Genera polémica la Guía Bioética compartida por Consejo de Salubridad

Genera polémica la Guía Bioética compartida por Consejo de Salubridad
En un caso de escasez de recursos, se deberá recurrir al principio de vida completa, es decir, el más joven ha de recibir la atención de cuidados intensivos sobre el paciente mayor ■ foto: la jornada zacatecas

Ante una situación crítica, el documento establece cómo elegir qué paciente debe sobrevivir

Usuarios de redes sociales denostaron el contenido y llamaron a éste un Crimen de Estado

De existir escasez de recursos, se dará prioridad a salvar la vida de un joven y no un mayor

 

La Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica para hacer frente a la pandemia de Covid-19, y que fue compartida en redes por el Consejo de Salubridad General, levantó polémica entre los usuarios de Twitter y Facebook, quienes denostaron el contenido y llamaron a las acciones aprobadas como un Crimen de Estado, ya que expone ante una posible situación crítica, el proceso a seguir para tomar la decisión de qué paciente debe sobrevivir.

Mientras unos calificaron el contenido como digno de análisis desde la trinchera de la bioética, los derechos humanos y el derecho, otros criticaron que sean los médicos los que decidan qué paciente debe vivir, ya que para muchos una adulto mayor que ha luchado por años no tiene menos derecho que una persona joven que se contagió por no quedarse en casa.

El documento, se señala, tiene el propósito de ser una guía para la toma de decisiones de triaje cuando una emergencia de salud pública genera una demanda en los recursos de medicina crítica que no es posible satisfacer, y que fue elaborada para hacer frente a la pandemia de Covid-19 constando de dos partes: la primera, proveyendo el sustento bioético que justifica la asignación de recursos escasos de medicina crítica; y la segunda, con el procedimiento a utilizar para dicha asignación.

Sin embargo, se aclara, ésta debe entrar únicamente en operación “si la capacidad existente de cuidados críticos está sobrepasada, o está cerca de ser sobrepasada, y no es posible referir pacientes que necesitan de cuidados críticos a otros servicios de salud donde puedan ser atendidos de manera adecuada”.

La pandemia del nuevo Coronavirus (Covid-19) puso a prueba todos los sistemas de salud del mundo, y la situación dejó entrever que ni los países o las grandes ciudades del mundo tuvieron el suficiente equipo de medicina crítica para hacerle frente, y en redes sociales los videos de pacientes adultos mayores, españoles e italianos, despidiéndose de su familia a través de plataformas electrónicas, lo que anunciaba que dicha situación, por triste que parezca, se presentaría en todo el mundo.

La escasez de los recursos, como los ventiladores o respiradores, de los que México carece también, ha obligado al Comité de Ética del Consejo de Salubridad General a preguntarse cómo se deben asignar los equipos cuando dos o más pacientes lo necesiten. La respuesta a esta pregunta, se aclara en el documento, “no es obvia”, pero dado que los recursos escasos a asignar generalmente se requieren para salvar vidas, a su asignación a veces se le considera como elegir “quien morirá”.

Sin embargo, precisa, esta evaluación es errónea porque la intención detrás del acto de asignar recursos escasos no es elegir quién sobrevivirá, porque la muerte o daño que sufre el otro paciente se prevé pero no se busca intencionalmente. De ahí que detalla las prácticas médicas cotidianas a las que el personal se sujeta para asignar los recursos, como el principio de “orden de llegada”, es decir, cuando se elige al paciente que lo solicitó primero, y el “principio de necesidad médica” que mantiene que aquel paciente cuya salud está más deteriorada es quien debe recibir el recurso escaso.

Sin embargo, continúa, durante una emergencia de salud pública como es la del Covid-19 la “práctica médica cotidiana” se subsume a la “práctica de salud pública”, y una de las justificaciones para esto es que la primera se ve sobrepasada en términos de respuesta, y es la segunda la que tiene las herramientas necesarias para reorganizar al ámbito de la salud y hacer frente al problema, aunque una de las consecuencias de esta reorganización de los sistemas de salud es que el principio de “justicia social” pasará a orientar toda provisión de salud por el tiempo que dure la emergencia.

De acuerdo con el comité elaborador, el principio de justicia social es que “todas las personas tienen el mismo valor y por lo tanto la distribución de los recursos durante una emergencia de salud pública debe estar orientada a salvar la mayor cantidad de vidas”, pero, este principio genera problemas cuando un paciente de 80 años y uno de 20 necesitan un ventilador: al recibirlo, el mayor vivirá 7 años más, mientras que el más joven vivirá 65 más, y es aquí cuando se introduce entonces el principio de “salvar la mayor cantidad de vidas por completarse”, es decir, aquellas que aún no han pasado por los diferentes etapas de la vida.

Asimismo, la guía explica que un recurso escaso se ha de entender como aquel que simultáneamente dos o más pacientes necesitan pero que por su naturaleza indivisible sólo un paciente puede hacer uso de él, como el hipotético caso de un ventilador. Y que no deben ser tomados en cuenta para la asignación de estos recursos características como afiliación política, religión, ser cabeza de familia, valor social percibido, nacionalidad o estatus migratorio, género, raza, preferencia sexual y discapacidad.

De igual manera y de acuerdo al documento, el sistema de asignación de recursos debe ser aplicado tanto a pacientes con Covid-19 como a quienes requieran cuidados de medicina crítica por otros padecimientos. Tener contagio de Coronavirus, se advierte, no hace que un paciente tenga mayor prioridad para acceder a estos recursos, salvo que sea personal de salud que combate la emergencia, ya que significa un “valor instrumental” para hacer frente a la epidemia.

Finalmente y éste es quizá uno de los puntos más polémicos, es en lo referente al desempate de pacientes con necesidad del mismo recurso, pues para resolverlo se deberá recurrir al principio de vida completa, por lo que el más joven ha de recibir la atención de cuidados intensivos sobre el paciente mayor, sin embargo, si esto no resuelve, la decisión deberá tomarse al azar, por ejemplo” “lanzando una moneda”.

Recurrir al principio de vida completa, concluye la guía, no discrimina “injustamente” a las personas mayores, puesto que ha gozado del vivir “una vida que incluye más etapas”, por lo que la menor de edad está en una situación en la que perdería mucho más si no accede a los recursos.

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