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■ Señala a la importancia de escoger los ejemplares adecuados de la región

Primordial, garantizar la vida de los árboles plantados en reforestaciones

■ Cuestiona el paradero de los 157 mil árboles árboles donados en los últimos 20 años

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Por: Adán Díaz •

La reforestación en Zacatecas debe dejar atrás las simulaciones y centrarse en el seguimiento de los árboles plantados para garantizar su supervivencia, señaló José Luis Espino Oropeza, presidente de la asociación civil Vigilancia Integral para la Defensa Ambiental, quien consideró que el impacto real de las jornadas realizadas este año por los gobiernos Federal y Estatal podrá evaluarse dentro de tres a cinco años.

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Pese a que puso en duda la cantidad de árboles que se planea plantar este año, considerando 12 mil una cantidad muy elevada, consideró como correctas las especies utilizadas, aunque señaló que el pino greggii presenta una baja supervivencia en las condiciones de Zacatecas. Además de señalar como correcta la temporada en que se reforestó, debido a la humedad de la tierra y de una menor temperatura que como lo puede ser mayo.

En contraste, cuestionó el uso de especies en reforestaciones pasadas que no son adecuadas para Zacatecas, como los eucaliptos, debido a que es una especie invasora y puede competir con la vegetación local por espacio y recursos, además de modificar las características del ambiente, quitar nutrientes a otras especies y favorecer la presencia de plagas. 

El ambientalista señaló que una de las principales amenazas para los árboles recién plantados es la falta de condiciones adecuadas durante su transición del vivero al campo enfatizando que debería existir un proceso de aclimatación. 

Espino Oropeza consideró positivo que la jornada de reforestación propuesta por el Gobierno Federal se realice anualmente, pues esto podría permitir dar seguimiento a los árboles que sean plantados, haciendo énfasis en que el seguimiento que se ha dado a las reforestaciones realizadas en años anteriores ha sido inadecuada o inexistente.

Señaló que desde 2010 han documentado reforestaciones en sitios como el Ecoparque, donde en una reforestación el 11 de septiembre de ese año, el Instituto de Ecología y Medio Ambiente de Zacatecas  (IEMAZ), ahora Secretaría del Agua y Medio Ambiente (SAMA) plantaron árboles de entre 30 y 40 centímetros que posteriormente morían, e incluso ejemplares que permanecían en sus bolsas sin llegar a ser plantados.

Afirmó que, después de que esos ejemplares morían, se plantaban árboles de alrededor de 60 centímetros y posteriormente de hasta dos metros, situación que, a su consideración, puede utilizarse para reportar cifras de reforestación que no necesariamente corresponden con árboles que lograron sobrevivir.

De acuerdo con información del Ayuntamiento de Zacatecas, señaló que durante los últimos 20 años se han donado 157 mil árboles. Sin embargo, cuestionó dónde se encuentran actualmente esos ejemplares. 

Afirmó que estas prácticas también han desmotivado a la ciudadanía, pues las personas participan de buena fe, pero en ocasiones no reciben las herramientas o información necesarias para garantizar la supervivencia de los árboles, como indicaciones sobre la temporada adecuada para plantar, las necesidades de riego y los cuidados posteriores.

En ese sentido, mencionó que Grupo Modelo dona miles de plantas cada año, pero cuestionó que algunas de ellas no sean adecuadas para las condiciones donde son plantadas y manifestó su interés en conocer qué porcentaje de esos ejemplares logra sobrevivir.

También relató que, en algunos casos, cuando se donan árboles a escuelas, se hace firmar a los estudiantes una carta mediante la cual se comprometen a regar y cuidar un ejemplar. Sin embargo, consideró que cuando las especies no están adaptadas al sitio, los árboles pueden morir pese a los cuidados, lo que termina haciendo sentir responsable a la población y puede provocar que deje de participar en futuras jornadas de reforestación.

Otro ejemplo fue el de la reforestación del 8 de agosto de 2025 realizada por la minera Orla Camino Rojo y el Ayuntamiento de Zacatecas, señalando que dicho año se registraron gran cantidad de lluvias, sin embargo, al realizar una revisión el 29 de diciembre del mismo año los árboles presentaban alta mortalidad y mala atención. 

Sostuvo que la responsabilidad del cuidado debe recaer en quien inicia el proyecto. En el caso de un programa federal cuya ejecución se delegue a los estados, consideró que los gobiernos estatales deben hacerse cargo del seguimiento, con acompañamiento de la Federación.

“Si esto lo hubiéramos hecho bien hace 20 años ya no nos estaríamos preocupando por reforestar”, afirmó.

Por ello, Espino Oropeza consideró que el éxito de estas campañas no debe medirse únicamente por el número de árboles plantados durante una jornada, sino por cuántos de ellos permanecen vivos después de los años necesarios para que puedan establecerse.

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