¡Es la política, Idiotas!

¡Es la política, Idiotas!

La política está desacreditada, su desprestigio crece cada día más. Un descredito que me está tocando vivir en carne propia. La diferencia ya no es entre izquierdas o derechas, aunque siga habiendo límites claros, la ideología que hoy domina es la apatía, la ideología de tomar la máxima distancia respecto de la política, incluso hay quienes dicen que la batalla es entre el Estado y el populismo que flaco favor le hace a la democracia. Un populismo que se aprovecha de ver a la política como si fuera una pandemia que ataca al planeta entero y de la que debemos resguardarnos o participar contra el sistema, aunque después no existan soluciones reales, ¿aunque demos un salto al vacío?
La política ha quedado relegada a un segundo plano, a expensas de la economía que es quien tira de la sociedad, algunos años atrás Bill Clinton dijo “Es la economía, estúpido”, y tenía razón. Pero hoy, ante una política desprestigiada por falta de protagonismo, por corrupción y malos hábitos, ¿es posible sustituirla?
¿Acaso hemos olvidado que la política es una práctica colectiva indispensable?, indispensable siempre y cuando pongamos voluntad en resolver injusticias y desigualdades en nuestra sociedad o para organizar el crecimiento. No podemos dejar de lado que, sin este ejercicio, la sociedad se convertiría en la jungla donde el más fuerte impone su voluntad.
Por eso, me manifiesto en favor de la política. Aclaro, mi pasión por ella, no determina mi posición en defensa de la misma, lo hago con sobriedad y como ciudadano, después de ver que las democracias del mundo sufren el mismo malestar que nosotros. Efectivamente asumo que la política es la responsable de la situación negativa en la que nos encontramos, pero es también la política la responsable de ubicar la salida.
Sostengo, que haré lo que este a mi alcance por reivindicar la política, hoy cuando todo se convierte en espectáculo, mercado, mercancía, cuando se valora poco el profesionalismo, el trabajo sesudo, cuando es más fácil hacerte popular en las redes sociales que pasar el examen de matemáticas y resulta más cómodo manifestarte en contra de todo, en lugar de reflexionar y encontrar soluciones que satisfagan el derecho de la mayoría.
Hoy comprendo también, que la política beneficia a unos y perjudica a otros, que no hay una varita mágica, que es difícil conciliar todas las posturas, porque cada técnico defiende intereses particulares, y cada ciudadano un punto de vista más subjetivo que objetivo, y en política debemos escuchar a todos y tomar decisiones, invirtiendo, tomando partido, con diálogo civilizado, en la disputa razonada hasta llegar al acuerdo, la discursiva dialéctica, por bajar a la plaza pública a afrontar los problemas, lejos de las reflexiones de salón, de las disputas a salón cerrado entre técnicos, negociar, convencer o no, y tomar decisiones que no siempre son populares.
A favor de la política de verdad, la política de los políticos que salen a la calle, no sólo cada tres o seis años a buscar votos, porque a esos no los votan, más bien los botan; si no de los políticos que salen diario a confrontar diferentes puntos y no olvidar que al final siempre se tendrá que ejercer el mando, con responsabilidad, tomar decisiones, que nunca pueden gustar a todos, pero si darle el mejor rumbo a la sociedad.
¿La política es clave para que la democracia se imponga?, claro, sin política no hay democracia y abre la puerta a la consumación de amenazas autoritarias de todo tipo. Por ejemplo, el populismo va querer contentar a todos, incluso sabiendo que es imposible, materialmente imposible, es justamente donde el político debe actuar, tomar decisiones con intereses contrapuestos, para contentar a unos, a algunos, pero nunca a todos, imposible.
A favor de la política que nos hacer crecer en lo individual y lo colectivo, donde las mejores ideas son las que cuentan, donde no tengo que saber todo, pero entre todos si debemos saber más. De la política que es pedagogía y la pedagogía que es el diálogo que se sustenta en la capacidad de escuchar, de entender, de comunicar y hacerse entender. Este texto hace referencia a Quim Brugué, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Bacelona, cuyo título puede resultar agresivo, pero en realidad invita al intercambio de ideas sobre el valor de la política, como lo es el concepto mismo. ¡Es la política, idiota!, ¿sólo política? ¿O le seguimos buscando? Si es indispensable, si no es posible sustituirla, si no queremos saltar al vacío, ¿Por qué dejamos de hacer política? Los problemas de democracia sólo se resuelven con más democracia, y si la política es la clave de la democracia, entonces ¡Hagamos política, sí, más política!

*Coordinador Estatal de Planeación

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