Según parece los todavía seguidores de Marx no dejan de comprender el sistema capitalista como una “unidad” centrada en el siglo XIX. Por tanto, sus explicaciones de las finanzas, los derivados financieros y demás cosas desconocidas en tiempos del fundador se reducen a adjetivarlos como “realidades parasitas”. Distinguen entre auténtica economía productiva, el objeto de su reflexión y ansía revolucionaria, y economía de la especulación, paraíso de los agiotistas. Según Hardin, mediante un renovado esfuerzo de abstracción (más “trabajo del concepto”), se puede lograr una nueva comprensión del capitalismo. Ahora bien, para ello es necesario retomar las ideas de J. K. Gibson-Graham (nombre adoptado por dos especialistas en geografía económica: Julie Graham (1945-2010) y Katherine Gibson respecto a las estrategias para desestabilizar la unidad del Capitalismo. Se ha concebido, pero esto es falso, según Gibson-Graham, que el capitalismo presenta una cierta unidad, que hay un único capitalismo cuya ubicación es fácil de reconocer. No es así, hay muchos capitalismos y cada uno, ahora de acuerdo a Hardin, se puede caracterizar por su particular aparato de captura. Por tanto, el panorama de la lucha cambia. Existen multitud de capitalismos, todos ellos con métodos específicos para lograr una apropiación. Se debe, entonces, adoptar el método del “aparato de guerra” para combatir en “democracias iliberales”. Lástima que los abundantes discípulos de Guattari-Deleuze, excepción hecha de Lula Da Silva, rara vez traten de seguir las consignas de su mentor. La izquierda deleuziana de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) podría comenzar por caracterizar el aparato de captura de ésta. ¿Dónde está la exacción de beneficio o ganancia? En un procedimiento muy sencillo y a la vista de todos: las cuotas de seguridad social retenidas no se entregan al ISSSTE, sino que se utilizan, al parecer, para financiar el proyecto de universidad. ¿De qué diferencia se habla aquí? De la existente entre simples académicos y administradores. Todo el entramado de la autonomía fue transformado en un proceso de cobertura de la exacción de dinero de los universitarios. No por la vía de la mera “explotación intensiva”, sino también por la de la pasividad política. Debido al proceso de institucionalización habido desde fines de los 1970, se configuró una clase política universitaria que extrae beneficios, sin riesgo alguno, de los universitarios. Sirven para la obtención de cargos políticos, financiamiento de campañas, construcción de grupos. Se mencionó que las ideas de Hardin cambiaban el “campo de batalla”. El capitalismo no está sólo en las grandes empresas, está más cerca de lo creíble.

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