Trump, Melania: la pareja

Trump, Melania: la pareja

Un llamativo artículo escrito en Madrid por Gabriela Wiener sobre Melania Trump, nos da claridad suficiente para comentar “el perfil” de la nueva pareja presidencial mundialmente publicitada.

No sabemos si tomarla como víctima o acusarla por su complicidad con el misógino más poderoso del mundo…” –dice Gabriela–. El hecho de advertir  en ella una mirada perdida como si estuviera hipnotizada, no debe alejarnos del verdadero objetivo que es Donald Trump. Sí, porque “no se trata de “liberar” a una supermodelo “secuestrada” por un supervillano, sino de liberarnos a nosotras mismas de los modelos que nos imponen y que no nos representan: el de la mujer-florero, la mujer-objeto, la mujer detrás del “gran” hombre…o el de la primera dama…”

Son las negras –agrega Gabriela–, las indígenas, las musulmanas, las mexicanas, etc., las que realmente están corriendo riesgos. “Melania no solo no pertenece a ninguno de esos colectivos sino que, lo más probable, es que no mueva un dedo por ellos, ni siquiera en nombre de su origen balcánico y su condición de inmigrante en Estados Unidos”.

El enfoque de la compañera feminista sobre la pareja presidencial –distinto de tantos que circulan en los medios, nos acerca, en su análisis, a reflejar con más posibilidades, una realidad que está más allá de cualquier pretensión psicológica que, por más “interesante” que parezca, pretenda ofrecer un diagnóstico de la espectacular ex modelo eslovaca, o bien el de proponernos el estado mental de “el loco” que ocupa hoy la Casa Blanca.

Al igual que Hitler, Mussolini, Franco o Pinochet, el fenómeno Trump es sub producto de la crisis de la sociedad capitalista y, el proyecto político de éste, al igual que el de los otros dictadores, consiste, precisamente, en sacar a su país de la crisis a costa de los de abajo y de derribar derechos civiles y sociales de importantes segmentos de la población.

Innumerables especialistas han comentado que, en la sociedad norteamericana en crisis, el “triunfo” de Trump provino de sectores descontentos con la situación imperante, especialmente de las capas medias empobrecidas. Gracias a eso y a un discurso nacionalista, Trump pudo cohesionar en su entorno a una gran cantidad de ciudadanos –tipo la “gran Alemania” de Hitler– atacando los derechos laborales de la clase obrera y culpando de la situación a los migrantes, en este caso  latinoamericanos, a México en particular, a los musulmanes y a China– para “hacer grande a América de nuevo”. Ese es su grito de guerra.

Como se sabe, ya en el gobierno, amenazó con derribar las regulaciones ambientales; inició la clausura del seguro médico a los más pobres de su país; ordenó la construcción del muro con México; cerró la entrada a musulmanes de 7 países y ordenó un bombardeo en Yemen, con más de 50 muertos, niños incluidos.

Su gobierno está constituido por representantes de la élite capitalista de Estados Unidos y militares de extrema derecha. La militante de la organización norteamericana Worker World -Sara Flounders-, ha catalogado a su gabinete como “el más rico de la historia”: Secretario del Tesoro, Steven Munchin, de Goldman Sachs; de Comercio, Wilbur Ross, de Rotschild Inc.; de Educación la multimillonaria Betty De Vos; de Trabajo, Andrew Puzder, de la empresas de comida rápida; fiscal general, el racista Jeff Sessions; y, la tapa del coco; Rex Tillerson como Secretario de Estado, CEO de Exxon Mobil. Todos ellos buscarán falsos chivos expiatorios que aumentarán el sufrimiento de millones de personas.

Este nuevo gobierno, define a los mexicanos como “corruptos y tramposos”. La deportación anunciada de connacionales ha comenzado y pronto se retomará la construcción del muro a lo largo de nuestra frontera común de 3.200 kilómetros. Cualquiera de los 12 millones de mujeres hombres y niños “sin papeles” podrá ser deportado gracias a la nueva administración Trump.

Este brusco giro hacia la extrema derecha en Estados Unidos –dice W I Robinson– “es la progresión lógica del sistema político frente a la crisis del capitalismo global”. La elite liberal y su proyecto de globalización capitalista a través del discurso “más amable, más suave” del multiculturalismo, llegaron a un callejón sin salida y abrieron la caja de Pandora del “fascismo del siglo XXI”.

“Me gusta provocar a mis adversarios –dice Trump– para ver cómo reaccionan. Si son débiles, los aplasto, y si son fuertes, negocio”.

Fuentes: Gabriela Wiener / Olmedo Beluche

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