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jueves, 29 febrero, 2024
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Elucidaciones sobre el ‘genocidio continuado’ en Gaza Tercera parte

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Por: RICARDO BERMEO •

En el actual horizonte global, en la guerra de Israel-Palestina, un elemento más que sintomático, es el empleo del sistema de inteligencia artificial Habsora, (que en hebreo significa…»El Evangelio»). Ya, en el uso de este nombre, una ‘metáfora’ teocrática reveladora, podemos advertir in nuce la delirante ‘mecánica de los hechos’ que da cuenta de los crímenes de lesa humanidad cometidos en Gaza, por el Gobierno de Netanyahu.

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Antes, como parte del análisis del contexto global, apuntaré dos temas… el primero, el juego de espejos, necropolítico -totalitario-, con el que se estaría dando alas al escalamiento global de los fanatismos religiosos: sionismo inervado con el uso político de la Torah, fundamentalismo militante en las puntas del islamismo político, tendencias ultraconservadoras del hinduismo o del catolicismo, del sionismo cristiano, del cristianismo ortodoxo, entre otras vertientes teológico-políticas con las que sus protagonistas pretenden concretar sus proyectos y conquistar, mantener o incrementar su poder. Tendencias que son simultáneas al avance de la ‘descomposición’ de los regímenes ‘occidentales’ laicos y supuestamente ‘democráticos’, “oligarquíco liberales”, proceso de descomposición al que contribuyen ‘las izquierdas’ con escasas excepciones.

 
Comprender esta ‘guerra’, incluyendo el ataque del 7 de octubre por parte de Hamas, y los crímenes asociados al mismo, requiere plantear el segundo punto para contextualizarla, a modo de hipótesis, en el plano geopolítico, pienso que pueden situarse los comportamientos de ambos contendientes, y de sus coaliciones, como parte de un realineamiento, a partir de los proyectos de expansión y/o dominio del Medio Oriente, entendido como una amplia región del planeta disputada entre dos polos. Por un lado, el polo del llamado ‘orden multipolar’, que implementa -desde el 2013- el ambicioso plan de la Franja y la Ruta de la Seda, impulsado por China, incluyendo a Rusia, Afganistan, Iran, Siria, y a los BRICS, entre otros integrantes, generando una coalición en continuo cambio. En el otro polo, el del ‘orden basado en reglas’, el actual hegemon E.E.U.U. -más recientemente- estaría impulsando el proyecto de un corredor alterno -India, Arabia Saudita, Israel, Unión Europea-, con una coalición igualmente variable, buscando rivalizar con el megaproyecto de la Franja y la Ruta de la seda. Sin entrar, aquí, a considerar la viabilidad de uno u otro de estos dos gigantescos proyectos, la ‘guerra’ como continuación de la política, tiende a ser el modo de definirlo, por ello  Medio Oriente (Eurasia) -economía geopolítica mediante- es una región estratégica crucial.

 
Provisionalmente sintetizaria la situación, señalando que continuamos siguiendo un rumbo -extremadamente peligroso- construyendo, con cada guerra que estalla, un camino cuya salida más visible es una probable ‘tercera guerra mundial’ a cuyos prolegomenos asisitmos. Sus raíces ‘causales’ se extienden al enfrentamiento -socialhistórico- entre las distintas visiones en conflicto, por parte de actores nuevos y viejos que se disputan la capacidad de participar en la toma de decisiones donde se define, el acceso y reparto de la riqueza a nivel mundial.

Volviendo al caso de flagrante desmesura, o ausencia de autolimitación [entre otros múltiples ejemplos], el empleo del sistema de inteligencia artificial Habsora («El Evangelio»), que me interesa desribir en lo que resta de esta colaboración, basándome en una reciente investigación periodística realizada por Yuval Abraham, del magazine +972 y Local Call. 

Entre otras de las diversas características del empleo de ‘Habsora’ [‘El Evangelio’], analizados por Yuval Abraham, destacaré dos rasgos: el primer rasgo, es la temible diferencia en la tasa de objetivos bombardeados en anteriores grandes operaciones en la Franja, frente a los de la actual operación “Espada de Hierro”, durante esta última se han logrado atacar una cifra mucho más elevada de objetivos. De acuerdo con el portavoz de las FDI, citados en el reportaje, “durante los primeros 35 días de combates, Israel atacó un total de 15.000 objetivos en Gaza” (contra un número sustancialmente más reducido en términos temporales y numéricos de los anteriores operativos, en el 2021, 2014, 2012, 2008, entre otros). Este incremento abrumador en el número de objetivos alcanzado, es atribuido, por el mismo portavoz de las FDI, al empleo del sistema Habsora, al automatizar la producción de los “objetivos a un ritmo rápido, [‘Habsora’.] funciona mejorando el material de inteligencia preciso y de alta calidad de acuerdo con las necesidades [operativas]». 

El segundo rasgo de este particular “Evangelio”, de acuerdo con una de las fuentes citadas en la investigación, es su capacidad de “procesar enormes cantidades de datos” que… «decenas de miles de oficiales de inteligencia no podrían procesar», esa capacidad automatizada, hace un “barrido” calculando una multiplicidad de variables… número y tipo de habitantes por edificio, actividades proselitistas, militancia, oficios, etc.,  interconectando bases de datos de distinta procedencia, censos, informes de inteligencia, entre otros. Datos que permanentemente entrecruzan -y actualizan-. A partir de su procesamiento se ordenan las “recomendaciones” para bombardear múltiples sitios “en tiempo real”, lo que permite al ejército dirigir, en palabras de una de las fuentes, una «fábrica de asesinatos en masa», en la que «el énfasis está en la cantidad y no en la calidad». 

El sistema de IA Habsora, es vinculado en el reportaje, a la “Doctrina Dahiya”, elaborada por Gadi Eizenkot, en el 2006, quien ahora es miembro de la Knesset y parte del actual gabinete de guerra. De acuerdo con dicha doctrina… “Israel debe usar una fuerza desproporcionada y abrumadora mientras ataca la infraestructura civil y gubernamental para establecer la disuasión y obligar a la población civil a presionar a los grupos para que pongan fin a sus ataques”, a lo que Yuval Abraham agrega como… “el concepto de «objetivos de poder», [una de las cuatro categorías con que Habsora clasifica y ordena los objetivos a bombardear], parece haber emanado de esta misma lógica [la Doctrina Dahiya]”  y funciona realmente con el propósito de “dañar a la población civil”, así es como -por esa vía-, “se llega a… derribar un rascacielos “para presionar a Hamas”, “dañar la moral palestina” y también para que “el público [israelí] vea una imagen de victoria».

Ante la letal -irracional e inhumana- ‘eficacia’ del escalamiento de la barbarie en curso, elevada exponencialmente mediante el uso de tecnologías como Habsora [‘El Evangelio’]; es factible esperar la generalizacion del empleo de la inteligencia artificial, con objetivos totalitarios, ante ello es urgente preguntarnos…¿Cómo? ¿Con qué ritmos? ¿De qué forma?…. asumimos el ‘imperativo’ ético y político de oponernos decididamente -con renovada inteligencia colectiva táctica y estratégica- a las distopías totalitarias en vías de realización de una crueldad sin límites? Son preguntas cuyas respuestas han encarnado ya  masivas manifestaciones en muchas de las metrópolis donde el pensamiento crítico y la desobediencia civil luchan en contra de la imposición de decisiones, que, bajo nuevas formas de heteronomía de carácter neo-totalitario, pretenden someternos a tipos de ‘servidumbre voluntaria’ denunciadas por Étienne de La Boétie, hace ya 451 a;os, necesitamos profundizar y ampliar esas luchas de modo efectivo, para ensanchar las avenidas delo posible, retomando, en nuestras propias manos, la capacidad de decidir colectivamente cómo podemos vivir juntos. Asumir la tarea ética y política, más que urgente, de con-federar en las distintas escalas -sin tregua- todos esos ingentes esfuerzos en torno a objetivos compartidos, con la mira puesta en revertir esta criminal destrucción en curso, de un mundo común.

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