Un rockcito para todos los roles / Roleros, urbaneros, bandosos, protestosos

Un rockcito para todos los roles / Roleros, urbaneros, bandosos, protestosos
‘Eso de ser maestro’. Desde las entrañas mismas de la CNTE Oaxaca, maestro Modesto Lidio

En el país de los sueños, México, suceden cosas inverosímiles, increíbles y llenas de cinismo, que sólo aquel personaje que de plano vive a costa del erario o que ha comprometido su voto por un mendrugo de pan, o aquel que ha vendido su dignidad por un miserable billete, podrán explicar lo que realmente sucede con los mexicanos y su idiosincrasia.

Es lamentable que nuestro estado haya pasado a formar parte de la represión a garrote vil; los mineros son desalojados por el Ejército a una orden del propio gobernador; los tribunales de justicia inclinan la balanza a su arbitrio; los charros del SNTE contratan golpeadores de otros estados para detener el avance de la democracia sindical, porque ellos sólo son capaces de comprar delegados, de engrosar sus arcas y de ser comparsas de una camarilla de corruptos que no desisten en su posición de hundir más a la clase trabajadora. De ahí que el rock surja desde las coladeras para manifestar su repudio a los malos gobiernos, a los dirigentes charros, a los policías asesinos y a todo aquel ser humano que atenta contra la dignidad de nuestros hermanos.

Así, tras la represión a los maestros, José de Molina cantaba el poema del profesor oaxaqueño Modesto Lidio Alavéz Barragán, Eso de ser maestro, en todas las marchas y concentraciones de protesta desde la década de los setenta.

“…Eso de ser maestro no es tan fácil, como imaginan los que ven de lejos, al fin y al cabo son los más pendejos, los que pregonan magisterio fácil. Se sientan y comentan esos padres; si el niño aprende, es muy inteligente, si no aprende, maestro negligente y se hace un chisme de comadres. Y se comenta que el maestro es ciego, si es que no tiene novia en el poblado, incluso piensan que es del otro lado, si la tiene, le dicen mujeriego. Y si es maestra, el asunto es otro, si es soltera y amable, es prostituta, si es seria y callada, vieja ruca, de todos modos se le opaca el rostro”. (Fragmento de Eso de ser maestro).

Gerardo Enciso, desde la perla de occidente nos comparte su poesía, su música, su reclamo
Gerardo Enciso, desde la perla de occidente nos comparte su poesía, su música, su reclamo

También los roleros, bandosos y urbaneros le han entrado a esto de la denuncia, de ser contestatario, y con su guitarra de palo hemos escuchado una y mil veces los versos de Gerardo Enciso, que, en términos poéticos, levanta la voz

“…Horario acumulado a mediodía, con lluvia a cuestas, no hay sonrisas, ni siquiera el rastro de mentiras, que te mire dulce de reojo en la vitrina. Pero ahora llueve, no me importa, si me tomas o me dejas y las bardas son un circo, si prohíben las tocadas y las bandas pintan ¡Basta! Amo a mi país, pero él no me ama a mí”. (Amo a mi país).

Desde la sicodelia mexicana, bajo el nombre de Las Flemas, surge en 1968, en Tenochtitlán, esta agrupación que luego fue conocida como La Piel, formada por el gran activista en el movimiento del 68 en nuestro país, León Chávez Texeiro, artista y pintor que aportó al movimiento estudiantil sus protestas, sus canciones, su arte y su determinación. En 1969 grabaron un sencillo para la CBS, con El gato y El abedul; el resto de los integrantes de la banda de rock sicodélico eran Álvaro Guzmán, Roberto Alfaro, José Federico Álvarez, Alberto Hernández y Jaime Acosta. Aquí su aportación al arte contestatario.

“…Luna que rajas, el musgo en la sien, mueles el vidrio de las casas que caen, lames el lomo del gato que ves en el rincón, me ves salir, en el rincón, me ves salir. Un ojo roto despierta en la luz y las hormigas, vienen y van, alguien te llama, respira sudor, hay una luz, en el rincón, hay una luz, en el rincón. El sol se desprendió, el mar se deshinchó, truenos lejanos, lo anuncian ya, el sombrío muro recibe el sol, techos bordados con charcos de piel, humo de vela olvidado en la luz, humo enredado en palabras y olor, humo enredado en palabras y olor”. (El gato, La Piel).

Quienes han transitado por todos los senderos del rock de México desde los sesenta, quienes han sufrido represiones, transiciones y múltiples acciones que han determinado el estancamiento de nuestro rock también hacen canciones de denuncia, amén de haber escrito un cúmulo de rolas que se han quedado en todos los rumbos de la sociedad. Voy hacia el cielo, Smog, Al diablo la gente continúan en el circuito, tratando de quitar las cadenas que atan al rock nacional.

Dug Dugs de la época avandariana, por aquí en un festival en Cuernavaca. Posteriormente, hicieron algunas rolas de denuncia, como ‘El rock sigue encadenado’, la cual es inédita, pues no ha sido incluida en alguno de sus discos
Dug Dugs de la época avandariana, por aquí en un festival en Cuernavaca. Posteriormente, hicieron algunas rolas de denuncia, como ‘El rock sigue encadenado’, la cual es inédita, pues no ha sido incluida en alguno de sus discos

“…No me encuentro satisfecho con lo que he logrado hacer, largos años en la lucha por lograr que el rock casi se llegue a liberar, hoy como ayer, seguiré intentándolo, para que el rock no siga encadenado. Las envidias de los músicos, escritores que no son, compañías que no entienden nada de rock y la radio que no toca nada de rock nacional. Hoy como ayer, seguiré intentándolo, para que el rock no siga encadenado”. (El rock sigue encadenado, Dug Dugs).

La banda que decidió rebelarse al sistema desde sus inicios en el sesenta y ocho –Three Souls in my Mind– no perdía oportunidad de incluir en cada uno de sus discos de larga duración una o dos rolas que denunciaban los abusos de autoridad, la devaluación, los agandalles y apañones a lo largo de treinta y seis años, hasta convertirse en el TRI y ser fusil de sus propias rolas, los mismos rollos, la misma protesta, sólo el cuero es el que se ha arrugado desde entonces.

“…La familia Echeverría, a un gran viaje se piró, doña Esther y su marido, se fueron a dar un rol y es que nuestros impuestos, están trabajando, es que nuestros impuestos, están trabajando y cada día hay que pagar más. La tira ya tiene lujosas patrullas, que cuestan un dineral, los sardos tienen armas nuevas, pa’ apañar al personal y es que nuestros impuestos, están trabajando, es que nuestros impuestos están trabajando y cada día hay que pagar más. Me suben el agua, la leche también, subieron la mota, también el alcohol y López Portillo va a ser el ganón y es que nuestros impuestos están trabajando, es que nuestros impuestos están trabajando y cada día hay que pagar más”. (Nuestros impuestos, Three Souls in my Mind).

Zacatecas tiene entre sus hondonadas, subidas y bajadas, a un personaje peculiar; a través de sus canciones, su actitud y su entorno, ha logrado trascender en la escena rocanrolera; su manera de andar, de vestir, de hablar y de actuar lo hace distinguirse del resto de la banda. Es un hombre poco común, con una inteligencia asombrosa, un talento innato y una manera de ser que prende, que transmite, que sorprende. A lo mejor ese espacio visceral que lo caracteriza le ha acarreado algunos problemillas -no tan graves- que lo mantienen al margen de la institucionalidad; nunca se ha sometido a los designios de autoridad alguna y cree que la verdadera libertad es el pensamiento, que no basta con gritar, con hacer aspavientos, ni ser títere del gobierno para ser alguien en la vida. Desde el 98, año en que grabaron el caset Bienvenidos a podrilandia 1875. Sexo y otras mugres, ha dejado constancia de su actitud ante la vida con La Orquídea Polternwinter, reflejando el odio que lleva dentro, las carencias profundas, espirituales, el repudio hacia algunos valores y la aceptación de otros no tan valorados, como el sendero que recorre el sediento hacia el sufrimiento y los requerimientos para dejar de lado la soledad que todo ser desprovisto de añoranza posee, haciéndose víctima de la ansiedad y la parsimonia con que se actúa en los momentos de mayor necesidad por saltar los altos muros que separan la realidad. Ese personaje es “El Racla”, Fernando Domínguez, del mero “Guayule”, franco, visionario, contestatario y protestoso por antonomasia; sus escritos y canciones han sido un aliciente para literatos, aprendices de rockeros y banda, banda en general. La esencia de su música viene de un energético punk que traspasó las fronteras de la música de finales de los setenta y que a principios del tercer milenio había trazado una línea de ataque basada en pretensiones líricas amparadas por una musicalidad lograda por la constancia y la terquedad propias del Polternwinter supremo, que, a estas alturas del partido, se reencuentra con sus seguidores, luego de una agónica transición entre lo real y lo insospechado, pero aquí está de nueva cuenta para gritar a la sociedad ¡Vamos a ganar, vamos a ganar siempre cabrones! Piezas como Dos sellos, Putrefacción, Sangre, Hobo’s heaven o Tu maldita Navidad son la mejor cosecha de lo que sembró en más de dos décadas que han significado un lugar en el rock contestatario, amén de las primicias: Cuenta conmigo, Forestal, Insano, Quiero un eleven, El desfile de los cerdos y la clásica Sal sin sabor.

“…Retrasan tu cerebro, síndrome de frustración, no conocen a Villa y gritan “Viva la revolución”, con Villa y sin Zapata, nuestra vida sigue igual, jodidos, jodidos. Se alimentan de mierda y desfilan por la paz, son saliva podrida, mal del siglo es su amistad, con la paz o con la mierda, nuestra vida sigue igual, jodidos, jodidos”. (El desfile de los cerdos, La Orquídea Polternwinter).

Luis Díaz Leaños, luchador social, activista, compositor e intérprete de las mejores rolas de blues, aquí, en nuestro estado
Luis Díaz Leaños, luchador social, activista, compositor e intérprete de las mejores rolas de blues, aquí, en nuestro estado

Otro personaje característico es nuestro camarada Luis Díaz Leaños, quien desde principios de los ochenta anda en la brega, primero, tocando rock acá, del hit parade. Pasada la euforia del boom ochentero, decide entrarle a la denuncia, a la inconformidad, y es a través de la música del alma que comienza a componer piezas con el sentimiento propio acompañado del ritmo y blues. Four Winds, Twin, sus antecedentes, para constituir con sus hermanos La Asociación y, posteriormente, Bajo Protesta, con los más chicos. Es aquí, cuando proponen ya una producción en caset –agotado hace años–, la cual fue tocada en varias radiodifusoras locales y algunas de otros estados. Dejaría de ser humano es una pieza que se desprende de este primer trabajo y lo coloca en los territorios del rock contestatario, de denuncia; siempre ha sido congruente con su forma de vida y sus canciones; su inclinación a defender a los animales, a la mariposa monarca, a nuestro hermano mayor, el planeta, lo traslada a otras latitudes, donde también aprecian su trabajo. Aquí, en Zacatecas, las instituciones dedicadas a la difusión de la cultura no han valorado su musicalidad y su desarrollo literario en vías de afinar detalles para continuar denunciando a los “políticos podridos”, a los que abusan de su autoridad, en general, a toda la clase política que se pasea y coquetea con el PRI-gobierno; aunque hay cada personaje que se hace llamar de izquierda y que deja mucho que desear su comportamiento (ahí te hablan PT).

“…No quiero ser el cura que te da el paraíso a cambio de tu ser, no quiero ser el policía que piensa que un delincuente en todos lados ha de ver, no quiero ser aquel intelectual que da vergüenza su estado mental. Dejaría de ser humano, dejaría de ser humano. No quiero ser aquel político que habla y que no cumple, sólo te ha de engañar; no quiero ser aquel científico imbécil que inventa bombas para la humanidad; no quiero ser como aquel militar que ante la vida es un anormal. Dejaría de ser humano, dejaría de ser humano. No quiero ser aquel líder sindical que sólo ve por su interés personal; no quiero ser aquel pastor de ovejas que nada sabe sobre divinidad; no quiero ser aquel maestro de escuela que a los niños sólo va a maltratar. Dejaría de ser humano, dejaría de ser humano. Quiero tener la inocencia de un niño y así tener capacidad de soñar, o la sabiduría que tiene el anciano y así saber qué significa la paz. Quiero estar unido a mi esencia y así tener algún día mi libertad; tal vez así sea humano, tal vez así sea humano”. (Dejaría de ser humano, Luis Díaz Leaños).

 

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