Contener las pensiones

Contener las pensiones

A unque la reforma educativa peñista no es tal, su secretario Chuayffet, la usa como fachada política para afianzar el objetivo neoliberal, nada educativo, de contener las pensiones, al acotar y dosificar, el ingreso y el despliegue profesional educativo de los profesores, para quienes alcanzar una plaza hoy implica recorrer un viacrucis más doloroso y largo que el de la cada vez más cerca Semana Mayor, ajustado a la política económica peñista y del Pacto por México, contenido de la reforma laboral con fachada educativa, aprobada desde el inicio del actual sexenio. Sí, totalmente cierto, es una reforma de futuro, uno neoliberal, marcado por el trabajo por horas o minutos. Tal vez sea menos dolorosa la idea del director de la ENMAC, de restringir el acceso a la formación de docentes para adecuar su egreso, a la capacidad real de absorción del mercado de trabajo. No es que la actualidad nacional ya no requiera formar docentes o la población ya sea culta y pueda prescindir de ellos, sino sólo que no le encuentra sentido de realidad a generar y acumular egresados sin posibilidades de trabajo. Acotación propia de la actual práctica política neoliberal, suscrita por el Estado mexicano y promovida e impuesta por su destacado y obediente apóstol, Chuayffet, secretario de Educación federal, cuya actuación le impone rostro y trato duro y discurso lapidario. Por aquello de que para ser autoridad autoritaria, no sólo hay que parecerlo. Por supuesto, institución que demuestre ajustar su realidad educativa a la propuesta, será certificada y dotada de los recursos operativos necesarios para sostener su certificación, mediante la correspondiente y periódica evaluación institucional. Eso incluye operar con la paquetería oficial.

Sin embargo, y a contrapelo del clásico, como en educación no hay una dictadura perfecta, siempre habrá márgenes para hacer emerger la crítica y la novedad, si los sujetos de tal educación cumplen como educadores y a la vez ponen en juego la suficiente imaginación de la diferencia para trazar y explotar alternativas a lo largo del desarrollo académico curricular para poder calificarlo con justeza, de universitario. Cuestión y asunto, despegables por igual  en ámbitos no universitarios, ni autónomos.

Cuestión también de apuntar y atender con pertinencia la problemática implícita en el trabajo educativo, universitario o no, con autonomía o sin ella, pero relativa a dos temas de relevancia académica como son la equidad y la calidad (aspectos estudiados por Silvia Smelkes, en la UIA); en tanto se supone, éstas subyacen hasta sin demasiada conciencia en el universo simbólico del educador como elementos de su imaginario y relativamente sencillas de observar y pensar desde cuestiones tan obvias como las dificultades confrontadas por millones de mexicanos para convertir en realidad el acceso a la educación y una vez conseguido, la vivan y actúen con calidad.

A su vez, la evaluación es inseparable de todo eso y aquí emergen opciones y usos diversos o hasta opuestos a lo antes visto, en tanto se generen condiciones o fenómenos nada educativos como la posibilidad de exclusión del sistema educativo, si se le pretexta para restringir el acceso magisterial o escolar, o si se permanece gubernamentalmente sin generar las plazas y escuelas necesarias para atender la creciente demanda de todos los niños que la requieran, serán condiciones que dejarán a niños sin ejercer su derecho a la educación. Despojo grave con relación a las circunstancias en que, educados o no, les tocará vivir y tomar parte como ciudadanos del futuro.

En Ucrania se puede ver a la educación en acto. La sociedad ucraniana vivía una creciente polarización social y asistía o protagonizaba una lucha de clases, con un origen y epicentro: la cada vez más grande brecha entre ricos y pobres. Mientras el régimen político de Víctor Yanukovich se corrompía, una oligarquía creada con base en privatizaciones, depredaba y actuaba sólo en su beneficio, sin límites ni compromisos con su sociedad. Para ella, lo fundamental era medrar con sus negocios. Así, “se apoderó de toda la clase política y, tejiendo un complicado mapa de dependencias e influencias, apoyaba y usaba según sus intereses a los gobernantes en turno”. Por esto y contra esto, la gente tomó las calles. El origen no fue un movimiento subversivo.

Según análisis de Maciek Wisniewski, “Las razones de esto fueron: a) la histórica ausencia de un sujeto político organizado e independiente en Ucrania, b) la falta de la izquierda que pudiera articular el conflicto económico detrás de la rebelión según las divisiones de clase y cuyo lugar fue llenado –como siempre– por la ultraderecha y fascismo, y c) el peso de la oligarquía, que sabe ajustarse a los cambios sin perder el control”.

Respecto a las autodefensas, AMLO, señaló: ¿A quién se le ocurre poner a pelear al mismo pueblo? ¿Qué, no es responsabilidad del Estado garantizar la tranquilidad y la seguridad pública? ■

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