Siempre he creído en el empeño: Uros Uscebrka

Siempre he creído en el empeño: Uros Uscebrka

En diciembre pasado se dieron a conocer los nombres de quienes formarán parte, por los próximos tres años, del Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNCA). No se trata, sabemos, de una distinción puramente honorífica: el reconocimiento va a acompañado de un recurso monetario. No se hicieron esperar críticas y reclamos, con el argumento (bastante sustentado) de que el estímulo ha sido otorgado con frecuencia a los mismos solicitantes, de notoria fama y altamente cotizados.
Uros Uscebrka, actualmente docente en la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana, que no pertenece a ninguna de esas cofradías de artistas renombrados ni forma parte del cartel (perdón, quise decir del catálogo) de las galerías más valorizadas, resultó beneficiario del SNCA, por lo que nos acercamos a conocer su historia y su punto de vista.

Maliyel Beverido: Naciste en Serbia y llegaste a México en 1999, hace casi 20 años, luego de graduarte en la Universidad de Artes de Belgrado, con una opción en escultura aplicada. ¿Por qué elegiste México?
Usos Uscebrka: Fue algo intencional y un poco también casual, ya que mi deseo principal era salir del continente. Quería conocer otra forma de vida, y se ofreció esa beca, en México.

MB: Para estudiar la Maestría fuiste Becario de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México. ¿Cómo tuviste conocimiento de esa convocatoria?
UU: Las becas son parte de acuerdos bilaterales que se hacen entre gobiernos. El detalle fue que, a pesar de que había muy buena relación entre mi país de origen y México, por falta de difusión quizá, la gente no concursaba, y habían pasado, no sé, quince o veinte años sin que nadie pidiera esa beca. Eso también fue una circunstancia positiva para mí y para mi entonces colega-novia, ahora esposa. Así fue, fue algo espontáneo; nos animamos a cumplir con todos los requisitos, y nos respondieron positivamente. Desconocíamos por completo al país, inclusive ni hablábamos español. Sin embargo, nos tocaron buenos maestros, nos tocaron buenos compañeros de maestría, entonces como que empezó a fluir muy bien todo el asunto. Pronto también empezamos a conocer gente, porque finalmente Xalapa, a donde llegamos, no era una ciudad muy grande. Había también un acercamiento humano mucho más fácil que en otros lados. Empezamos a tratar gente de gremios artísticos, empezamos a crear amistades.

MB: ¿Y eso fue lo que los llevó a quedarse?
UU: En mayor parte sí. Y otra razón fue que, ya con el título de maestros, queríamos una pequeña oportunidad in situ ¿no? Y casualmente se dieron las condiciones. Creo que lo principal es que nos impresionaba México como país, como fuente de información, de diferentes expresiones artísticas, históricas, etcétera. Toda esa magna cultura, o magnas culturas que hay en México.

MB: ¿Consideras entonces que tu obra actual tiene una influencia mexicana?
UU: No. Mira, yo en esas cosas no pienso demasiado. Tampoco me gusta decir que tengo una influencia de la escuela donde estudié mi licenciatura en artes. Siento que cualquier espacio, vivencia, experiencia que uno tiene en la vida se manifiesta en tu producto artístico ¿no? Aquí también encontré mucha gente con distintos discursos, distintos lenguajes que influyeron, y no es algo como 100% concientizado, simplemente aparece o se incorpora.

MB: Tu maestría es en Restauración Arquitectónica de Bienes Culturales, pero te has enfocado en el lenguaje artístico.
UU: Sí, sí. También. Todo lo que uno aprende en la vida le sirve. No era una primera intención hacer una maestría, y menos en restauración. Aun siendo áreas afines si es un planteamiento distinto del arte, pero, por supuesto me hizo una persona mejor esa base. La maestría me permitió viajar y conocer muchas cosas muy a fondo, y me hizo apreciar más el entorno. A veces sí me he inclinado más salvaguardar lo que hay que a producir nuevas cosas. Todo se usa.

MB: Pero también te ha interesado el arte en sitios públicos, el arte urbano.
UU: Por supuesto. Se puede decir que observar el arte de las culturas prehispánicas me hizo cambiar, porque está en lugares más, no sé, para la comunidad en general. Porque vivimos finalmente en un ámbito urbano, y como que me pareció muy atractivo, en cierta forma, traducir esos conocimientos a apuestas contemporáneas.

MB: Ahora, con respecto a las críticas al método de selección de ingreso al SNCA, tú no perteneces (hasta ahora) a los llamados círculos selectos, entonces ¿qué crees que haya inclinado la balanza a tu favor para tener éste que es un reconocimiento muy importante y muy codiciado?
UU: Siempre he creído en el empeño, en una decisión propia para las cosas, entonces, con esa actitud enfrenté ese reto y no fue de primer golpe; tuve que corregir y adaptar mis propuestas, y fue a la cuarta ocasión que logré, digamos, atinarle, como debe de ser. Efectivamente, no formo parte de ningún gremio de favorecidos y quiero creer que aquí se demuestra que finalmente sí gana…

MB: ¿Una buena propuesta?
UU: Sí. Una buena propuesta, el talento y el empeño. Siento que quizá lo que ha creado esa idea de sólo favorecer a ciertos círculos se debe a que la gente no se ha atrevido a insistir más. Especialmente, no sé, la provincia. Se desaniman. Entonces, si la mayoría de las propuestas vienen directo de la Ciudad de México, pues siempre ganan de la Ciudad de México, y eso crea esa imagen de que es un círculo cerrado. Yo sé que los que se han atrevido, que se han decidido a hacerlo, fuera de la Ciudad de México, terminan logrando llegar a esa buena y codiciada situación artística ¿no? Hay que reconocer que México es un gran país, también en extensión, con una enorme población y estadísticamente hay mucha demanda para ese tipo de estímulos, así que no es fácil. De plano también hay que saber ver los errores de uno y decir definitivamente ganó el mejor, o el más reconocido.

MB: Entonces éste fue tu cuarto intento. Pero, ¿con el mismo proyecto con pequeñas enmiendas, o cambiaste totalmente?
UU: No. Estuve cambiando, hice ajustes. Y por supuesto también investigaba y revisaba los proyectos ganadores. Por suerte tuve buenas asesorías. Y acepté la crítica y la autocrítica.

MB: Y ahora que ya estás en el SNCA, no sé si has pensado en que te vas a enfrentar críticas por no ser mexicano de origen (Uros Uscebrka se naturalizó mexicanos hace algunos años y como tal ha participado en certámenes internacionales).
UU: [Risas] Seguramente, sí, definitivamente. Inclusive ya se me ha acercado la gente a hacer comentarios. Y, pues, es válido. También lo acepto. Como tú dices es algo codiciado y por supuesto provoca y envidias y críticas. Bueno, ahora hay que trabajar para demostrar que uno lo vale. Es cierto, no soy nacido mexicano, no soy mexicano porque así me tocó en la vida, sino porque yo lo decidí. Personalmente lo decidí para serlo. No sé. Es una discusión que yo puedo entender…
Finalmente México me ha dado oportunidades y gustos que no he tenido en Europa. Sí he trabajado en Europa, y bien, pero no me llena del todo. Siempre hay estancias, pero ya no me puedo imaginar vivir allá. Puedo ir de visita y ver cómo está allá pero por pura curiosidad. Son situaciones que ya están encaminadas y, no sé, más o menos es como veo yo las cosas.

MB: Otra parte importante de tu trabajo pues es tu trabajo como docente, como maestro. El ingreso SNCA ¿de qué manera va a influir?
UU: Pues, yo espero que va a tener mucha repercusión o impacto positivo. Yo siempre he dicho que estar con jóvenes, futuros colegas, es una gran inspiración. Uno con un poco más de experiencia intenta dar el ejemplo, y yo espero que esto motive a mis estudiantes a enfrentar los desafíos, con toda su fuerza, alma, amor, y resistir y ser disciplinados. Los reconocimientos te hacen creer más, y te hacen trabajar más, así que yo tengo grandes esperanzas. Me enorgullece haber ganado porque comprueba mi política personal sobre el quehacer artístico y que intento transmitir a los estudiantes: perseverar. Porque tú puedes platicarle mucho a los estudiantes, pero si tú no llegas, o tú no puedes demostrarlo a través de tu práctica artística, entonces te quedas como en un campo de simulación.
El proyecto consiste en realizar 100 esculturas en piedra. Ya alguno de mis estudiantes se reía y decía “ah, maestro, pero eso es fácil para usted”, porque saben que en promedio produzco cincuenta al año ¿no? Entonces mi dinámica no va a cambiar mucho en ese sentido.

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