La inventiva de Miguel Donoso Pareja

La inventiva de Miguel Donoso Pareja

Si existe un hilo conductor entre las literaturas mexicana y hondureña éste se llama Miguel Donoso Pareja (13 de julio de 1931—16 de marzo de 2015). Cuando perseguido por la dictadura militar de su país, en los años sesenta, encontró refugio en México, nadie imaginó los tamaños de las aportaciones que haría al quehacer literario de esta región; tanto en la apertura de publicaciones (al lado de José Revueltas, Juan Rulfo, Eraclio Zepeda y otros) como en la formación de escritores.

Muchos de los que compartieron su presencia lo recuerdan. Quienes no —olvidadizos y poco humildes— y quienes busquen sus rastros y estén dispuestos al encuentro con una de las presencias vitales de la narrativa del continente, tienen a la mano el volumen Cuentos completos, recientemente puesto en circulación por el Fondo de Cultura Económica en Colombia.

Un libro donde además de reunirse las obras de Donoso Pareja en el género (también novelista, poeta, ensayista y escritor memorioso), se ofrece una espléndida presentación de Raúl Vallejo que delinea una trayectoria de alrededor de medio siglo, entre su primer poemario La mutación del hombre (1957) y las evocaciones de La tercera es la vencida (2011). El “tránsito de una escritura sin concesiones”.

Al ubicar la obra de Donoso Pareja, Vallejo recuerda una tradición que proviene de Pablo Palacio, Humberto Salvador y César Dávila Andrade. El primero será un escritor novedoso con “una experiencia estética que [conjuntamente] puede ser definida como una escritura sin ningún tipo de concesiones, en el marco de la narrativa latinoamericana correspondiente al llamado boom. Esta actitud implacable frente a la palabra que subyace también en su obra poética, crítica y en su trabajo de maestro de escritores”.

Como tal, un pedagogo que “nunca impuso un estilo definido” (Juan Villoro), Vallejo recupera la voz del mismo Donoso Pareja:

“El éxito que han tenido, aquí o en México, varios de los que estuvieron en algún taller conmigo, se debe al buen olfato que tuve siempre para escoger a los futuros talleristas. Detectar ese talento fue —y es— mi gran virtud. Ningún taller en el mundo puede formar a un escritor si éste no trae talento, la aptitud; […]. Los talleres, como su nombre lo indica, son modestos grupos de trabajo artesanal bajo la coordinación de un maestro (no en el sentido de magíster sino en el de maestro carpintero, gasfitero o de cualquier oficio), son un lugar donde se adquiere la destreza y la técnica”.

(Durante once años Donoso Pareja fue coordinador de los talleres literarios del INBA, la UNAM y el estado de San Luis Potosí. Tarea que prosiguió a su vuelta a Ecuador en 1982).

Con un listado de más de 30 títulos, la narrativa de Donoso Pareja se encuentra (como la literatura misma) en “juego permanente” entre lo inventado y lo real. Y donde el ecuatoriano apostará siempre por la ficción. “…el narrador es personaje que se ve a sí mismo —escribe el presentador de Cuentos completos—; en otra esfera, el autor crea un narrador que se desdobla y que crea al narrador y, así… hasta arribar a una invención en la que lo real resulta ser todo lo inventado, es decir, el texto”.

 

DONDE AL FIN SABEMOS

CÓMO ES JUAN

Juan es un animal nocturno. Anda disfrazado de no se sabe qué, a veces parece que de Cocteau, con capa y chistera, en otras de Drácula, con capa pero sin chistera. Da igual; de todos modos, los vecinos murmuran, a pesar de su cotidianidad rodeada de ataúdes, y le temen.

Llega tarde y se desplaza en la oscuridad como si volara, con los ojos llameándole con una energía poco admisible en su flacura, la capa al viento a veces, los cabellos volándole, lacios —debe tener algo de indio—, sus bigotes densos y entorchados —esto contradiría lo de la sangre indígena—, el cuerpo frágil pero abejucado, una especie de Nijinski del subdesarrollo, Juan también es escritor. Trabaja de copy writer en una agencia de publicidad, cree en el psicoanálisis y su debilidad han sido siempre las bailarinas: son como los levantadores de pesas, suele decir, sólo músculos. Las prefiere clásicas, como muertes del cisne y todo eso. A veces piensa si no podrá llamarse a eso “el complejo de Leda”, pero lo borra de inmediato: su masculinidad está fuera de toda duda.

José Donoso Pareja.

Minitexto galante en amarillo

gótico (fragmento)

(Lo mismo que el olvido).

 

 

 

Libros de cuentos

Krelko (1962).

El hombre que mataba a sus hijos (1968).

Lo mismo que el olvido (1986).

Todo lo que inventamos es cierto (1990).

La cabeza del naufrago (2009).

 

 

Miguel Donoso Pareja, Cuentos completos,

FCE, Colombia, 2015, 406 pp.

* [email protected]

 

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