Esta discusión tiene décadas y hoy en día vuelve a tener más importancia, debido a que la gran mayoría de los países hemos perdido en el libre comercio, que nos ha llevado a tener menos crecimiento económico e industria, pérdida de soberanía alimentaria en granos básicos, mayor desempleo, bajos salarios, mayor economía informal, mayores niveles de endeudamiento y dependencia de la entrada de capitales que ha aumentado la fragilidad y vulnerabilidad de la mayoría de las economías. Ello ha sido resultado de que las políticas económicas predominantes han actuado a favor del sector financiero en detrimento del sector productivo que ha llevado a la mayoría de los países a tener niveles de productividad por debajo de la media internacional, por lo que las importaciones han desplazado la producción nacional, incrementado el déficit de comercio exterior, contraído las economías e incrementado el desempleo. Los países beneficiados del libre comercio han sido los que tienen una productividad por arriba de la media internacional, por lo que trabajan con menores costos y precios, mejorando ello su competitividad, por lo que han incrementar sus exportaciones y su dinámica económica, colocándose China a la cabeza en ese proceso.
Estados Unidos impulsó el libre comercio por décadas para ampliar su mercado, su producción y dinámica económica, pero ello cambió cuando China en 2001 ingresó a la Organización Mundial de Comercio que pasó a desplazar a EUA en el comercio mundial y pasó a ser el principal socio comercial de EUA y de muchos países o el segundo socio comercial a costa de la desindustrialización y menor crecimiento de éstos. EUA en el primer gobierno de Donald Trump introdujo aranceles a las importaciones para frenar el crecimiento de estas e impulsar su desarrollo industrial y crecimiento. Los aranceles que EUA le ha impuesto a los productos de China le ha permitido reducir el déficit de comercio exterior que tiene con dicho país y México pasó a ser el principal socio comercial de EUA, lo que se ha traducido en incremento del déficit de comercio exterior con México, que en 2025 alcanzó 197 mil millones de dólares. La decisión del gobierno estadounidense de renegociar el TMEC cada año por los siguientes 10 años, está encaminado a imponer reglas de origen a su favor como mayores aranceles encaminado a que México le venda menos y le compre más para reducir dicho déficit e impulsar su economía.
El gobierno mexicano sigue apostando al libre comercio, al TMEC, sin tener los niveles de productividad y competitividad para salir exitoso, como los hechos lo han demostrado. Las exportaciones manufactureras que realizan las empresas transnacionales desde México han crecido debido a que el dólar barato predominante les reduce el costo de las importaciones incorporadas en sus exportaciones y aprovechan la baratura de mano de obra en el país y de ahí el superávit de comercio exterior que México tiene con EUA. Ello es contrarrestado por el déficit de comercio exterior que México tiene con China, con los países del sudeste de Asia, y con Europa.
Las favorecidas en el T MEC son las empresas transnacionales, pero no el país, pues el componente nacional de tales exportaciones es mínimo y no generan efecto multiplicador interno más allá de la mano de obra y el problema es que el crecimiento de importaciones que el país realiza por el abarramiento de éstas por el dólar barato, actúan en detrimento de la producción nacional e incrementan el desempleo y subempleo, así como el déficit de comercio exterior, lo que aumenta los requerimientos de entrada de capitales.
Le ha salido muy caro a la economía nacional mantener el libre comercio y el T MEC. Ello ha actuado contra las condiciones endógenas de acumulación y crecimiento. Cada vez crecemos menos. La inversión fija bruta está en niveles del 21.2% del PIB, mientras en China está en 40%. El 55% de la población ocupada está en el subempleo, sin salarios asegurados y sin prestaciones laborales. Ha disminuido el número de trabajadores que gana arriba de dos salarios mínimos. Ha aumentado el nivel de endeudamiento del sector público y privado, así como los niveles de insolvencia en los créditos al consumo y de las empresas. No se presentan perspectivas de crecimiento de exportaciones por las imposiciones que EUA colocará en la revisión anual del T MEC y por la desaceleración de la economía mundial y sobre todo porque no tenemos condiciones competitivas que beneficien a la producción nacional. Ello debe llevar al gobierno a cambiar su estrategia de crecimiento y reorientar la economía hacia el mercado interno y la sustitución de importaciones, lo que exige políticas proteccionistas.
Hay quienes dicen que el proteccionismo quedó en la historia, que no es viable establecer tales políticas hoy. Sin embargo, no se puede continuar con una política que atenta sobre el crecimiento y el empleo. El propio EUA está estableciendo políticas proteccionistas y ello está llevando a empresas a invertir en dicho país para abastecer a dicho mercado. México debe hacer lo mismo. Debe establecer aranceles a todas las importaciones y así obligar a las empresas que nos abastecen desde el exterior de tales productos a que pasen a invertir y producirlos internamente para que satisfagan el mercado nacional. Para ello se tiene que establecer política industrial, que asegure condiciones de crecimiento y rentabilidad para promover la inversión en sustitución de importaciones y así reducir el déficit de comercio exterior y los requerimientos de entrada de capitales para flexibilizar la política económica a favor del crecimiento y del empleo.



