Manuel Felguérez, un as bajo la manga

Manuel Felguérez, un as bajo la manga
Manuel Felguérez Barra ■ foto: la jornada zacatecas

Historia y Poder

Es uno de los personajes más destacados de la pintura, el humanismo y la lucha política de izquierda, el maestro zacatecano don Manuel Felguérez Barra, nacido un 12 de diciembre de 1928 en el populoso Valparaíso y hasta la fecha sigue dando de qué hablar, ya por su postura política, su apoyo a las causas nacionales, su talento para innato para crear, su habilidad para concertar cosas buenas para todos.

Venido de las tradiciones más pulcras y decididas para acometer el oficio de ser pintor y escultor, Manuel Felguérez es dueño desde muy joven de una fama que conquista al mundo, ante todo, por la claridad de sus ideas, lo fino y novedoso en su pintura, lo exacto y arrebatado en la escultura y que le ha dado premios y prestigios a Zacatecas en el ámbito mundial, ya en Francia, La India, Brasil o los Estados Unidos y en muchos otros países que saben de la grandiosidad de este zacatecano que ama a su estado y al país entero.

Tiene 20 letras en su nombre: Fama, permite abrir puertas de toda clase. Vida de muchos cambios. Desean armonía, paz y verdad, les encanta la música, son en general refinados, le disgusta la soledad, prefiere el trabajo en equipo antes que el individual, atrae amigos, gusta mucho del sexo opuesto, es visto como un soñador, idealista, inspirado, intuitivo, se le ve como pacífico, tranquilo, diplomático, cuidado en los detalles, se tornará querido, modesto y cooperativo.

Su destino está por demás adquirido y lo ha hecho bien: constructor en todo sentido, trabajador honesto y dedicado, con los pies bien firmes en el suelo, supo ser organizado, consciente y digno de confianza y asumió plenamente las responsabilidades sin eludirlas ni marginarse y fue práctico, sincero y decidido.

Lo mismo su sendero natal y a cabalidad: cumplió en llegar a ser inspiración para los demás, de ser un profundo pensador, perfeccionista y analítico, la mente abierta tratando de acumular conocimiento de toda índole y elevarse a descubrir las fuerzas de la naturaleza y de la espiritualidad, es buen razonador y en general muy capaz, puede expresarse muy bien, le gusta la acción, algo nervioso e impaciente, fue importante y lo supo el mantenerse siempre ocupado y poder así evitar estados depresivos.

Es buen padre, también buen maestro, algo riguroso, convence a los demás con sus argumentos.

En fin, una joya del pueblo zacatecano. Un día en las galeras del Archivo Municipal vi  que hacia el 21 de noviembre de 1908 un Manuel Felguérez fue severamente multado porque con su lujoso automóvil, de los primeros que llegaba  a la ciudad, se había metido impetuosamente en las vías del ferrocarril que recorría a la ciudad y fue detenido. Se lo comenté al pintor y me dijo sonriente:” era mi padre”.

Donador de obras, solidario siempre y con la capacidad de lograr lo que precisa, le ha brindado seguridad y firmeza en esta hermosa etapa de su vejez, orgullo real de todo un pueblo que lo estima y lo aclama como el más sencillo, el vertedero de los buenos hallazgos, el amigo leal y decidido poniendo en alto la fama iracunda, creativa y singular de los artistas plásticos zacatecanos.

Un as bajo la manga de dios. ■

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