El Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo permite hacer un balance de un momento fundamental para nuestro país.
La Presidenta presentó avances importantes en materia de seguridad, economía y bienestar. La disminución de los homicidios y de distintos delitos de alto impacto demuestra que la estrategia de atender las causas de la violencia, fortalecer la inteligencia y recuperar la capacidad del Estado comienza a ofrecer resultados. Al mismo tiempo, México mantiene estabilidad económica, recuperación del salario y mejores condiciones para millones de familias.
Estos avances tienen una explicación política de fondo: la transformación del modelo de gobierno. Hoy gobernar significa colocar al pueblo en el centro de las decisiones y entender que el presupuesto público debe convertirse en derechos, infraestructura, educación, salud, vivienda y mejores condiciones de vida.
Por eso adquieren especial relevancia dos principios reiterados por la presidenta Claudia Sheinbaum: la austeridad republicana y la lucha contra la corrupción.
La austeridad no significa debilitar al Estado. Significa gobernar con responsabilidad y entender que el dinero del gobierno pertenece al pueblo.
Otro de los grandes mensajes del Informe fue la defensa de nuestra soberanía nacional.
México atraviesa un momento particularmente complejo en su relación con el mundo, especialmente frente a las presiones provenientes de Estados Unidos.
Frente a ello, la Presidenta ha sostenido una posición que debemos respaldar: cooperación sí, coordinación sí, diálogo siempre, pero subordinación nunca.
La soberanía se ejerce cada día cuando defendemos nuestros recursos, nuestras instituciones, nuestra política energética, nuestra economía y la capacidad del Estado mexicano para tomar decisiones en beneficio de su pueblo.
Igualmente, importante fue el llamado a mantener la unidad del movimiento de la Cuarta Transformación. Quienes hemos participado durante décadas en las luchas sociales sabemos que este proyecto no nació en los escritorios ni comenzó con una elección presidencial. Se construyó en las comunidades, en las organizaciones campesinas, en los movimientos populares, en las universidades, en los sindicatos y en innumerables luchas por la democracia y la justicia social.
He tenido el honor de participar, junto con muchas compañeras y compañeros, en la construcción de este proyecto de nación desde sus orígenes. Por eso sabemos hoy tenemos la responsabilidad de defender sus avances, profundizar sus resultados y conservar su unidad.
En Zacatecas estamos recorriendo nuevamente comunidades y municipios para informar directamente a la población sobre los resultados del gobierno de la doctora Claudia Sheinbaum. Lo hacemos porque existe una derecha conservadora que busca permanentemente disminuir los avances, tergiversar las cifras o construir, mediante la mentira, una percepción distinta a la realidad.
Nuestra respuesta debe ser el territorio, la información y el diálogo con la gente.
Tenemos mucho que comunicar, pero también mucho por hacer. Persisten problemas de seguridad, necesidades del campo, carencias de infraestructura y grandes retos para nuestras comunidades. Reconocer los avances no significa negar estas dificultades; significa demostrar que existe un proyecto político dispuesto a enfrentarlas con una visión distinta.
Por ello, frente a este Segundo Informe, quiero felicitar a la presidenta Claudia Sheinbaum y ratificar nuestro apoyo irrestricto a la responsabilidad histórica que hoy encabeza.
Ha sido un honor vivir y trabajar en este momento de transformación nacional.
Estamos construyendo una patria más justa y humanista, donde la riqueza se distribuya de mejor manera, donde los derechos sociales sean una realidad y donde el desarrollo no se concentre únicamente en el uno por ciento de la población.
Falta camino por recorrer, pero el rumbo está claro.
La Cuarta Transformación debe seguir unida, cercana a la gente y fiel a sus principios.
Porque nuestra fuerza no viene de los cargos ni de los privilegios.
Nuestra fuerza viene del pueblo, y es el pueblo quien seguirá marcando el rumbo de México.



