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Juan Antonio Rincón busca fomentar el amor al boxeo en nuevas generaciones

Juan Antonio Rincón busca fomentar el amor al boxeo en nuevas generaciones
Juan Antonio Rincón es originario de San Jerónimo, Guadalupe FOTOS: MIGUEL ÁNGEL NÚÑEZ

Su formación en este deporte la inició a los 16 años al entrenar en un gimnasio de EU

Tras viajar a México para probar suerte conoció al campeón mundial Julio César Chávez

 

El box le dio al zacatecano Juan Antonio Rincón la oportunidad de trabajar “puño a puño” y pelear como sparring con uno de los mejores boxeadores mexicanos y del mundo, Julio César Chávez.

Originario de la comunidad de San Jerónimo en el municipio de Guadalupe, Juan es uno de los talentos deportivos del estado, que sin apoyos ha buscado fomentar e inculcar el amor a este deporte a las nuevas generaciones.

Considera que con el deporte se puede influir en la sociedad para que las nuevas generaciones puedan vivir libres de adicciones, de obesidad y de malos hábitos y dejen la vida sedentaria.

“Cualquier deporte es bueno para la salud y para la mente. Yo le aconsejaría a los muchachos que lo hagan con amor y disciplina. Pero los gobiernos deben invertirle al deporte y a la educación”, aconseja el ex pugilista.

Su talento y el aprendizaje le dieron 15 años de boxeo profesional, y tres trabajando al lado de un campeón del mundo, los transmite a niños y jóvenes, que acuden cada tarde a un gimnasio que construyó en su comunidad.

Su talento y el aprendizaje le dieron 15 años de boxeo profesional, y tres trabajando al lado de un campeón del mundo

Sin apoyo de los gobiernos, los cuales han desaprovechado su experiencia y su talento, el ex boxeador ha buscado por sus propios medios para que los niños y jóvenes de su localidad puedan elegir el camino del deporte, ya sea en box o en basquetbol, otra de sus pasiones.

Sin embargo, lamenta que aunque se tiene la vocación de servir y de transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones, no ha encontrado eco en las autoridades deportivas ni con los gobiernos municipales.

Cuenta que inició a los 16 años porque se fue a Estados Unidos a buscar oportunidades para salir adelante con su familia y allá un paisano de la Ciudad de México lo invitó a entrenar a un gimnasio. Desde el primer día se enfrentó a hacer guante con gente de color en los barrios de aquel país.

Sus familiares, al ver que diario llegaba golpeado, le insistían en que desistiera de seguir en el boxeo. Aunque para él era un reto regresar y poder enfrentar a quienes le habían dado golpes en los entrenamientos, deportivamente hablando, aclara.

Reconoce que en aquel país pudo tomar un estilo propio, además de conocer realmente la disciplina deportiva, pues en aquel país se apoya a los pugilistas desde menores y a los nueve años se empieza a entrenar para que forjen carácter.

Relata que después de practicar hizo “guante” con boxeadores profesionales y se inscribió al torno de los guantes de oro en Wisconsin, en el cual salió vencedor, obteniendo su primer trofeo en otro país.

Ahí se encontró a una persona que lo invitó a entrenar en el gimnasio en el Nuevo Jordano, donde entrenaba el campeón mundial Julio Cesar Chávez, en la Ciudad de México, por lo que decidió ir a probar suerte.

“Se le había muerto su manager y mi manager también manejaba al boxeador Salvador Sánchez. Pedí que me dejarán hacer guante con él y luego que acabamos me dijeron ‘te tenemos una sorpresa’, pensé que me iban a dar dinero, pero el mejor boxeador de México y medio mundo quería que fuera su sparring”.

El ex boxeador profesional abrió un gimnasio en su comunidad para entrenar a jóvenes interesados

Con él conoció el glamour del boxeo, pero a la vez conoció el entrenamiento de alto nivel de un boxeador, pues se había rodeado de un equipo de profesionales, donde recibió un buen trato y pudo aprender más sobre este deporte.

“Siempre me trató bien, estoy agradecido y espero que antes que nos lleve la calaca podamos volvernos a ver y saludarnos como amigos y agradecerle la oportunidad de trabajar con el mejor de la historia durante tres años”, menciona Juan.

En una ocasión, Julio Cesar Chávez le había conseguido una pelea en Atlanta. Sin embargo, los médicos le detectaron una lesión en la retina y le dijeron que si boxeaba tenía el riesgo de perder la vista.

Eso le bajo el ánimo y prefirió dejar de pelear, aunque agradece que Chávez le ayudó a pagar su operación. No volvió a pelear para no arriesgar su salud. Posteriormente regresó a Zacatecas, donde logró tener más de 10 peleas profesionales cuando se efectuaban peleas de box en el Palenque de La Feria.

También hizo algunas peleas de exhibición al lado de “Los Sirenos” que son los hermanos boxeadores Jesús y Rafael Aparicio. En un mes más convocará a los jóvenes a que practiquen box en su gimnasio, pues ahora tiene un empleo como chofer.

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