Democratización, rendición de cuentas y gobernanza

Democratización, rendición de cuentas y gobernanza

(Cuarta parte)

Parece haber un consenso actual en torno a la idea de que, frente a los complejos problemas de nuestras sociedades modernas, el gobierno no es suficiente. No basta su intervención y estrategias, sí son solitarias y no articuladas con otros actores en creciente importancia, como lo son la sociedad civil, preferiblemente la organizada, los grupos empresariales, o sea la iniciativa privada y las organizaciones sociales.

En ello cada día se empatan más, la tarea de gobierno y la tarea democrática. Para que los gobiernos emanados de procesos democráticos, continúen siéndolo luego de ejercer el poder y fortalezcan a este régimen liberal, se requiere la constante participación cívica. Carlos Rodríguez Estacio, en un artículo reciente en el diario español El País, lo explica así: “El régimen democrático no es sólo el más complejo, es también el más arriesgado. No basta con que exista sufragio universal o el entramado jurídico-político característico de la democracia: es necesario que los ciudadanos dispongan de un bagaje exigente y específico”.

Sí aceptamos que la articulación necesaria y cada vez más evidente entre los conceptos de democratización, rendición de cuentas y gobernanza, en el que el primero es elemento base para que la segunda se ejerza a plenitud y cumpla con sus objetivos, al tiempo que la tercera es una dinámica actual, sin la que las otras dos no se entienden completas, ni alcanzan a ser solución, sino acaso y mecanismos inconexos que profundizan la crisis de legitimidad y credibilidad, de los gobiernos democráticos, y con ellos, la democracia misma.

Citando a Luis F. Aguilar (en Gobernanza, el nuevo proceso de gobernar): “Una consecuencia no querida de la democratización ha sido el debilitamiento de la capacidad directiva de los gobiernos democráticos, tal como lo demuestra el descontento respecto del desempeño económico y social de las democracias…”.

Esto se explica, no sólo por los resultados, sino también por la ausencia de comunicación efectiva, de la implementación de democracia deliberativa, ambas partes inherentes de un ejercicio completo de rendición de cuentas, que a su vez, contribuya a la formación ciudadana, su interés y participación en el debate de lo público, y culmine en la corresponsabilidad de distintos sectores más allá del gobierno y sus actores institucionales.

Tampoco basta con la especialización de las áreas dentro del gobierno, y la creación de organismos autónomos o análogos. Como lo expone el propio Aguilar: “la presencia de numerosos actores con diferentes ideas, intereses y recursos en las acciones de gobierno no incrementa de suyo la eficacia directiva si no hay coordinación y cooperación y éstas son inestables, parciales y previsibles”.

El enfoque tiene que ir entonces en otra dirección que no retorne sin fin al propio gobierno y su aparato. Cada vez se requiere más de la capacidad para salir de este círculo e ir en búsqueda de los elementos ausentes. No sólo en la formulación de propuestas, estrategias o políticas públicas, como se ha hecho antes, sino en su propia implementación, evaluación y rediseño.

Dadas las condiciones en nuestro país y su sociedad, no solo la capacidad de los funcionarios públicos es suficiente, se requiere de creatividad y empeño en innovar el proceso mismo de cogobernar, para hacerlo confiable, interesante, transparente y eficaz. La gobernanza solo se logrará con un impulso de quién ostenta el poder para hacer partícipes de la decisión a los que no, con toda transparencia, franqueza y disciplina. Si bien, en la etapa inicial será complejo, los resultados, como en todo proceso de interacción, revelará fortalezas y áreas de oportunidad, información que será de utilidad para un proceso constante de mejora y coparticipación responsable.

Hay que entender que tanto democratización, como rendición de cuentas y gobernanza, forman parte de una lógica común: la participación hace posible la democracia y la transparencia, la rendición de cuentas efectiva y la gobernanza, sí incentivamos a la ciudadanía a ser el eje de todos ellos, el gobierno verá fortalecida su figura, su reputación y confianza, lo que a la larga le permitirá ejercer con altos grados de legitimidad la conducción de la sociedad. ■

 

@CarlosETorres_

*Miembro de Impacto Legislativo, OSC

parte de la Red por la Rendición de Cuentas.

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