Benito Juárez

Benito  Juárez

Hace algunos días, el 21 de marzo para ser preciso, dio inicio el cambio a una nueva etapa, y con ello, el resurgimiento hacia un nuevo trance en la vida cosmogónica, esto simboliza que todo lo concerniente a la naturaleza florece y cobra vida, me refiero al equinoccio de primavera, este fenómeno se presenta cuando el día y la noche tienen una misma duración y astrológicamente se abre el preámbulo de una reinserción hacia la luz de vida, latente y visible para todo aquel que desee ser parte y ver lo maravilloso del planeta, el solsticio.

En esta misma fecha, pero hace 208 años, en el año de 1806 exactamente, nació Benito Juárez, ya con indicios de la luz que le daría a nuestra nación, pues este hombre nacional se convertiría en ejemplo y orgullo de México.

Benito Juárez  fundó su vida en la creencia de que el patriotismo  no debe medir el tamaño de los sacrificios, sino afrontarlos con resignación; él estaba consciente de que ante la salud de la República, el hombre no debe pensar en sí mismo, ni tener en cuenta su conveniencias personales”.

Este indígena zapoteco, nacido en San Pablo Guelatao, Oaxaca, se convirtió en gobernador de su estado natal gracias a su tenacidad y esfuerzo, años después fue desterrado por Santa Anna, lo que lo motivo al regresar a su patria tener la firme intención de realizar un cambio positivo para la nación mexicana.

Bajo este escenario, en el año de 1859 promulgó las Leyes de Reforma, en las que declaraba la separación de la Iglesia y el Estado, el traspaso de los bienes de la Iglesia a la nación y la creación del matrimonio civil.

Las acciones que anteriormente menciono son claras y contundentes, pues el propósito de trazar un objetivo para marcar un rumbo diferente en la historia de México, se logró en todos los sentidos, de tal suerte que con este liderazgo se dio  paso a una nueva forma de gobernar para dar cumplimiento a cada demanda social que se tenía en la época, ante un panorama de  ciudadanos insatisfechos por el actuar de las instituciones públicas y eclesiásticas.

En suma, El Benemérito de las Américas, fue pieza fundamental para el triunfo de la República y el establecimiento de una nueva forma de gobierno que nos ha determinado hasta la actualidad, cada paso que dio imprimió el eco de las voces del pueblo mexicano que se encontraba ansioso de una mejoría en sus condiciones de vida.

En la actualidad, Benito Juárez y sus Leyes de Reforma representan la ideología política de un pueblo, las esperanzas determinadas por una necesidad latente del cumplimiento a las demandas ciudadanas, la paz que se necesita para obtener un gobierno estable y una economía favorable para el país, el respeto a las leyes que son las que rigen nuestro actuar diario y representan los valores ciudadanos, la cooperación entre el pueblo y el gobierno así como la creación de mejores políticas públicas en pro de la población, y el amor a la patria que permite velar por la prosperidad de nuestro México.

Es esta lógica la que me resulta digna de aplaudir por el incansable esfuerzo  del hombre de talante y gallardía sin límites. Benito Juárez, el hombre que desde su primer aliento representó una etapa de transición,  arropada por el equinoccio de su vida y el florecimiento de una naciente patria que se ha convertido en el México de las Instituciones,  es a quien hoy se le rinde honores, pero que mejor tributo que seguir su legado, dignificado por todos, quienes queremos dar seguimiento a sus ideales, reformando cada andar de nuestro país, y con ello resonar en el corazón de México bajo su lema, “el respeto al derecho ajeno es la paz”. ■

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