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miércoles, 22 mayo, 2024
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Perfect Days (Días Perfectos), de Wim Wenders

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Por: ADOLFO NÚÑEZ J. •

La Gualdra 617 / Cine

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Hirayama (Koji Yakusho) es un hombre de mediana edad quien trabaja en una empresa que se dedica a la limpieza de los baños públicos en Tokio; él vive en un pequeño departamento, un lugar sereno y apacible. Cada mañana, Hirayama sigue una serie de pasos, parte de una rutina cotidiana y precisa. Empieza rociando con agua las plantas que tiene a un lado de su habitación, para después ocuparse de su higiene personal y posteriormente ponerse su uniforme de trabajo. 

Luego de tomar una cámara de fotografía análoga, sus llaves, y de sacar una lata de bebidas de una máquina que se encuentra al exterior de su casa, se sube a la camioneta del trabajo y pone un cassette de rock clásico. Entre su música predilecta se incluyen temas de Van Morrison, The Animals, Otis Redding, The Kinks, Nina Simone, Velvet Underground, Patti Smith y Lou Reed.

En su trabajo, Hirayama es igual de riguroso y metódico. Dentro de sus breves descansos, se detiene en un parque donde toma fotos a las sombras que proyectan las hojas de los árboles. Una vez terminada su jornada de trabajo, va a un sitio de baños públicos a ducharse y después a su local de comida favorito. Antes de dormir, lee un libro hasta que el cansancio lo invade. A la mañana siguiente, la misma rutina se repite.

Después de haber dirigido algunas de las películas más memorables y emblemáticas del cine, como Paris, Texas (1984), Wings of desire (1897) The american friend (1977) y Alice in the cities (1974), parecía justo suponer que el cineasta Wim Wenders no tenía mucho más que demostrar. Perfect days (2023) es, de manera silenciosa y modesta, otro gran trabajo del realizador alemán. 

Se trata de una película que, sin una estructura narrativa en el sentido tradicional, logra resonar en la audiencia, gracias a su atención al detalle al momento de retratar el movimiento de lo cotidiano. Aquí no existe como tal un conflicto, no hay un gran dilema por resolver, es más una suerte de poema audiovisual centrado en pequeñas rutinas donde se puede apreciar la belleza dentro de lo mundano. 

En esa tonalidad, la película de Wenders encuentra claros paralelismos con dos referentes en el cine: por un lado, la obra fílmica del legendario Yasujiro Ozu y, por el otro, el estilo minimalista de Jim Jarmusch, más en concreto con lo propuesto en la maravillosa Paterson (2016), sobre un chófer de autobús amante de la poesía, interpretado por Adam Driver. Casi como si se tratara de un poema zen, el filme avanza de manera meditativa y reposada, sin caer en ningún momento en los excesos y lentitudes del cine contemplativo. 

Actor y director de Perfect days.

Dentro de sus pequeños e irrepetibles momentos, lo que se mantiene como un misterio a lo largo de toda la película es el propio protagonista, como si fuera una reinterpretación de Travis, el personaje principal en Paris, Texas. Hay diferentes pistas sobre el pasado de Hirayama, pero no hay claridad respecto a la persona que alguna vez fue.

En ese sentido, el filme es un retrato de un hombre que decide alejarse, por convicción propia, de los excesos del mundo moderno, confrontándolos con serenidad, calma y reconociéndose de manera individual en el proceso. Si hay cosas en la vida que no se pueden cambiar ni controlar, Perfect days es una historia sobre encontrar la paz para poder aceptarlas y vivir de manera digna. Así como Hirayama, quien, lejos de vivir insatisfecho o resignado, siempre se mueve hacia adelante con una profunda expectativa de ver qué le depara el futuro.

 

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