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jueves, 29 febrero, 2024
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El gozoso encuentro con el conocimiento y la amistad

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Por: GERARDO ROMO •

Zacatecas.- El encuentro con el conocimiento idealmente debe ser una experiencia gozosa, alegre, vivificante. Así viví los últimos 30 meses como parte de la segunda generación de la maestría en Solución de Problemas Públicos de Zacatecas, en la Unidad Académica de Desarrollo y Gestión Pública.

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¿Y por qué fue gozosa la experiencia? Principalmente porque estudiar de nuevo permite ver horizontes que permanecían escondidos, que tienen rostro, las compañeras y compañeros que con el paso de los fines de semana, de los 5 semestres (uno de ellos el propedéutico) se fueron convirtiendo en amigos y amigas  que hoy sé permanecerán.

Y también porque mis neuronas revivieron, se dieron un festín y cada fin de semana, en cada tarea por resolver si cerraba los ojos un momento podía verlas a todas bailar, gritar alegrarse y explotar en bella pirotecnia de ideas ¡Qué Maravilla!

Puedo decir que con algunos de mis hermanos de conocimiento, como Gama, Francisco, un tipazo boy scout con Ale hoy en una estancia en el extranjero, con Amada, el maestro Alfonso Vázquez, y muchos más nos divertimos como niños. 

 ¿Qué extrañaré más?, la alegría en el salón de clases, las risotadas, el cotorreo sano, que algunas veces, en no pocas ocasiones fue no comprendido por algunos en la unidad académica. (quizás hacíamos demasiadas carnes asadas después de clases).

En el terreno académico aprendimos con el maestro Omar Guzmán que lo social es espiritual y que nuestra misión como observadores de la realidad que nos circunda es buscar hacer visible lo que permanece oculto, es decir; buscar la esencia de la vida para transformarnos con ella. ¡Menuda tarea!

¿Se puede sonreír estudiando los problemas públicos de Zacatecas? Si, la maestría es una prueba de ello.

En lo personal, desde el inicio de la maestría intuí que difícilmente un puñado de mujeres y hombres profesionistas comprometidos –como lo somos todos y todas- podríamos transformar la realidad adversa, injusta y por qué no decirlo, hasta desgraciada y dolorosa, muy dolorosa para la mayoría, ya sea porque son adultos mayores en abandono, jóvenes sin oportunidades de estudio, o porque vivimos en un estado con cada vez menos agua, con minas millonarias y pueblo pobre, muy pobre.

Incluso uno de nuestros profesores, Carlos Arellano nos decía con insistencia, que antes de pensar en resolver problemas deberíamos centrarnos en tratar de entenderlos, que ésa en sí misma sería una gran aportación social.

Lo que si creo construimos en nuestra maestría es la posibilidad de la esperanza. Todas y todos en ella, alumnos, alumnas y desde luego nuestras maestras y maestros sin excepción,  compartimos el ideal de ser sembradores de un Zacatecas y un México mejor desde la base de  la acción colectiva convencidas y convencidos de que no se puede ser feliz solo.

En nuestras aulas se teje la utopía y se construye revolución.

Quizá hoy día no hay acto más revolucionario que pensar por sí mismo en libertad. Eso tratamos de conquistarlo nosotros cada día por difícil y hasta obvia que parezca la misión.

“Entregas generosa luz y fuego”, se describe a nuestra UAZ en su himno.

Esa luz y ese fuego nos fueron transmitidos por nuestras docentes Armida (cual guerrera incansable, justa, con Virginia, siempre insistente en nuestra responsabilidad social con el pueblo que nos permite ser educados; con Tamara y su insistencia en que un investigador social debe entender la complejidad del mundo con paciencia, lógica y perseverancia, con Geovanna  y su lucidez infinita… con el profe Omar y su insistencia en montarnos siempre en los hombros de la ciencia y el conocimiento construido por siglos y Marco que desde su cualidad de ser un hombre de ciencia en acción nos llama a evitar la pasividad y construir mejores alternativas y descubrir nuevos caminos.

¡La universidad no sirve si no es capaz de transformar la realidad social!, nos insistiría una y otra vez.

Cómo no estar agradecido con una experiencia de estudio y acercamiento con el conocimiento. Incluso diré que llegué a pensar antes de estos 30 meses que han transcurrido, que el aula y yo ya no nos llevábamos, me pensé incluso viejo para aprender.

Hoy doy gracias por tanto bien recibido, por tanta paciencia de mis maestras, maestros y desde luego mis compañeras y compañeros, pero sobre todo doy gracias a Dios porque en cada una y cada uno de ellos y ellas me ayudaron a que la chispa por saber volviera a mí en busca para expandirse 

¡Hasta ganas me dan de estudiar un doctorado! Pero primero, lo primero terminar la tesis ¡sin plagio y con gozo y sin que falte la congruencia académica!

Gracias también al pueblo de México que a muchos de nosotros nos pagó por estudiar esta etapa y espera de nosotros y nosotras una sencilla retribución, que seamos congruentes y le demos al pueblo un poco de lo que él tanto nos ha dado, ni más ni menos la posibilidad de un Nuevo Despertar.

Que este nuevo despertar queridas y queridos compañeros de generación nos acompañe siempre y sea un aliciente para continuar en este arduo camino de vivir construyendo con otras y otros un mejor presente y un futuro decentemente justo.

Gracias por todo, gracias por tanto… ¡Orgullosamente, UAZ!      

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