“Dejen que la música los sorprenda”, sugirió Armando Merino antes de iniciar su concierto

“Dejen que la música los sorprenda”, sugirió Armando Merino antes de iniciar su concierto
El concierto se realizó en el Foro de Música de Cámara, fue una experiencia gozosa conducida por Armando Merino FOTO: ANDRÉS SÁNCHEZ

■ Interpretó una serie de obras de los músicos Scarlatti, Schubert y Chopin

 

“¡Abran sus oídos, no tengan una expectativa y dejen que la música los sorprenda!”. Fue la invitación del pianista Armando Merino al público, antes de iniciar su recorrido por una serie de obras de Scarlatti, Schubert y Chopin.
El concierto de ayer en el Foro de Música de Cámara, fue una experiencia gozosa conducida por Armando Merino, licenciado en piano por la Escuela Nacional de Música de la UNAM, de la que egresó con mención honorífica.
El músico explicó cómo cada época ha sido marcada por “la rebeldía contra lo que había anteriormente”.
Si el Barroco significó la preeminencia de Dios sobre la conciencia de los seres humanos, el periodo Clásico, que dijo que debió llamarse Neoclásico, recuperó de la antigua Grecia su equilibrio entre la emoción y la razón para que después el Romanticismo le sucediera con su énfasis en la emoción y la libertad.
Del compositor del Barroco Domenico Scarlatti (1685-1757) Armando Merino eligió tres de sus sonatas para iniciar su presentación ayer en el auditorio del Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez (MAAF): En Sol mayor L.523, En Re mayor L. 140, y en La Mayor L. 428.
En el caso de la música clásica de Franz Shubert (1997-1828), interpretó su Sonata en La mayor Op. 120. Del autor dijo, “expresa emociones pero en un plano estructurado”.
La última parte del concierto estuvo dedicada a romántico Federico Chopin (1810-1849), “un músico en el que predomina la emoción”.
Y del que ejecutó en principio cuatro valses (Grande valse brillante en Mi bemol mayor Op. 18, Valse billante en La bemol mayor Op. 34, Valse en la menor Op. 34 núm. 2 y Valse brillante en Fa mayor Op. 34 núm. 3).
Del “ambiente frívolo” de los valses pasó al “dramatismo” pero también a la “belleza” de las baladas, incluyó la Segunda y Cuarta del compositor Polaco, al que también destacó como una influencia en sus sucesores no obstante haber muerto joven y compuesto algunas de estas piezas a los 23 años.
Chopin agregó, fue “un hombre espiritualmente maduro y de una gran sensibilidad y refinamiento”.
Al aplauso de pie que le ofreció el público, Armando Merino respondió con otra pieza más, una mazurca de las 60 que compuso Federico Chopin, con la que trajo a colación el sentimiento folclórico del autor, pues se trata de canciones populares de origen campesino de su natal Polonia.
“El regalo que deja un artista en su público son la reflexiones que le haya provocado”, dijo el también maestro en artes musicales por la Manhattan School of Music de Nueva York y profesor de tiempo completo en la Facultad de Música de la UNAM.
Armando Merino ha realizado “primeras grabaciones mundiales de obras de grandes compositores mexicanos”, se reseñan en el programa, los títulos: Azulejos, ‘S Wonderful, Manuel M. Ponce: los ocho ciclos para voz y piano, con la soprano Silvia Rizo; Capricho, Chanson d’amour, con la soprano Luz Angélica Uribe; y La Belle Époque.

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