La estrategia del magnate es crear pánico en migrantes: ONG

La estrategia del magnate es crear pánico en migrantes: ONG

Washington.

En esta capital, como en cientos de ciudades alrededor del país, cunde el temor provocado por el anuncio de las nuevas medidas antimigrantes anunciadas esta semana, que ponen en riesgo a la abrumadora mayoría de los 11 millones de indocumentados en el país y sus familiares de ambos lados de la frontera. Si bien la nueva política no cuenta con el apoyo de la opinión pública y es condenada por políticos liberales, los principales medios nacionales y organizaciones de defensa de derechos de la comunidad más vulnerable de este país, se aconseja que cada quien tome precauciones en preparación para lo peor.

A pesar de que altos funcionarios del Departamento de Seguridad Interior –la dependencia encargada de asuntos de control migratorio y seguridad fronteriza– insisten en que las nuevas medidas no deben generar un clima de pánico, y que no se esperan redadas ni deportaciones masivas, la política que presentaron ayer afirma textualmente que todo eso y más es posible.

El vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, también insistió el martes, al comentar las nuevas medidas, en que la nueva política no implica que habrá deportaciones masivas. Sin embargo, recordó que todos los que están aquí ilegalmente están sujetos a la remoción en cualquier momento. Tanto para defensores de derechos de inmigrantes como para varios medios, esto es, en palabras de la comentarista Amy Davidson, de The New Yorker, un mandato, si no de deportaciones masivas, sí para incertidumbre y temor masivo. Agrega que Trump, como siempre, busca intimidar a los más débiles y desprotegidos, y concluye: la pregunta es si los vecinos de los indocumentados los defenderán, o sólo mirarán para otro lado.

Por ahora, en las constantes marchas, manifestaciones y foros de protesta, entre lo más notable está la solidaridad naciente entre diversas comunidades de inmigrantes de todas partes del mundo y, aún más novedoso, con otros movimientos como el de mujeres, derechos gays, ambientalistas, sindicalistas y más. En estos actos hay consignas ya clásicas de no a la prohibición (antimusulmana), no al sur, y todos somos inmigrantes en inglés, español y otros idiomas.

Más aún, algunos de los principales medios nacionales repudiaron la nueva política en sus editoriales de este miércoles. El New York Times, con el encabezado: La fuerza de deportación de Trump es una afrenta a los valores estadunidenses, denuncia que los memorandos que detallan el plan antimigrante son insólitos porque dan marcha atrás y descomponen políticas migratorias sensatas, y por cómo pretenden volver a la maquinaria de deportaciones más extrema y espeluznante, sin mencionar cara, en detrimento de valores estadunidenses. Acusa que convierte en prioridad para la deportación a prácticamente cualquier persona que pueda ser deportada.

El Times concluye: Kelly prometió antes de ser confirmado en el cargo que sería responsable del cumplimiento de políticas que fueran defendibles. Pero los migrantes tienen razón en estar asustados por su posicionamiento repentino junto con el nativismo de Trump.

El Washington Post coincide, señalando que los memorandos “envían un mensaje de temor a muchas de las comunidades inmigrantes de Estados Unidos, –no sólo los 11.1 millones de inmigrantes no autorizados, sino a sus parejas, hijos y otros familiares que viven legalmente en Estados Unidos”. Agrega que en varias de las medidas hay una corriente de crueldad, ya que dividirán familias y dañarán a gente que lleva vidas pacíficas.

USA Today opinó que en la medida en que estas políticas imponen temor, dividen familias y dejan a menores a cargo de sus vidas, están mal pensadas y son innecesariamente crueles.

La mayoría de los estadunidenses no apoyan estas medidas de detención y deportación. Una encuesta de CBS News en enero registra que 60 por ciento opinan que a los indocumentados se les debería permitir residir en este país y buscar la ciudadanía. Otras encuestas recientes –Centro Pew, CNN, Gallup y Washington Post, entre otras– registraron que entre 72 y 88 por ciento de los estadunidenses apoyan la legalización o hasta la ciudadanía sobre la deportación de indocumentados, recordó America’s Voice.

El coro de repudio de políticos locales, estatales y federales latinos, junto con colegas liberales, continúa llamando a la resistencia. La estrategia está basada en la hostilidad, venganza y la ficción de que millones de personas que han vivido aquí durante décadas abandonaran áreas del país donde ellos y sus hijos se sienten inseguros. Podría llamarse una estrategia de desgaste a través del terror, instituida en momentos en que la migración ilegal es históricamente baja…, declaró este miércoles el representante federal Luis Gutiérrez.

Vicki Gaubeca, directora del Centro Regional para Derechos Fronterizos de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), comentó que la nueva política demuestra que el gobierno de Donald Trump está dispuesto a pisotear los derechos al debido proceso, la decencia humana y hasta a revocar protecciones para niños. No somos un país mejor siendo gobernados por el temor, la confusión y la crueldad, y lucharemos contra esta políticas antiestadunidenses.

Mientras tanto, organizaciones de inmigrantes, iglesias, grupos de defensa legal, medios latinos y más están realizando talleres e iniciativas para difundir información sobre los derechos básicos, aunque limitados, de los indocumentados y qué hacer si la migra llega a la casa, el trabajo o las calles. Por ahora, insisten activistas y organizadores, lo más urgente es prepararse para lo peor y, a la vez, hacer todo lo posible por combatir el temor detonado por el gobierno de Trump, que está obligando a que los indocumentados retornen a las sombras en este país.

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