Sociedad trivial y estándares de vida

Sociedad trivial y estándares de vida

A la memoria del jóven Luis David Donají Reyes
víctima colateral de la inexistencia del
estado de derecho en Zacatecas

Meditando sobre la jodidez de nuestra realidad zacatecana, veo pasar las oleadas multicolor de la gente al momento en que reflexiono sobre los estándares de vida del ayer y el ahora; considero que progresivamente construimos, modificamos y destruimos patrones de conducta, valores y principios de acuerdo a nuestra conveniencia o en atención a ciertos convencionalismos de vida que nos rigen en un momento y tiempo determinado. Advierto también la dificultad de preservarse auténtico en la marea de emociones, tentaciones y alternativas que se ofertan en la época moderna para evadir responsabilidades, violentar almas y sucumbir a lo superfluo a la menor insinuación. Sin duda, estamos ante la edificación de una sociedad que se rinde a la imagen más que a la esencia de las cosas y las personas, que valora más la simulación de las acciones o que se abrazan al yugo contrario a ser felices, también nos visualizamos prósperos y democráticos, cambiamos incluso, las siglas de las instituciones pero seguimos haciendo política de la misma forma e idolatramos a los mismo personajes que hacen alarde de su corrupción y ejercemos una complicidad colectiva que avala malos gobiernos, a los que elegimos nuevamente pensando en que el cambio de piel o color, generará un cambio positivo en nuestro destino. Esta marea colectiva, que se supone pensante, se transforma en testaferro del despilfarro de la clase dominante, pues los cargos son al erario público y no a las arcas individuales del gobernante en turno; algunos mortales padecen ceguera temporal ante los eventos que atentan contra nuestros semejantes dando paso a que las injusticias se instalen permanente en nuestras vidas como tatuajes a los que nos hemos adherido servilmente. Los que en apariencia se identifican como intelectuales, se encuentran sumidos en el proceso de rumiar aletargadamente doctrinas, filosofías e ideas en lo abstracto, en citas de café desde donde pretenden lograr la revolución y la justicia social para beneplácito de los dueños del mundo en turno, pues si los que piensan y analizan se han dedicado permanentemente a hacerlo, el obrero que cumple jornadas extenuantes para mal tragar, logrará muy poco con los breves lapsos de reflexión que tiene sobre su desgracia individual, negando toda posibilidad de imaginar sociedades más justas. Poco a poco, el mundo de lo huero nos va cercando como una metástasis en donde el amor parece el enemigo a vencer al igual que la honestidad, el trabajo eficiente y la capacidad creativa. Sorprendentemente los escasos líderes constituyen un riesgo para el sistema como en su momento lo fueron Zapata o Villa; peor aún, pensar en cambios y mejoras a los esquemas establecidos, es objetó de burlas y desprestigio, lo ideal es seguir los caminos trazados por otros destinos, aunque tarde o temprano el vacío sea el fin en el que se concentren sus tempestades. En este mundo de lo vano, estamos tan faltos de verdaderos mentores sociales que cualquiera con una mediana inteligencia, puede sobresalir en distintos ámbitos, con propuestas apenas creíbles o con estrategias que en otro tiempo hubieran rayado en lo estúpido, peor aún, se piensan que están al borde de un triunfo más grande y tan cerca de escenarios más elevados, sin saber que su soberbia es tal, que no les permite ver que su cosecha será contraria a sus intereses, pues la siembra de tantos enemigos y odios durante tanto tiempo, generará un caos que expondrá sus errores, verdades y pecados. Este mundo frívolo tiene a algunos jóvenes, absortos de la realidad, prefiriendo más el odio que el amor, malbaratando el preciado tesoro de la juventud, desperdiciando su energía e ideando anarquismos cuando son esclavos de otros yugos como las drogas y la obediencia irrestricta a líderes del pasado que los han imposibilitado a ser líderes del presente, lo cual permite que las grandes especies ya extintas, surjan nuevamente para ser los mandantes del hoy y el mañana. Lo fútil emana como aguacero con la complacencia de muchos, como mecanismo de control infalible que emplea a aquellos elementos que acercan a la especie humana al salvajismo, a lo ordinario y a lo predecible. Una sociedad invadida por lo insustancial es peligrosamente manipulable. En este contexto, la profundidad del pensamiento, la acción decidida, el despertar ciudadano, la lucha por los ideales a toda costa, se antojan impostergables. Demos pelea a lo vacuo y veamos el fondo de las cosas, no permitamos que aborregadamente nos conduzcan al matadero, no importa que con una letra escarlata nos señalen y nos obstaculicen, tarde que temprano, una gota de agua romperá la roca de los muros de la infamia construidos. ■

 

*Coordinador de la Comisión Nacional

de Legislación Ambiental de la Semarnat

 

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