Marcos

Marcos

Luego de años de ausencia, el subcomandante Marcos reapareció durante los honores a José Luis Solís López (alias Galeano), maestro zapatista asesinado en La Realidad por miembros de la Cioac-H.

Hizo un balance de lo que han sido veinte años de vida insurgente; de cómo transitaron de declarar la guerra al sistema (formando guerrilleros y escuadrones), a preparar promotores de educación y salud; del vanguardismo revolucionario, al mandar obedeciendo; de la toma del poder de arriba, a la creación del poder de abajo… En franco contraste con la “horizontalidad”, Marcos declaró: “No hemos engañado a nadie de abajo. No escondemos que somos un ejército, con su estructura piramidal, su centro de mando, sus decisiones de arriba hacia abajo…”

Al final de su comunicado “Entre la luz y la sombra”, Marcos concluye con un Game is over: “El personaje ha sido una compleja maniobra de distracción, un truco de magia… Un medio, una botarga y holograma… Marcos ha muerto para dar vida a Galeano”. Reconoció haber incurrido en errores, pero no dijo cuáles o prefirió dejarlos bajo “la sombra” de su lectura. Necesario será entonces hacer otras memorias, reconocer la importancia del EZNL en la vida nacional y averiguar lo que le mantiene distanciado de organizaciones de izquierda y movimientos democráticos:

1.- En 1994, el EZNL llamó a la revolución, a deponer al gobierno de Salinas y  tomar el poder. Luego decidió (acertadamente) dejar de lado la lucha armada para hacer política desde la realización de la CND y los Diálogos de San Andrés. Pero esta experiencia –con la traición a los Acuerdos de San Andrés y la iniciativa de ley de la COCOPA tanto por los presidentes Zedillo-Fox, como por las fracciones legislativas PRI, PAN y PRD– llevó al EZLN a la idea del abandono de toda lucha política, al abandono de la lucha por el poder para mantenerse en la lógica de que “el que mande, mande obedeciendo”. Esto frustró la posibilidad de consolidar una alternativa política anticapitalista de masas a nivel nacional.

2.- Una consulta nacional llevada a cabo por el EZLN en 2005-2006 (exitosa y única en este tipo), avaló que el EZLN convocara a una nueva fuerza política. Sin embargo, este optó por la creación de una organización supeditada a la solidaridad con Chiapas, subordinada a las iniciativas del EZLN y sectaria frente al resto de la izquierda y movimientos sociales.

3.- El fraude contra AMLO en 2006, sorprendió a la dirección de “la otra campaña” que estaba convencida de que, en vista del programa moderado, no anticapitalista de aquel, se le reconocería el triunfo y permitiría la instalación de un gobierno con una orientación social liberal que se desgastaría rápidamente y que tendría enfrente a un polo de izquierda anticapitalista alternativo. Cuando a finales de julio más de un millón de personas se movilizaron en la Ciudad de México protestando contra el fraude, la mayor parte de las organizaciones de “la otra…”junto con Marcos, decidieron mantenerse al margen y sectarizarse del enorme movimiento democrático que ahí surgía. El PRT (en ese entonces miembro de “la otra…”) planteó que, encabezada por Marcos, “la otra…” debería participar en la movilización con una columna propia que hiciera presente a la izquierda anticapitalista en una consecuente defensa de los derechos democráticos del pueblo ya que las diferencias políticas y programáticas con AMLO y el PRD, no constituían un obstáculo para realizar esa unidad en la acción… Pero el EZLN decidió marginarse frustrando nuevamente la posibilidad del surgimiento de una corriente anticapitalista con influencia de masas encabezada por los zapatistas. El rechazo a la concepción del Frente Único, el sectarismo y la aceptación de las tesis del “no poder”, impidieron consolidar esa alternativa como una opción capaz de modificar la relación de fuerzas en México.

Hoy con la “muerte” de Marcos y el “renacimiento” de Galeano, no sabemos si el EZNL hará “ajustes” a su política en esto que algunos han empezado a llamar “la nueva etapa”. Con todo, 20 años de zapatismo han resultado de interés universal. A diferencia de otras culturas, las máscaras –que no suelen ser un accesorio de todos los días– representan como dijeran los propios rebeldes “el rostro de los sin rostro”. Siendo extraños a las “sociedades secretas”, los pasamontañas de la lacandona se convirtieron en 1994 en el emblema de la guerra contra el Neoliberalismo. Su misticismo encierra, en todo caso, la experiencia ceremonial que une al mundo de los vivos con sus ancestros. Más allá de lo evidente, pareciera ser la forma con que los insurrectos encaran el conflicto del hombre con la muerte.

“Morir para vivir”. No será la primera vez que Marcos sustituya a un muerto. Meses después del alzamiento armado, en la entrevista “Dilemas de un Guerrillero Enmascarado” concedida al periodista Jorge Ramos, el “sup” develó al personaje que le dio vida: “Marcos es el nombre de un compañero que murió y nosotros siempre tomamos los nombres de los que mueren, en esta idea de que uno no muere sino que sigue en la lucha…” ■

Fuente informativa: Partido Revolucionario de los Trabajadores

 

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