Los caciques duran hasta que el pueblo quiere

Los caciques duran hasta que el pueblo quiere

Pobre de nuestro México, que siempre ha vivido bajo la influencia de los caciques. Desde épocas prehispánicas; durante la conquista española; en los primeros años de México independiente; durante el Porfiriato, ni se diga; después de la revolución, no desaparecieron los caciques; en el México contemporáneo, tenemos caciques en distintas formas. El cacicazgo, ha lastimado a la sociedad una y otra vez; el cacicazgo en cualquiera de sus formas, ha despojado a la gente de derechos fundamentales; el cacicazgo, ayer y ahora, ha arrebatado la libertad de las personas; el cacicazgo, le ha quitado el derecho a decidir de la gente; los caciques han obtenido fortunas a costa del pueblo. Actualmente, el caciquismo que existe se manifiesta en distintas formas, pero en esta ocasión, vamos a referirnos a los caciques que hay en la política, que por cierto abundan en todos los partidos políticos. El político cacique, es aquel que practica la política para beneficio personal y familiar; es aquel que tiene un liderazgo político repugnante, en el que domina la intolerancia, la intimidación y el abuso de poder; el cacique político, no tiene seguidores, tiene empleados; el caciquismo en la política se practica por grupos de poder muy compactos y por familias, siendo este último estilo de cacicazgo político el más vil y despreciable. No es muy difícil identificar a los caciques dentro de la política; a simple vista se puede notar que un cacique vive de manera distinta a lo que predica; las ambiciones de los caciques salen pronto a la luz; son adelantados en sus aspiraciones políticas; los caciques chantajean cuando no obtienen lo que quieren; los caciques no tienen un proyecto colectivo, tienen uno personal y de familia; el cacique en la política está rodeado de incondicionales “agachones”, de esos que si llegan a un cargo público, son capaces de quitarse parte de su sueldo para dárselo al “jefe” cacique; los políticos caciques más descarados, pueden llegar a decir que son cercanos al Presidente de la República, y en su nombre, van por ahí engañando ingenuos; el cacique en la política, es capaz de comprometer la trasformación de todo un país y derrumbar los anhelos de millones de ciudadanos, por cumplir sus metas personales. Una de las principales características del político cacique, es su ambición desmedida y su desconocimiento del término “democracia”. Si usted le da la oportunidad a un político cacique y ambicioso de designar candidatos para una elección popular, tenga por seguro que impondrá gente que le responda únicamente a él, impondrá a familiares, valiéndole un cacahuate que lo juzguen de nepotista.

Una vez dado mi punto de vista sobre lo que es un cacique político, se me viene a la mente que durante toda esta semana se ha estado hablando en distintos medios de comunicación del procedimiento que la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia del partido morena inició en contra de David Monreal, Mary Carmen Salinas, Ricardo Hernández y Herón Rojas, todos ellos, afines a el “movimiento monrealista”, que surgió como tal, cuando Ricardo Monreal no pudo ganar la encuesta que lo convertiría en candidato para ser Jefe de Gobierno de la CDMX. El motivo de la queja, es que durante el proceso electoral de 2018 mientras David Monreal era el enviado por el Comité Nacional de Morena como responsable de dicho proceso, la imposición de candidatos, el mal manejo del recurso de campaña y la omisión (con dolo) de registrar candidatos a regidores plurinominales en más de 20 municipios, fue lo que distinguió al hoy funcionario federal. Es necesario hacer esta referencia, y citar al Coordinador de Ganadería, porque esta columna habla sobre caciques políticos y muchas actitudes de David Monreal, se ajustan perfectamente a la descripción de un cacique político (en mi no tan humilde e incómoda opinión); yo no sé qué dictaminará la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena; pero de que hubo imposiciones, las hubo; de que hay denuncias por falsificación de firmas para cambiar candidatos, las hay; de que hubo nepotismo lo hubo; será la Comisión de Honestidad y Justicia la que juzgue conforme a las pruebas (que por cierto son contundentes); en fin, el tema de esta columna es el caciquismo en general, continuemos… México está atravesando un proceso de transformación político y social, muy importante; los cambios que se han dado y los que se avecinan tendrán que ser para bien; la sociedad tiene que liberarse de los caciques, la militancia de cualquier partido político tendrá que hacer a un lado a los mismo políticos de siempre, que se valen de las practicas caciquiles para permanecer en el poder. Por lo regular el poder de los caciques políticos, es ficticio; manipulan a la gente y manejan a los medios; su poder es un mito; prueba de ello es que los caciques políticos se ven reducidos cuando se enfrentan a una asamblea de militantes. Por el bien de México y de la Cuarta Transformación, hay que liberarnos del caciquismo. Como dijo López Mateos “los caciques duran hasta que el pueblo quiere”. Nos leemos la próxima semana. ■

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