En Bellas Artes ruedan lágrimas por el artista juchiteco

En Bellas Artes ruedan lágrimas por el artista juchiteco
En honor a Francisco Toledo, habitantes de la CDMX y admiradores acudieron a Bellas Artes, donde se montó una ofrenda floral dedicada al artista juchiteco. Foto La Jornada
En honor a Francisco Toledo (1940-2019), habitantes de la Ciudad de México y admiradores acudieron este viernes al Palacio de Bellas Artes, donde se montó una ofrenda floral dedicada al artista juchiteco, defensor de la cultura y la naturaleza.

En el homenaje simbólico, donde no hubo los eternos discursos de los funcionarios en turno porque el maestro no quería actos oficiales, sobresalía la imagen de Francisco Toledo, un retrato realizado por Graciela Iturbide que fue cambiado en tres ocasiones, pues primero se colocó una pequeña fotografía del maestro con un perro xoloescuincle y luego un retrato del artista, cuya mirada enigmática atraía a los presentes.

Las primeras personas en llegar al máximo recinto cultural con su flores fueron Ana Morales, una joven de Oaxaca, y la señora Sara Rangel Estrada, quienes coincidieron en que con la muerte de Toledo se fue un grande de México.

Me sorprendió la muerte de Toledo. En Oaxaca nos quedamos en la orfandad porque gracias a él tuvimos acceso a la cultura, el cine, la lectura. Luchó contra los transgénicos y recuperó el ex convento, compartió Morales.

Mientras de fondo se escuchaba la música del Coro de los Madrigalistas, la gente desfilaba por el vestíbulo donde se ubicaba una imagen con el rostro de Toledo y parte de su obra, como La función del mago (lagarto), Noche y pájaro, y Laberinto para llegar a Lachixopa, así como papalotes de colores.

En el libro de recuerdos, colocado a la entrada del recinto, el señor Raúl Navarro escribió unas palabras al artista, quien fue su compañero en el Taller de grabado de Mario Reyes. Perdimos al más grande de la plástica mexicana. Fue un hombre bueno, tranquilo y defensor de las buenas intenciones y de los buenos proyectos, expresó Navarro.

Acompañada de su esposo Domingo Zamora, de 86 años, llegó también la señora Esperanza Hernández Rodríguez, de 79, a quien se le escaparon unas lágrimas, conmovida por la muerte del artista y fundador del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca.

“Me dolió mucho su muerte porque me recuerda mucho a mis hijos que son sus admiradores, pero el más chiquito ya murió. Mis hijos, que leen La Jornada, me contaban mucho de él, era muy querido por todos; me contaron que el señor en Oaxaca se sentaba ahí en la calle a pintar y si los niños le decían: ‘¡qué bonito su cuadro!’, se los regalaba”, expresó Hernández, originaria de Actopan, Hidalgo.

Entre música de Oaxaca y el cariño de la gente que admira el trabajo y el amor de Toledo por el país transcurrió el homenaje que este sábado continuará en un horario de 10 a las 21 horas en el máximo recinto cultural (avenida Juárez y eje central Lázaro Cárdenas).

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