Quiero a decirle a las niñas y niños de Zacatecas “que siempre busquen la manera de mejorar, que no se conformen, siempre hay algo más; por más que parezca que no, siempre hay algo más”, mencionó Paola Flores, jugadora de basquetbol, influencer y bicampeona mundial de triples.
Su historia dentro del basquetbol comenzó a los ocho años, cuando jugaba fútbol y su madre la llevó a una escuela de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). Ahí comenzó a entrenar con el maestro Luis Cepeda.
Durante sus primeros tres años sentía que era mala y que no avanzaba. Con el tiempo comenzó a disfrutar cada vez más el básquetbol, hasta convertirse en una obsesión y adoptar una disciplina que, asegura, nunca consideró un sacrificio. “No era un sacrificio, yo lo miraba como mi lugar seguro”, recordó.
Durante esos primeros años, su familia atravesaba dificultades económicas y los traslados a los entrenamientos representaban parte del esfuerzo cotidiano. Sus padres y ella se movían en transporte público y, en ocasiones, después de entrenar por la noche, salían alrededor de las 11 para esperar el camión que los llevara de regreso a casa. Mencionó que el camión nunca los dejó, siempre hubo uno, “yo creo que siempre el último” mencionó entre risas.
A los 12 años se integró a Coyotas Selección Zacatecas y comenzó a representar al estado en competencias. A esa edad, sin embargo, no alcanzaba a comprender completamente los procesos ni la dimensión de los logros que iba consiguiendo. Para ella, cada convocatoria representaba simplemente el siguiente paso. Con el tiempo comenzó a valorar lo conseguido y actualmente conserva las medallas que ha obtenido durante su carrera.
Dejar la UAZ para continuar con su formación deportiva no fue una decisión sencilla. Sin embargo, sus compañeras le dijeron que si tomaba ese camino ya no regresara, pues consideraban que era una señal de que le estaba yendo bien.
A los 15 años llegó al Centro Nacional de Alto Rendimiento (CNAR), después de participar en un torneo nacional de la Asociación Deportiva Mexicana de Basquetbol (Ademeba), donde fue observada mientras jugaba y posteriormente seleccionada.
Ese fue el primer año en que se abrió una convocatoria para mujeres. Israel Zermeño fue quien la invitó y habló con sus padres sobre la oportunidad de que continuara su preparación en la institución.
La beca cubría el 100 por ciento de los gastos, incluidos la alimentación y la vivienda.
Paola Flores aseguró que no sintió miedo ante la posibilidad de salir de Zacatecas, sino emoción.
Sus padres también tomaron la decisión de manera positiva. Acudieron a conocer la escuela y, después de comprobar las condiciones en las que estudiaría y entrenaría, respaldaron su decisión.
Flores permaneció durante los tres años de preparatoria y fue en ese periodo cuando conoció de cerca lo que significa el deporte de alto rendimiento. Cuando estaba por graduarse de la preparatoria comenzó la pandemia de Covid-19, por lo que tuvo que regresar a Zacatecas.
El retorno no le resultó difícil. Continuó realizando entrenamientos desde su casa y aprovechó el tiempo para disfrutar nuevamente de su familia, particularmente porque acababa de nacer su hermano menor.
Después recibió una oportunidad mediante una asociación de basquetbol estudiantil para continuar su carrera con una beca en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (Tec de Monterrey), campus Toluca.
Durante la pandemia comenzó a publicar videos en TikTok, una actividad que también influyó en su decisión de estudiar la carrera de comunicación. Actualmente cuenta con 948 mil seguidores en TikTok, en la cuenta @paola_flores_05, mientras que, en Instagram, con el usuario paosoto_5, reúne cerca de 52 mil seguidores.
Su carrera deportiva continuó avanzando y la Selección Nacional de México realizó dos concentraciones en las que Flores participó, hasta que finalmente fue seleccionada para representar al país.
La convocatoria representó para ella un momento de orgullo y el cumplimiento de una de sus metas. Posteriormente representó a México en competencias internacionales y se convirtió en bicampeona mundial de triples.
El primer título llegó en 2023, en Qatar, mientras que el segundo lo consiguió en China durante 2024, dentro del Mundial Universitario.
Después de terminar la carrera recibió una nueva oportunidad académica, esta vez para estudiar una maestría en el Tec de Monterrey, campus Hidalgo.
Sin embargo, su trayectoria sufrió un contratiempo en febrero de este año. Durante un partido, cuando ingresaba a la pintura para realizar una colada, chocó con otra jugadora y sufrió una ruptura del ligamento cruzado anterior y del menisco.
Los médicos le indicaron que debía ser operada. No obstante, debido a que se encontraba en medio de la temporada, decidió terminarla y continuó jugando durante cuatro meses en esas condiciones. Finalmente fue operada en junio de este año.
Actualmente continúa con sus estudios, aunque ya no es elegible para jugar debido a que pertenece a la generación 2001. Sin embargo, mantiene una beca del 90 por ciento para continuar su formación académica.
Al igual que cuando comenzó su carrera deportiva, sigue esperando que pase un camión, aunque sea el último. Solo que ahora ya no lo espera para poder regresar a casa después de un entrenamiento. Lo espera para continuar su camino y convertirse en jugadora profesional.
Tiene previsto volver a entrenar dentro de cuatro meses, aunque reconoce que el proceso de recuperación se vive entre altas y bajas: hay días en los que siente que avanza y otros en los que parece no hacerlo.
A futuro, también tiene contemplado crear una academia de basquetbol cuando termine su carrera como jugadora, ya sea en Zacatecas o en el lugar donde le toque continuar su vida.



