El mecanismo que llevaría al (probable) cambio de políticas progresivas en México

El mecanismo que llevaría al (probable) cambio de políticas progresivas en México

Muchas personas mantienen fuerte escepticismo sobre la posibilidad de que cambie la situación en la que se encuentra el país a la luz de la alternancia que pueda haber en el próximo proceso electoral. Y está bien que se mantenga alerta el sentido crítico en estas cuestiones. La propaganda no trae consigo ningún argumento de realidad: la inmensa mayoría de los mensajes electorales son demagogia y basura mediática. Sin embargo, visualizo una posibilidad de que puedan cambiar los criterios de las políticas en un hipotético gobierno de (la actual) oposición.
Hay un amplio consenso en torno al diagnóstico: las políticas han sido de un efecto pernicioso, queen lugar de cerrar la brecha de la desigualdad, se han convertido en factor de incremento. Lo mismo con el crecimiento económico, la pobreza, la ruina educativa o la insoportable situación de inseguridad. Las políticas se han sumado a las causas de muchos de los problemas, en lugar de convertirse en soluciones. Ha ocurrido de esta manera porque el responsable de elaborar dichas políticas está capturado por ciertos intereses privados y, con ello, se han abandonado el interés público de las políticas. Junto a esta situación, se suma la separación de la clase política respecto al tejido de la sociedad creando una nata autista de políticos que sólo se preocupan por capturar el dinero público: esta separación es una de las causas de la corrupción.
Pues bien, así las cosas, la pregunta es, ¿hay forma de que esta situación se altere en sus mecanismos de reproducción, de tal manera que cambie la orientación de las políticas y la actuación del Estado frente a los grandes problemas nacionales? Pues la respuesta a este tipo de preguntas es siempre en condicional: Si…(pasa tal cosa); entonces, (puede pasar tal otra). Lo primero que debe ocurrir es desplazar a los poderes económicos que tienen capturado al Estado, los mega-ricos que mandan y dictan la conducta estratégica del ejecutivo, y a través de él, el control del legislativo. Es la parte más peliaguda del proceso político actual. La segunda condición es que en el lugar que deja ese desplazamiento lleguen al Estado expresiones políticas que sean resonancia de sectores y movimientos sociales que han sido afectados por las malas prácticas gubernamentales. Por ejemplo, si llegan a la SEP los expertos del COLMEX que han promovido una reforma efectiva basada en el cambio del modelo educativo y la centralidad de las Normales como formadores de docentes, en lugar del torpe traslado de los esquemas gerenciales al ámbito educativo (como es la actual reforma), y además, estos equipos de diseño de la política educativa entablan relación proactiva con el movimiento magisterial; entonces es muy probable que sí cambie la situación educativa de este país. Esto es, los diseñadores de la política estarán actuando conforme a los intereses de los sectores sociales, y no de acuerdo a los dictados de poderes fácticos privados. Igualmente, en el caso del campo: las expectativas de los pequeños y medianos productores de que se impulsará una política agropecuaria en base al objetivo de la soberanía alimentaria, lo cual fortalece a los productores vinculados al mercado interno (que son los pequeños y medianos), puede provocar que se articulen y organicen para hacer efectivo ese cambio de política agrícola. Si esta articulación organizativa se corresponde con una resonancia dentro del Estado, el cambio de políticas puede efectivamente ocurrir. Y se desplazarían los criterios que sólo apoya a los productores (exportadores) vinculados al mercado externo. Esta modificación implica el desplazamiento de los poderes fácticos de los megáricos que hacen del presupuesto agrícola uno de los más regresivos del mundo.
En suma, el mecanismo del cambio hacia políticas progresivas tendría tres momentos: (a) desplazamiento de los poderes fácticos que actualmente capturan al Estado, (b) llegada al Estado de equipos políticos con resonancia en los sectores sociales, y (c) sectores sociales en movimiento que empujen y exijan la puesta en marcha de las nuevas políticas. Son los tres componentes del mecanismo de un cambio en la estructura de las decisiones del Estado para el desarrollo humano del país. Por ello, para elegir el voto no basta con el perfil de los candidatos presidenciales. Eso es uno de los elementos nada más. No se vota por una persona, eso es una quimera. Se vota por una corporación política. La corporación que hasta ahora ha llevado la conducción del país ha resultado una calamidad, aunque pongan a un candidato con estudios en el extranjero. Esto último es meramente incidental. Las políticas no son producto de la decisión unipersonal de la mente brillante del presidente, son efecto de complejos procesos de negociación política de grupos de interés y de presión. Es decir, son producto no de una persona, sino de una hegemonía. Por ello la pregunta es, ¿por cuál corporación hegemónica votaremos?

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