Un rockcito para todos los roles / Toncho Pilatos, la leyenda

Un rockcito para todos los roles / Toncho Pilatos, la leyenda

Hace mes y medio aproximadamente, me enteré por el Facebook que algunos músicos que tocaron con Toncho Pilatos Grupo, empresarios y seguidores, hicieron el intento por realizar un tokín pro restauración de la cripta donde yacen los restos de Alfonso Guerrero Sánchez y Rigo, su hermano.

Pocas veces podemos sentirnos parte del engranaje del rock nacional y es en estos momentos cuando los rockeros se hacen solidarios para colaborar en una noble tarea que sólo los cortos de sensibilidad mandan al rincón de los olvidados.

Cinco minutos bastaron para que Jorge Chilhood, Lalo Valtierra y Excalibur encaminaran sus pasos para llevar esa desinteresada empresa a un local en San Pedro Tlaquepaque. Blass de la Sole está puestísimo para caerle a tocar; otras bandas de esa época ochentera también están motivadas y, por supuesto, es hora de contribuir con nuestro grano de arena y ser partícipes del concierto en memoria de los hermanos Guerrero Sánchez, y por allí estaremos presentes, en primera fila, en el evento a celebrarse el 8 de agosto de los corrientes a las ocho de la noche en el billar bar Gótico, ubicado en Independencia 357, esquina con Niños Héroes, Tlaquepaque, Jalisco.

Si eres veterano de guerra, sabrás quien fue Toncho Pilatos Grupo; si no, aquí la sinopsis de la inolvidable agrupación que lideraba Alfonso Guerrero, quien era un músico muy inquieto que, desde Analco, comenzó a diseñar un rock nacionalista en su peregrinar por los grupos donde militó: Los Gatos (1965), Liverpool (66-67), La Noche (67-69), Renacimiento (70), Frankie, Bizarro, Paris y Toncho, durante los primeros seis meses del setenta, para comenzar los ensayos en 1971; posteriormente, se unió a dos elementos de la banda del Viejo Pastel, que eran Rigoberto Guerrero en el requinto y Miguel Robledo en el bajo; así, Toncho en el contrarequinto, voz y percusiones. Hicieron su debut un 27 de marzo de 1972, con Alfonso Guerrero en la flauta, contrarequinto, armónica, voces y percusiones, Rigo Guerrero en el requinto, Miguel Robledo “Pastel” en el bajo, Raúl “Güero” Briseño en la batería, Beto López en los teclados y, más tarde, Richard Nassau en la viola eléctrica.

La alineación original dio mucho de qué hablar a nivel nacional y fue al siguiente año cuando se incorporó al concierto internacional, pues su primer álbum apareció para la serie internacional Rock Power, de Polydor, con las piezas Wait, Kukulkán, Tommy Lyz, La última danza, Blind man, Dulce Monserrat, Déjenla en paz y Drunk again. La musicalidad que mostraban estos músicos los colocó de inmediato como la alternativa para soslayar el sonido tradicional del rocanrol, por una propuesta demasiado avanzada para los tiempos que se estaban viviendo, esto, en cuanto a instrumentación y presencia se refiere.

En 1975, la banda zacatecana se puso en movimiento para caerle a Fresnillo, pues, por primera vez, una agrupación de esa talla hacía acto de presencia por estos lares. “Somos pocos, pero más música nos va a tocar”, invitaba el carismático vocalista. Toda la banda se acercó al escenario y nadie bailó una pieza. Todos, absortos, escuchamos hasta el final -que parecía matlachín en momentos o un poderoso guerrero azteca cuando interpretaba La última danza, y te metía y te sacaba de la melodía- con el instrumental que en realidad destacaba por su versatilidad; extraña formación la de la banda integrada por Toncho en la voz, percusiones, armónica y flauta, Rigo en el requinto, “Pastel” Robledo en el bajo, Richard Nassau en la viola y Federico Luna en la batería; “El Güero” y Beto López habían quedado en el camino.

Comenzaron a aparecer las nuevas composiciones, Atlanteótl, Hey, Corriendo con ella, Sueño de Monserrat versión completa, para irse de gira por el interior de la República y alternar con Christie en el Distrito Federal y Guadalajara. Pero, oh desilusión, los egos, las envidias y lo cambios de elementos provocaron un repentino estancamiento, se marcharon a USA con la idea de grabar por allá el segundo LP y, nada, vino el truene.

Éste es el último trabajo de Toncho Pilatos Grupo, banda setentera de altos vuelos que visitó Zacatecas varias veces; fue muy querida. El próximo sábado 8 de agosto, en el billar bar Gótico, de San Pedro Tlaquepaque, en Guadalajara, Jalisco, se llevará a cabo un ‘tokín’ pro conservación de la cripta donde yacen ‘Toncho’ y ‘Rigo’ Guerrero SánchezRegresaron a la escena, y en 1980, ya estaban de nueva cuenta en Zacatecas y ciudades circunvecinas, dando a conocer su Segunda vez para Discos Cronos, un disco bien balanceado, un poco opaco, buenas rolas, algunas desde su primera etapa: Segunda vez, Dulce dama María Juana, Chipote saltarín, Do what ever you want it´s all right, Nada me gusta, Corriendo con ella, Dejaloa, No te lamentes, Lalo el optimista y El último guerrero. Toncho, como siempre, sorprendiendo a la banda, ahora tocando el teponaztle; Rigo, alucinando con su requinto; Tino al bajo, Beto Nájera en la guitarra y El Lupillo en la batería. Recordamos  un lapso lleno de magia hasta que los aceleres, los alcoholes dejaron al descubierto los estragos que causan los excesos; nuevamente, los cambios de elementos y la desorganización ocasionaron otra estampida. Músicos llegaron, otros se fueron, hasta que el 12 de abril de 1988 se marchó en definitiva Rigo; luego, encendieron las luces de la aproximación hacia el infinito, grabando un caset donde participó Beto López en programación y teclados, El Willo en las guitarras, Fernando Galindo en el bajo, Antonio en el sax, Chuyín Barrera y Lupo en percusiones. Las piezas Soy un mexicano, Gallo, Mala mujer, Todo mundo necesita amor, Agua, Piloto espacial, Hey, Frío interior integran esta última producción que carece del empuje que en sus inicio tenían sus rolas, sin embargo, aquí está, para la posteridad.

Esto fue el antecedente para que Alfonso fuera partiendo poco a poco a los parajes donde el clímax no se apaga, donde ya no hay sufrimiento ni dolor, y el 3 de julio de 1992, Toncho se marchó y se llevó todo el instrumental, sus composiciones autóctonas, y nos dejó un legado que aún no se ha podido igualar en su esencia tan nacionalista. Vittorio, Luis A. Barrera, Francisco Ornelas, Tino, “El Gallo” Esparza, Lalo Valtierra, Raúl Gómez y Gustavo Rangel de Excalibur, Lupo, Lupillo, Beto Nájera, El Willo, “Pastel” Robledo, “Zebra” y todos los músicos que formaron parte de la banda deben sentirse orgullosos de haber sido parte de este enorme proyecto que se fue convirtiendo en leyenda. Ojalá haya respuesta de los roqueros de la vieja guardia, y de paso, informar que el próximo 5 de septiembre se presentará la primera Muestra de Rock Zacatecano en el Tianguis Cultural de Guadalajara, con las mejores bandas de la escena local, Pacal, Postnecrum Morgue, Meteoro, Memorias de Ceniza. ¿Alguien más? Órale. Sólo conéctense al Colectivo Zacatecano de Rock.

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