INSABI: Hacia un cambio de modelo

INSABI: Hacia un cambio de modelo

La reciente puesta en marcha del Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) ha generado una serie de opiniones, criticas, resistencia y desinformación por parte de distintos actores de la política y de la sociedad. La avalancha de opiniones que son contrarias al INSABI es producto meramente de la poca información que aún hay del nuevo modelo de salud y un desconocimiento de cómo funcionaba el extinto Seguro Popular; eso claramente es aprovechado como estrategia mediática, pues, la desinformación al respecto, es propiciada por los partidos de la actual oposición, quienes se niegan a que cambie el modelo implementado desde con Fox, catapultado por Calderón y continuado con Peña Nieto, quienes como ya se dijo utilizaron el mismo modelo del Seguro Popular, tal vez con distintas matices, pero al fin de cuentas el mismo; y ahora, con el INSABI, no hay matices, ni cambio solo de nombre, es un cambio completo al modelo, un giro total a lo que se pretende que sea un esquema de salud universal. Como en todo cambio, hay resistencias, hay intereses que se ven afectados, hay temores.

El artículo 4 de la Constitución Política de México establece que toda persona tiene derecho a la protección de la salud; es decir, que sin hacer distinción entre derechohabiente o no, de alguna institución que brinde servicios de salud, llámese IMSS, ISSSTE, servicios de salud de PEMEX, SEDENA o marina; nuestra Carta Magna garantiza a cualquier persona, aunque no tenga seguridad social, el acceso a servicios de atención de salud. Es por eso que los gobiernos emplean programas que buscan dar cobertura universal en salud, como lo pretendió el extinto Seguro Popular y como lo busca ahora el INSABI.

Entonces, si el Seguro Popular del antiguo régimen y el INSABI de La Cuarta Transformación tendrían el mismo fin según el artículo 4to constitucional ¿Qué es lo que genera la resistencia al INSABI? El nuevo modelo de salud universal que plantea el actual Gobierno de México, es precisamente eso, un nuevo de modelo, algo diferente a lo que ya existía, hacer las cosas distintas, con nuevas reglas, para tratar de lograr lo que otros modelos no pudieron en décadas. Es eso lo que genera el pánico de quienes operaron y se beneficiaron con el modelo desechado del Seguro Popular.

Las fallas en el sistema de salud tanto para el régimen de derechohabientes como para quienes no tienen seguridad social no son nuevas, ni es culpa del actual gobierno. El desabasto en medicinas ha sido el padecimiento de usuarios desde hace ya varios años, la falta de cobertura de ciertas enfermedades no es nuevo, la decadente infraestructura de hospitales y unidades médicas viene de sexenios atrás. La corrupción en el sistema de salud fue tanta que, en el gobierno de Peña Nieto se inauguraron hospitales sin terminar, y se dejaron inconclusas el 50% de las obras de hospitales y de unidades médicas, pero claro, el presupuesto de esas obras si se esfumó como si se hubieran concluido. La Secretaría de la Función Pública inhabilitó por 10 años en el servicio público a Juan Antonio Fernández Ortiz quien estuvo al frente del Seguro Popular en el Gobierno del PAN, debido a que se le comprobaron desvíos de recursos en el ya mencionado programa. Tantos miles de millones gastados y la salud de los mexicanos no se atendía como debía ser; pareciera que el Seguro Popular no era un programa que estuviera destinado a mejorar la salud de la población, sino que su objetivo era justificar los recursos etiquetados en salud y mal gastados por los funcionarios. Bajo esa dinámica de opacidad y corrupción, se pretendia a que hubiera una cobertura de salud universal en México, por obvias razones eso solo era una utopía. Es lógico que La Cuarta Transformación no le apostara al mismo sistema que se tenía y que ha demostrado no funcionar.

El INSABI tiene como grandes retos el abasto de medicinas, la contratación de médicos, especialistas, enfermeras y en general el suficiente de personal de salud para dar el servicio en las zonas donde más se necesite; para lograr cumplir esos retos es importante que sea la federación, es decir, el nuevo gobierno quien se encargue de manejar cada centavo, de lo contrario seguirá habiendo hospitales inconclusos reportados como terminados, medicamentos comprados a sobreprecio por capricho de las farmacéuticas, personal laborando en base a contratos y sin ningún tipo de seguridad en el empleo, entre otras cosas.

Es precisamente la forma en que se aplicará y vigilará el recurso destinado a salud lo que tiene molesta a la oposición, son ellos los que tienen mucho que perder, pues ya no podrán meterle mano al dinero como antes se hacía. Quienes hoy alzan la voz por temores que tienen respecto al INSABI, ayer callaron las realidades del Seguro Popular.

Urgen las reglas de operación del INSABI, servirían para disipar dudas, sofocar desinformación, y poder denunciar malos manejos en el programa. Además, hay que considerar también que es un cambio en el esquema de salud universal que apenas va arrancando. No es certero hacer malos pronósticos. ■

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