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Memoria, cuerpo y misterio en la poética del desprendimiento [Entrevista a Alejandra Coz Rosenfeld]

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Por: La Gualdra •

La Gualdra 733 / Literatura Chilena

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Por Rodrigo Peralta

Rodrigo Peralta

La trayectoria de Alejandra Coz Rosenfeld destaca por su marcada naturaleza interdisciplinaria. Escritora, poeta, artista visual, terapeuta transpersonal y astróloga, Coz Rosenfeld concibe el arte y la literatura no como parcelas aisladas, sino como vasos comunicantes donde se articulan el cuerpo, la memoria y el misterio. Formada en Letras, Estética y Arte entre Chile e Italia, y radicada actualmente en Barcelona —donde preside y dirige la Fundación Lotty Rosenfeld—, su labor curatorial y de resguardo del patrimonio artístico se entrelaza de manera orgánica con su labor literaria.

Como escritora, su voz rehúsa la comodidad de los moldes tradicionales: su prosa y su poesía se alimentan del rigor del espacio expositivo, la intensidad de la vivencia corpórea y la precisión simbólica de la astrología y el tarot. En sus libros más recientes bajo el sello Ediciones Filacteria, Coz Rosenfeld opera como una cartógrafa de la intimidad, empleando la palabra escrita como una herramienta de catarsis, desobediencia y reconstrucción del eje personal tras el trauma y el duelo. A continuación, unas breves notas sobre tres de sus obras recientes en Ediciones Filacteria, 2026:

Las tres Máximas (Colección A solas, Poesía). En Las tres Máximas, Alejandra Coz Rosenfeld construye un oratorio poético destinado a recomponer la memoria emocional tras la pérdida. Estructurado ritualmente en tres actos o estaciones dramáticas (“El territorio seminal”, “El duelo insondable” y “La insistencia de lo imposible”), el libro conecta la infancia rústica y sus secretos domésticos con la devastación de la orfandad por la muerte materna y una idea del amor que cae a pedazos. La poesía actúa aquí como una medicina de emergencia: la cosmogonía esotérica (asteroides, cartas astrales, señales del viento) se fusiona sin pudor con la cotidianeidad chilena (el pisco, el pastel de papas, la chomba) para transformar el luto y la vulnerabilidad en un acto transparente de autoafirmación y dignidad lírica.

El bozal (Colección Narrativa). Nacido de la urgencia respiratoria y la necesidad de cicatrizar, El bozal es una bitácora de emancipación redactada entre el diario íntimo y la epístola interior. A través de una temporalidad regida por marcas astronómicas y biológicas (lunas, equinoccios, ciclos menstruales), la obra aborda la violencia invisible de los vínculos codependientes y el cansancio ante los mandatos sociales. El “bozal” opera como metáfora del relato castrador del otro y de la culpa introyectada. Mediante una alquimia verbal que evoca pasajes de la infancia bajo la dictadura chilena y actos de psicomagia cotidiana, la voz narrativa renuncia a ser el alimento del vínculo tóxico, alcanzando una calma limpia y conquistada a pulso.

Alexandra de noche (Colección Narrativa). Articulada desde un diálogo pendular entre la autora y su propia sombra (“la Alexandra”), esta obra recorre en 22 estaciones la epopeya íntima de una vida atravesada por la intensidad, los desbordes emocionales y los mandatos del “deber ser”. El relato contrapone la infancia sensorial entre la rigidez de la educación religiosa de los 80 con la profundidad telúrica de sus ancestros: la Charlotte y Rudolf, los bisabuelos polacos sobrevivientes del Holocausto que escaparon a Siberia. Con una prosa torrencial y de gran riqueza plástica, Alexandra de noche constituye un valioso testimonio sobre el ajuste de cuentas con la memoria heredada y la búsqueda incesante de la voz propia. 

Hoy nos olvidamos de las marcas de revisión para adentrarnos en el imaginario de la artista y explorar a fondo las búsquedas, intuiciones y revelaciones que mueven su proceso creativo. Esta charla íntima nos conecta directamente con sus coordenadas poéticas realizada bajo los cielos de La Mandrágora en Talca —en plena Región del Maule chileno, cuna e hito del surrealismo latinoamericano—, y que dialoga de tú a tú con la mirada de una creadora que hoy reside y crea desde Barcelona. Una pequeña entrevista cargada de complicidad que hoy despega y se difunde desde Chile para todo el mundo. 

 

Rodrigo Peralta: ¿De qué manera tu formación artística en Chile e Italia y tu labor curatorial al frente de la Fundación Lotty Rosenfeldhan moldeado el manejo del espacio fragmentario, el archivo personal y la memoria del cuerpo en tus libros de narrativa y poesía?

Alejandra Coz Rosenfeld: Mi formación artística y mi labor en la Fundación ha ido encausando y dándole forma a algo que en realidad ha estado presente en mí desde siempre. Yo escribo desde que aprendí a hacerlo. Escribo, recolecto y colecciono memorias. Mi historia de vida y también mi historia ancestral, atraviesa todo lo que hago. Siempre quise ser arqueóloga; lo he mencionado en mis textos, y pienso que, en algún punto, lo soy. Escarbo desde muchos lugares: desde lo emocional, lo ancestral, lo estético y lo terapéutico. Voy buscando restos, señales, conexiones, para ir construyendo una narrativa que se va nutriendo con el paso del tiempo, surcando un camino rizomático –múltiple e interconectado– que da puntadas y crea una red de memorias colectivas que codifico. 

Mi labor como directora de la fundación que lleva el nombre de madre, me ha adiestrado el pensamiento y me ha entregado herramientas mucho más limpias de clasificación. Trabajar con el archivo familiar, con fotografías, documentos, videos y objetos me ha permitido ocupar mi lugar en este árbol genealógico. Y en la medida en que me sumerjo en ese archivo voy haciendo puntadas con todo lo otro que soy. Hay algo en la organización de un archivo que tiene que ver con establecer códigos, relaciones, fechas, correspondencias. Y esa mecánica se repite en mi quehacer como terapeuta, astróloga y poeta.

 

RP: En tus obras dialogan de forma natural la astrología, el tarot, la terapia transpersonal y la literatura. ¿Cómo opera esta cosmogonía simbólica para dar nombre al dolor, al duelo y a la transmutación?

ACR: Para mí todo está conectado. Escribir fue la manera que descubrí de muy niña que tenía para echar fuera todo lo interno que me habitaba y me habita. Escribir era (es) erupcionar. Escribir es hablar conmigo, aprender a escucharme aunque eso me avergüence o me duela. Creo que la cosmogonía simbólica que mencionas opera, ante todo, como una vía para darle salida a aquello que muchas veces parece no tenerla, y esa manera de percibir el mundo, forma parte de mi cotidiano, yo pienso con la cabeza en los planetas y sus tránsitos, la terapia es algo que cultivo hace mucho porque me acerca a mi propia verdad, y es donde comprobé que la mejor herramienta para la dinámica de la vida es el autoconocimiento. Escribir es un acto de transmutación, es como una purificación, un reseteo.

 

RP: La presencia de las abuelas (como la abuela Charlotte) y las figuras maternas constituyen el ADN espiritual de Las 3 máximas y Alexandra de noche. ¿Cómo construyes este puente entre la memoria histórica familiar y la voz poética contemporánea?

ACR: Creo fervientemente en la herencia transgeneracional, en que el linaje femenino se va entregando, como en una carrera de relevos, el testigo. Cuando mi abuela estaba embarazada de mi madre yo ya existía en los ovarios de mi madre. Imagino que está íntimamente relacionado a que las mujeres somos dadoras de vida, por lo tanto preservar es algo que viene preestablecido, la memoria es uterina. Las 3 Máximas y Alexandra de noche fueron escritas mientras viví el duelo de mi madre. Esa experiencia fue profundamente corporal, como todo. El dolor se transformó en una fuerza creativa poderosa. Escribo desde el presente, pero el presente está habitado por esas mujeres. 

 

Esta exploración literaria integrada por Las tres Máximas, El bozal y Alexandra de noche consolida a Alejandra Coz Rosenfeld como una de las voces más singulares y honestas de la literatura hispanoamericana contemporánea. Transitando con soltura entre Santiago, Talca y Barcelona, la autora demuestra que la poesía y la narrativa no se escriben desde la distancia contemplativa, sino desde la urgencia de encarnar la propia biografía. Al exponer las sombras, desarticular bozales y celebrar la memoria ancestral, Coz Rosenfeld nos entrega un testimonio transparente y reparador: una obra viva que recuerda al lector que la verdadera liberación no consiste en erradicar la tormenta, sino en habitarla con absoluta dignidad lírica, lucidez y libertad.

 

Sobre la autora:

Alejandra Coz Rosenfeld

Alejandra Coz Rosenfeld (Santiago de Chile, 1972): Escritora, poeta, artista visual, terapeuta transpersonal y astróloga. Formada en Letras, Estética y Arte en Chile e Italia, actualmente reside en Barcelona, donde dirige la Fundación Lotty Rosenfeld. Su obra se caracteriza por una profunda indagación interdisciplinaria donde conviven la memoria, el cuerpo y el misterio. Es autora de libros como Marea Baja, La Jabalina, La Lava, a los que hoy se suman bajo el sello Filacteria sus nuevos títulos: Alexandra de noche, Las 3 máximas y El bozal.

 

Nota:

Este artículo y entrevista se escriben desde Chile. Se enmarcan en el trabajo de la editorial chilena Ediciones Filacteria y abordan la obra de la escritora y artista chilena Alejandra Coz Rosenfeld, radicada actualmente en Barcelona. El encuentro dialoga de forma directa entre la Región del Maule (Chile) y el ámbito literario hispanoamericano.

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_733

 

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