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martes, 7 diciembre, 2021

¿De qué fortaleza en las finanzas públicas y estabilidad financiera habla la SHCP?

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Por: ARTURO HUERTA GONZÁLEZ •

En el Comunicado No. 013 de la SHCP referente a las Finanzas Públicas y Deuda Pública del mes de enero de 2021, se indica que “iniciamos el 2021 desde una posición de fortaleza en las finanzas públicas y con estabilidad financiera”, y uno se pregunta de qué nos hablan. La fortaleza de las finanzas públicas no se define por el hecho que el Gobierno registre un balance primario superavitario (donde el gobierno gasta menos de lo que recauda, excluido el pago de la deuda) de 50 mil 999 millones de pesos.

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El balance primario superavitario con que ha venido trabajando el gobierno ha conducido a que la actividad económica en enero muestre una caída de 4.4% respecto al mismo mes de 2020, según el Indicador Oportuno de la Actividad Económica del INEGI. Las finanzas públicas y su fortaleza, deben ser evaluadas en torno al impacto que tienen sobre la actividad económica, y sobre el empleo, los cuales no son considerados por los tomadores de decisiones de la Secretaría de Hacienda. A ellos les interesa ser bien vistos por las Calificadoras internacionales, de que son respetuosos del superávit primario para cubrir el pago de la deuda y no seguirse endeudando, sin importarles los estragos económicos de desempleo y cierre de empresas y destrucción de planta productiva que su política fiscal está ocasionando. No les importa que haya caído la inversión fija bruta en 18.55% en 2020, el consumo en -11.1% y que la actividad económica se haya contraído en 8.5% y que haya millones de desempleados y de pobres sin ingreso en el país. Ello está ocasionando daños económicos que arrastraremos por mucho tiempo y que serán difíciles de superar, y más, debido a que insisten en mantener los recortes presupuestales para no caer en deuda. A pesar de los menores gastos para supuestamente ahorrar y reducir la deuda, ésta sigue creciendo. En 2020 la deuda pública aumentó en 7.5% respecto al cierre de 2019. Al gastar menos el gobierno, recauda menos, debido a que contrae el ingreso nacional, lo que se traduce en menos recaudación. Ahí está lo acontecido en enero de este año. El gasto público disminuyó en enero de 2021, 4.9% respecto a enero de 2020, y el PIB cayó en enero de 2021 en 4.4% respecto a enero de 2020, y la recaudación tributaria cayó 5.8% en el mismo período.

Ello evidencia que si el gobierno gasta poco, recauda poco, por lo que así no podrá reducir el monto de su deuda. Esa lección no la han aprendido los tomadores de decisión de Hacienda, y siguen repitiendo los mismos errores. Si el gobierno quiere recaudar más, tiene que gastar más, para reactivar la economía y así aumentar el ingreso de empresas e individuos, lo que le permitiría aumentar la recaudación, sin tener que aumentar impuestos. Y solo así, en condiciones de crecimiento económico, podría reducir el monto de su deuda.

Además de no existir actualmente fortaleza de las finanzas públicas, tampoco tenemos estabilidad financiera. La estabilidad financiera acontece cuando los deudores tienen condiciones de cubrir el pago de sus deudas, y cuando la banca otorga créditos a baja tasa de interés para impulsar la dinámica económica, y nada de ello está aconteciendo.

En 2020, ante la drástica caída del ingreso de empresas e individuos, como resultado de la crisis, y por la austeridad fiscal y las altas tasas de interés, la cartera vencida pasó a representar el 14.43% del saldo total, destacando la cartera vencida del crédito al consumo que representó el 19.74% del saldo total y las tarjetas de crédito, donde la cartera vencida representó el 17.69% del saldo total. (Datos de la CNBV). Tal situación se ha traducido en menores ganancias para la banca. Éstas cayeron en 39.6% respecto a las obtenidas en 2019. Si hubiera estabilidad financiera, ello no acontecería. Así mismo, ante la falta de perspectivas de crecimiento y por no tener asegurado el reembolso de los créditos, la banca redujo la disponibilidad crediticia. En noviembre de 2020, la disponibilidad crediticia a la industria de la construcción había caído en 6.6% respecto a lo otorgado en el mes de abril de dicho año. El financiamiento otorgado a la industria manufacturera en el mismo período había caído en 20.9%; el financiamiento al comercio cayó en 13.7% y los créditos otorgados a empresas y personas con actividad empresarial disminuyeron en 10%. (Datos de Banxico). En el mes de enero de 2021, dicha problemática continúa como consecuencia de que prosiguen los recortes presupuestales y la alta tasa de interés, evidenciando que no tenemos política fiscal, ni un sistema bancario, funcionales al crecimiento económico.

La Secretaría de Hacienda mantiene los mismos términos de la ortodoxia neoliberal, de “fortaleza” de las finanzas públicas y de “estabilidad” financiera, siendo que ello no se consigue con las políticas de austeridad fiscal y estabilidad cambiaria y más libre movimiento de mercancías y capitales que han venido predominando, las cuales han atentado sobre las condiciones endógenas de acumulación y sobre la propia estabilidad macroeconómica. La contracción económica, el alto endeudamiento de empresas e individuos, el crecimiento de la cartera vencida, la destrucción de planta productiva, el alto desempleo y miseria y la alta vulnerabilidad e incertidumbre que sufre el país, descalifican a los tomadores de decisiones de la SHCP, a los del banco central, y a la banca comercial.■

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