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viernes, 14 junio, 2024
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■ Personal de Migración arremetió contra niñas y niños, y contra las pertenencias de todos, señalan

“Nos trataron como si no fuéramos personas; nos decían que era la ley de ellos”: migrantes varados

■ Además de los daños físicos, los agentes los sometieron a abusos verbales, denigrando su "nacionalidad, personalidad y familia"

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Por: La Jornada Zacatecas •

Personas migrantes que fueron asediadas por agentes del Instituto Nacional de Migración en San Jerónimo la mañana del 2 de abril narraron cómo se desarrollaron las amenazas y agresiones que sufrieron, algunas de las cuales fueron registradas en video y han sido difundidas.

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Después de dos horas de insultos y provocaciones, y al no conseguir que las personas migrantes abandonaran el vagón en el que se transportaban, personal de Migración arremetió contra niñas y niños (y contra las pertenencias de los migrantes), logrando con esto que mujeres y hombres se movilizaran para proteger a las infancias y también a mujeres embarazadas que fueron agredidas.

Carmen, una mujer adulta mayor que ha acompañado desde Chiapas a tres niños provenientes de Honduras, fue maltratada físicamente por reaccionar a la agresión que una agente del Instituto Nacional de Migración (INM) emprendió contra uno de los niños, pateándolo en dos ocasiones y “destripándole” una botella de agua.

La mujer fue sometida por cuatro agentes de Migración (tres de sexo femenino y un masculino), quienes la arrastraron del cabello y le fracturaron un dedo.

Aparte del dedo fracturado, Carmen permanece con un dolor derivado de que el agente masculino se le paró en el pecho mientras la sometía.

Una mujer embarazada que se cayó fue pateada por guardias cuando ya se encontraba desmayada, contaron varias personas. “Patearon a una muchacha embarazada como entre cinco funcionarios de Migración, compañeros a los que les reventaron la cabeza, les cayeron a palos, luego como que les golpearon al tiro”, narró Alirio Terán. 

El migrante venezolano subraya que los agentes los sometieron a muchos abusos verbales también, denigrando su «nacionalidad, personalidad y familia».

“Realmente nos trataron como si no fuéramos personas o humanos. Nos decían que había un artículo que lo aplicaron el 30 de abril, (que consistía en) que los Derechos Humanos ya no existían, que era la ley de ellos (…)”, describe Alirio.

Otros hombres y mujeres confirmaron este testimonio explicando que los agentes de Migración les mostraron las pantallas de sus teléfonos con un “supuesto comunicado”, por el que pretendían dejarles claro que “la orden venía desde arriba”. 

Ante esto, las y los migrantes entrevistados solicitan el apoyo de cualquier ente o autoridad que los quiera apoyar, pues han sido advertidos que lo que les espera más adelante es peor.

“Nos meten presión con que hay cárteles adelante”, declara una de las mujeres, quien también especificó que mil quinientos pesos por persona es la cifra exacta que les exigen para dejarlos pasar. 

“Si no les damos el dinero nos devuelven, y de paso nos meten en un cuarto en donde nos desnudan completicas, para quitarnos -si no les damos el dinero- todo lo que nosotros llevamos encima”. A los niños los revisan completos y a los bebés les quitan los pañales “para ver si tenemos dinero”, denuncian.

Las personas entrevistadas narran que fueron muchos los tipos de amedrentamientos con los que finalmente consiguieron expulsarlos del tren. 

En el primer retén, este grupo de aproximadamente 150 personas había logrado resistir y mantenerse sobre el vagón, por lo que los elementos del INM, tras haber conseguido que unas 300 personas se bajaran del vagón, les tiraron piedras e hicieron señales ofensivas a los que lograron permanecer arriba, cuando el tren avanzó.

En San Jerónimo, en el siguiente retén, una adolescente de 14 años que estaba sentada sobre un maletín de comida fue empujada y estrujada para despojarla de esta maleta. Ella narra que la maleta le cayó encima a unos bebés, cuestión que les reclamaron a los agentes de Migración, recibiendo la respuesta de que se bajaran para que las infancias no vieran lo que iban a hacer con ellos.

Una funcionaria que usaba lentes fue señalada como alguien que se condujo con especial saña, pateando a las costillas y tirando al piso a personas.

“Nos bajamos del tren porque no queríamos más conflicto, nos prometieron que había una casa de refugio cercana, todo era mentira, nos dejaron a la deriva y tuvimos que caminar kilómetros para encontrar ayuda de la población”, explicó un joven.

“La ley de ellos era que estuviéramos debajo del tren… porque supuestamente el tren era peligroso, más peligroso es lo que veo que hicieron ellos: votarle el agua, la comida a los niños, la mochila, y ponernos a caminar el desierto más de cinco kilómetros”, añadió.

NO HEMOS RECIBIDO ATENCIÓN POR PARTE
DE PERSONAL DE DERECHOS HUMANOS,
COMISIÓN DE ATENCIÓN A VÍCTIMAS O FISCALÍA

Las personas entrevistadas declaran no haber recibido atención por parte de personal de Derechos Humanos, la Comisión de Atención a Víctimas o la Fiscalía. Han dormido a la intemperie y se mantienen subsistiendo con las donaciones de alimentos y agua que les proveen asociaciones y voluntarios zacatecanos, las cuales resultan insuficientes.

Las y los migrantes de entre siete a nueve nacionalidades que se encuentran varados en la capital del estado se declaran agradecidos con el pueblo mexicano y zacatecano, que muestra una gran generosidad y sensibilidad hacia ellos. Entre ellos, los voluntarios de Máquina 30-30, quienes repartieron leche, galletas y tortas, la mañana de este viernes 3. 

También la familia Rosales Ávila (de las empresas Daysu y Aluvid) decidió llevar la reliquia por el día de la Santa Cruz a estas personas migrantes, a quienes les entregaron tres burritos y un refresco por persona, en este mismo día viernes.

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