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lunes, 22 julio, 2024
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Subjetivaciones rockeras / Mis reservas con el ‘Indie’

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Por: FEDERICO PRIAPO CHEW ARAIZA •

Hace algunos días leía un par de artículos sobre el movimiento denominado Indie, sé que el auge de dicho fenómeno musical ya no es tan intenso como hace 5 años aproximadamente, pero no dejó de llamar mi atención por algunas razones. El mencionado movimiento se refería a los grupos denominados independientes, y surgió, desde mi perspectiva, a partir del auge que tuvieron en su momento las disqueras de sellos pequeños, gracias a los avances tecnológicos, así como a la postura de cantantes y grupos que regalaron algunas de sus canciones e incluso discos por internet, y que pusieron sus producciones a la venta por esta misma vía.

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El Indie no se refería a un género, subgénero o estilo musical en particular; abarcaba (o sigue abarcando) una amplia gama de corrientes sonoras que iban del dub reggae, hasta el metal, pasando por el hip-hop y otros estilos rockeros. Incluso llegamos a encontrar a grupos con una considerable trayectoria ostentando esta etiqueta. El argumento del movimiento fue el de abrirle espacios a las agrupaciones enmarcadas en él, ya que al no pertenecer a un sello importante, monopólico, transnacional, resultaba más difícil abrirles foros. Argumento que de entrada suena plausible, pero que desde mi punto de vista no deja de ser tramposo, al querer sugerir que esa situación no tenía precedente, lo que yo veo totalmente falso.

Tengo mis reservas para con el Indie, y dudo que encuentre argumentos que me convenzan y me lleven a pensar que se trata de un movimiento genuino, y es por diversas razones. El fenómeno, como lo mencioné líneas arriba, tuvo su auge desde hace aproximadamente 10 años; me parece que en la actualidad decir que un grupo es Indie, resulta un tanto desfasado y anacrónico, seguramente muchos pensarán que estoy totalmente equivocado y quizá lo esté, pero prefiero explicar mis motivos. ¿Por qué soy tan severo y tajante con el citado fenómeno?

La primera razón que me lleva a tener mis reservas es la siguiente: Los grupos independientes no surgieron, como algunos obscuros intereses lo quieren hacer parecer, a principios de la de la década del tercer milenio. Dichos grupos emergieron prácticamente a la par del rock, en la segunda mitad de los 50 del siglo pasado. Los grupos de rock carentes de un sello discográfico que les apoye y los promueva han existido desde el inicio. De tal modo que no se puede decir que se trata de un fenómeno reciente. Hay también quienes dicen que repentinamente se dio un boom de nuevas bandas con gran calidad, lo que también considero falso; todo el tiempo, desde que el rock llegó a este mundo, han existido infinidad de bandas de gran calidad que, debido precisamente a la falta de apoyo, pasan desapercibidas para grandes públicos, quedando únicamente en el recuerdo de sus fans del barrio o de la colonia; lo que en realidad creo que sucede, como lo mencioné en una colaboración anterior, es que gracias a la tecnología, y en especial al internet, hoy podemos acceder, casi instantáneamente, a una infinidad de propuestas, muchas de ellas chatarras, otras unas verdaderas joyas. Pienso que los grupos siguen existiendo en una proporción más o menos similar que en el decenio de los ochenta, en los 90 y en la primera década de esta centuria, la diferencia es que la aldea se globalizó.

Otra razón tiene que ver con un fenómeno del que también he hablado anteriormente en anteriores participaciones, y se refiere al mainstream. La industria, desde la década de los 90, si mal no recuerdo, creó una moda que es, por decirlo de alguna manera, el sinónimo del Indie del decenio pasado, era el movimiento Alternativo ¿lo recuerda? Todos los grupos de difícil clasificación (que también siempre han existido y siempre existirán), eran encajonados en lo Alternativo. El Alternativo, al igual que el Indie, fue también un gran acontecimiento comercial, todo era alternativo por aquellos días: la música, la literatura, el arte, el deporte, creo que poco les faltó para que también la sopa fuera alternativa (y me refiero a la sopa comestible, no a la nefasta SOPA). El mercado encontró en aquel momento una fórmula que le rindió grandes utilidades, pero que, como era de esperarse, caducó, así que tuvieron que repetir y fabricar una circunstancia similar para los primero años del “nuevo milenio” y, desde mi punto de vista, fue el Indie. No faltaron en lo sucesivo grandes y bien organizados festivales Indie, con el sello de alguna cervecera, tequilera, cigarrera, o cualquier empresa cuyo sector de ataque fueran los jóvenes. Toda la publicidad que en los 90 era “Alternativa”, ahora fue “Indie”. Entonces, el movimiento que hoy ocupa mis reflexiones es, desde mi punto de vista, meramente comercial.

La tercera, y por lo pronto última razón por la que no me convence el Indie, es que al clasificar y encuadrar a los grupos denominados indies, me da la impresión de que se les ubicó dentro de una postura, una corriente, una línea de la que difícilmente se podía salir. El ser Indie resultaba ser el distintivo, era lo que diferenciaba al grupo o al conjunto de grupos de otros movimientos y agrupaciones; estoy seguro de que muchos grupos se percataron de ello y otros más no cayeron en el juego, sino que, viendo el río revuelto, aprovecharon la oportunidad y dieron a conocer a gran escala su talento. Lo que menciono al principio de este párrafo puede conllevar a ubicarse dentro de una posición más llevable, o dicho de otra manera, mejor controlable.

Me da la impresión que, con lo que acabo de decir, el movimiento Indie se dirige a jóvenes y adolescentes neófitos en el rollo del rock o de algún otro movimiento musical, y les hace creer que forman parte de un acontecimiento sin precedentes, del que ellos son actores importantes, por lo que deben ataviarse totalmente de lo que el mercado les venda con esa etiqueta, en lugar de decirles que el rock es un movimiento tan vigente como en sus primeros años, y que lo en él cuenta es la calidad musical, la reflexión, las posturas ante las circunstancias, adversas o no, que nos presenta la realidad cotidiana; que no es necesario colgarse una etiqueta, sino que de lo que se trata es de proponer y conocer. Esa me parece que es la trampa no sólo del Indie, sino de otros fenómenos pasados, y lo será también de los por venir. Para mí el Indie se distingue del underground en que el segundo es más honesto, trata de ser más sí mismo, sin la pretensión de quedar o verse bien. No dudo que los grupos Indies sean honestos, es más, estoy convencido de que lo son. De hecho, si se percata el lector, no me referí precisamente a los grupos, sino al movimiento en el que la industria los ubicó. Mi reserva es para el fenómeno Indie, no para los grupos que dentro de él se encuentran. Las agrupaciones son algo aparte, ellas deben ver por sus intereses, lo que me parece muy legítimo. Además, no podemos negar que existen grupos extraordinarios dentro de esta corriente.

Creo en el rock y en sus hacedores, de lo que dudo es de los fenómenos que se pretenden ostentar como genuinos con una mano, pero que con la otra, al estilo del Rey Midas, todo lo que tocan lo convierten en oro.

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