Voluntades y pasiones: la liquidación de una discusión

Voluntades y pasiones: la liquidación de una discusión

Las pensiones y jubilaciones abundantes, gratificadoras, que garantizan en la vejez un segundo o tercer matrimonio; el seguro médico en instituciones adecuadas con medicamentos disponibles sin costo; aquella educación pagada por el Estado para los muchos hijos o los diversos seguros que cubran cualquier tipo de riesgo a lo largo de la vida son promesas fallidas del final de la segunda guerra mundial, cuando nació y se propaló la ideología del “Estado de bienestar”. ¿Por qué no funcionaron? ¿qué impidió su generalización más allá de los países Europeos aglutinados en la OTAN y aquellos de la Commonwealth británica? La respuesta más insatisfactoria desde el punto de vista de la historia económica la ofreció en 1980, desde una editorial italiana, Alain Finkielkraut, quien escribió para la edición española de “La rivincita e l´utopia” (Rizzoli Editori, Milano 1980) lo siguiente: “El programa del equipo Reagan es un New Deal al revés: se trata, en efecto, de sanear la economía, limitando los poderes de la Administración central a favor de las leyes del mercado y de la libre empresa”. ¿Conclusión? El Estado de bienestar dejó de ser negocio: los seguros de riesgos, para su máximo despliegue, requerían que el Estado dejase de otorgarlos, los servicios médicos y educativos, las pensiones y jubilaciones, debían depender del crecimiento económico capitalista o no existir. ¿Por qué es insatisfactorio desde el punto de vista de la historia económica? Simple: hace parecer que un proceso objetivo se decide desde la voluntad de los políticos. Veamos el caso de la UAZ. Durante los 1970 se firmó un Contrato Colectivo de Trabajo UAZ-SPAUAZ(CCT) acorde con los tiempos: la abundancia era un objetivo explicito de la política pública, decidida, entonces como ahora, desde el pulpito de Los Pinos. Como discutimos en un artículo previo, los universitarios se decidieron, a la hora de diseñar su paquete de bienestar, es decir, de seguros de cobertura de riesgos, por una vía radical, en la que ningún universitario pondría un peso de sus ganancias para constituir el fideicomiso del que saldrían los fondos para afrontar el pago de las primas aseguradas. Había cuatro contribuyentes: los gobiernos federal y estatal, la rectoría y el SPAUAZ. Nunca se firmó acuerdo alguno con los gobiernos mencionados, ni ellos han vindicado interés en contribuir a ese efecto, al menos en algún documento de carácter oficial. Las otras partes, rectoría y SPAUAZ, se las arreglaron para generar un misterio: a lo largo de los años han depositado algunos millones con ese propósito en cuentas bancarias ad hoc, pero nunca han presentado informes de cuál ha sido el destino de esos dineros. Por tanto no hay fondos para cubrir los pagos de jubilaciones y pensiones de acuerdo a lo contratado. De hecho una lectura patronal de la cláusula 97, que a la letra dice: “Para el otorgamiento de las prestaciones del presente capítulo (de jubilaciones y pensiones), las partes se comprometen a constituir un fideicomiso”, indica que en ausencia de fideicomiso la UAZ no pagará las diferencias entre lo pactado en el CCT y la ley del ISSSTE. Si es así ¿por qué se paga? Para evitar un conflicto político que defenestraría al grupo que dirige las destinos de la universidad, es decir, por voluntad política carente de fondos. Así que al problema financiero de la UAZ le quedan dos salidas: recortes drásticos de prestaciones y mayor explotación del personal o que el gobierno federal asuma el costo de las jubilaciones y pensiones. Ya sabemos cuál es la opción neoliberal que está en marcha, ¿cambiará en el corto plazo? En una reciente entrevista en el programa “Panorama político” de canal 15, Mario Caballero y Gerardo de Ávila conducen una muy sustanciosa entrevista con el secretario general del SPAUAZ, Dr. Pedro Martínez Arteaga. En ella se puede constatar un reconocimiento, producto de la lucidez, y una ironía muy sutil, tal vez involuntaria. Cuando se ve el video, que está en la cuenta de Facebook de canal 15, en el minuto 33:30asegura que las jubilaciones dinámicas no son viables, lo que es cierto, pero no lo eran desde que no se formó el fideicomiso. Más adelante explica porqué el sindicato de la Universidad de Michoacán está fuera de la ley por mantener las jubilaciones dinámicas. Al margen de si esto es cierto o no la postura neoliberal es patente. Esta es la lucidez. La ironía surge de las múltiples ocasiones en las que menciona que él tiene todos los meritos para ser rector y se destapa como candidato a la rectoría. El remate de esta candidaturaaparece en la primera plana de “El Sol de Zacatecas” del domingo 13 de octubre la frase “No descarta líder sindical competir por la rectoría”. Notemos que cuando él se anunciaba como posible en canal 15, el Grupo Universidad llenaba el Teatro Calderón en apoyo a otro candidato. La ironía surge de la siguiente reflexión: si los aliados naturales del secretario general del SPAUAZ en una posible candidatura ya estaban con otro, ¿quiénes son, pues, su base de apoyo? ¿La oposición? Con este ejemplo vemos en acción, de nuevo, el voluntarismo típico de los universitarios que dirigen la UAZ. ■

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