Millones a los diputados locales: bolsillos parásitos sin impacto social

Millones a los diputados locales: bolsillos parásitos sin impacto social

Se van a erogar más de 30 millones para los diputados locales para sus ‘apoyos sociales’. Es una ignominia. Con ese dinero se puede financiar un programa de prevención del delito, cientos de becas a estudiantes, fondear emprendimientos a decenas de proyectos sociales prioritarios. Sin embargo, en un estado pobre, millones de pesos van a engrosar bolsillos parásitos de políticos prescindibles.
Las herramientas legislativas fueron justificadas para gastos destinados a mejorar el desempeño de los legisladores. Acabó siendo un fondo a la clientela del diputado y a su enriquecimiento ilegítimo. ¿Qué actividades ‘mejoran el desempeño de los legisladores’? La contratación de servicios profesionales para cumplir con eficacia técnica sus funciones. Las tareas son la fiscalización, rendición de cuentas del poder ejecutivo y la propiamente legislativa. Pues bien, la pregunta es, ¿se usan las Herramientas Legislativas para ello? Es evidente que no. De hecho, el desempeño de la mayoría de los diputados locales es mediocre. ¿Qué han contribuido a mejorar los formatos de rendición de cuentas? ¿Han revisado (como se debe) las cuentas públicas de los municipios? ¿Cuáles y cuántas han sido sus iniciativas de ley relevantes? Pues tienen dinero suficiente para hacerlo y no lo hacen. La conclusión es que no tienen interés en ello. Su prioridad es armar una estructura para reproducir su carrera política. Pero ‘carrera política’ pudiera significar ‘impacto en la estructura social’; sin embargo, no es así. Es un simple y vulgar ‘tener puestos públicos futuros’.
Bien se pudiera concretar un fondo para un programa de mejoría de desempeño legislativo. Un programa común que diera origen a órganos de apoyo en la revisión de cuentas públicas, técnicas legislativas para iniciativa de ley, un centro de estudios serio para analizar los procesos hacendarios y un equipo de evaluación de los programas que reciben presupuesto. Y con ello, no hay necesidad de repartir al bolsillo particular de los legisladores dinero extra alguno. Hemos visto que lo gastan fuera del interés público. Luego entonces, el recurso de las herramientas legislativas se puede sustituir con un fondo común para el desempeño legislativo, que no llegaría al 20 por ciento del gasto que se hace por vía de las impresentables herramientas. Y no hemos hablado de los salarios y dietas de los diputados: ¿cómo se justifica ese enorme salario de un legislador? Es tres veces mayor al mejor investigador científico de la entidad, o ‘n’ veces la de un servidor público de profesión. ¿Qué hace para merecer dicha diferencia? ¿Es factor clave del desarrollo de toda la entidad? Brincos diéramos. Es lastimoso constatar que, si de pronto desapareciera la legislatura, nada pasaría en el funcionamiento normal de las instituciones de la entidad. Se aprueban los presupuestos sin cambios a las propuestas del Ejecutivo, se aprueban las cuentas públicas sin revisión por parte de los legisladores y las iniciativas de ley (propias) han sido en su mayoría irrelevantes. Las de mayor calado y debate son las que vienen del propio poder ejecutivo o las propuestas por actores sociales interesados en sendos temas. Ha quedado mucho a deber la Legislatura y ha salido-mucho-muy costosa a la sociedad.

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