Los niños héroes zacatecanos de la Real Expedición

Los niños héroes zacatecanos de la Real Expedición

¿Usted permitiría como padre o madre de familia que su hijo de 5 años partiera solo a Filipinas con el propósito de ser portadores de una vacuna y salvar vidas? Esta es la historia de 13 niños zacatecanos que contribuyeron a erradicar la viruela a nivel mundial, cuando esta enfermedad constituía una pandemia de preocupación global, la historia es la siguiente: como parte de la clase de Derecho Administrativo, mis alumnos y alumnas se dan a la tarea de investigar a cada una de las dependencias de la Administración Pública Federal y estatal; tocó el caso de la Secretaría de Salud encomendada a Sonia González de Luna, María de los Ángeles Dueñas y Cinthia Vanessa Villalobos Velázquez, como parte de su exposición se presentó un dato interesante en los antecedentes históricos de los servicios de salud en el Estado de Zacatecas.

De acuerdo con el Dr. Jorge Castañeda Bañuelos, a consecuencia del brote de viruela allá por 1780, se generó una iniciativa conocida como la Real Expedición patrocinada por los reyes españoles, la cual transportó portadores vivos de la vacuna contra la viruela hacia México para posteriormente, replicar el mismo procedimiento con niños mexicanos hacia Filipinas y otros países. Con tal propósito, Francisco Javier de Balmis, médico español, propició varias jornadas para sensibilizar a las familias y autoridades zacatecanas por lo que se apersonó por estas tierras del 29 de noviembre al 3 de diciembre de 1804. Su gestión rindió frutos y 13 niños de Zacatecas, Fresnillo y Sombrerete, fueron elegidos con la finalidad de multiplicar la vacuna anti variolosa en aquellos países.

Nuestros niños héroes, partieron del puerto de Acapulco el 5 de febrero de 1805, llevando en su brazo la vacuna contra la viruela, su destino era llegar a Filipinas y sus nombres fueron: Teófilo Romero de 6 años, Félix Barraza de 5 años (fallecido en México durante el trayecto), José Mariano Portillo de 5 años, Martín marques de 4 años, José Antonio Salazar de 5 años y Pedro Nolasco Mesa de 5 años, de Zacatecas; José Dolores Moreno, de 4 años, Juan Amador Castañeda de 6 años, José Felipe Osorio Moreno de 6 años, José Franco de 6 años y José Catalino Rivera de 6 años, de Fresnillo; Buenaventura Zafiro de 4 años y José Teodoro Olivas de 5 años, de Sombrerete.

Esta misión humanitaria no hubiera sido posible si algunos padres de familia y sus niños, no hubieran tenido la sensibilidad de sacrificar la unión familiar y su propio destino, en pos de erradicar la una enfermedad. Tal generosidad es poco vista en la actualidad y, en lo personal, dudo mucho que hoy, alguien accedería primero a que un hijo fuera el portador (brazo a brazo) de una vacuna y luego, que el menor emprendiera la aventura de viajar cruzando el océano con gente desconocida y que junto con otros niños, sorteara tempestades y peligros para cumplir su encomienda. Como haya sido, el acto de heroísmo debe ser conocido y reconocido en Zacatecas, no sólo como un relato histórico más, sino como un evento de valentía digno de apreciarse por los nativos de estas tierras.

Lo peor que podemos hacerle a nuestros pequeños héroes zacatecanos es olvidarlos y que las presentes y futuras generaciones de niños y niñas, crezcan sin saber que un día, unos valerosos infantes de escasos años de vida, iniciaron un viaje a tierras lejanas con el propósito de contribuir a la salud humana mundial; solo lamento que su valerosa contribución, sea atestiguada hasta donde sé, por una placa metálica puesta el 7 de abril de 1961, en el auditorio Miguel E. Bustamante del edificio central de la Secretaria de Salud, en la Ciudad de México. Sin duda, Zacatecas debe enaltecer su hazaña como uno de los primeros esfuerzos de sanidad internacional registrados en la historia de México en materia de salud, por lo que debe existir un monumento que los reconozca y que constituya un referente obligado por su valentía y heroísmo.

La imaginación no me alcanza para describir lo que pudieron sentir en su viaje esos 13 valientes zacatecanos, llenos de ilusiones, temores, llantos y fantasías y que, aportaron como pocos, su propia integridad física para lograr un beneficio colectivo.

Me quedo con la tarea de investigar más sobre ellos con la finalidad de saber cuántos regresaron y que hicieron de su vida después de la experiencia vivida en aquellas tierras lejanas, espero que su suerte haya sido mucho mejor a la de Félix Barraza y que posteriormente hayan podido trasmitir los pormenores de sus aventuras a sus hijos y nietos. ■

 

*Representante de Zacatecas ante el

Consejo Consultivo Nacional para el Desarrollo Sustentable

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