En lugar de acudir con un profesional de la salud mental, algunos estudiantes en México recurren a la inteligencia artificial para pedir ayuda cuando se sienten deprimidos, reveló la presidenta Claudia Sheinbaum, al citar una encuesta realizada por la Subsecretaría de Educación Superior de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
“Me impactó muchísimo. Le preguntan a la inteligencia artificial: ‘me siento deprimido, ¿qué hago?’”, relató la mandataria.
Sheinbaum reconoció que estas herramientas pueden ser útiles, pero advirtió sobre los riesgos de utilizarlas como sustituto de un profesional ante problemas de salud mental.
Al enfocarse al tema de las nuevas tecnologías y los dispositivos, la Presidenta ratificó que el objetivo es debatir y concientizar a estudiantes, padres y docentes sobre el abuso de las herramientas digitales y los teléfonos celulares, porque no se trata únicamente de prohibirlos. Los estudios reflejan que el uso prolongado de las tecnologías tiene efectos incluso en la convivencia familiar, porque reduce los tiempos de interacción.
Sheinbaum advirtió que, a pesar del potencial de aportación que tienen las nuevas tecnologías en las sociedades, también tienen efectos negativos: “tenemos que estar muy atentos a este desarrollo, porque finalmente es el impacto de nuestras generaciones y de las generaciones futuras en el desarrollo del país”.
A pregunta expresa sobre una eventual regulación de las plataformas, declaró que “apenas estamos viendo qué haremos con las plataformas que en muchos aspectos están diseñadas para generar adicciones. En particular, el scrolling infinito”, esto es, la recurrente adicción a mantener el uso de las redes sociales y a lo que aparece en la pantalla, determinado por un algoritmo.
La mandataria sostuvo que el desarrollo de las nuevas tecnologías representa enormes retos para las sociedades, pues es cierto que la inteligencia artificial “nos da mucha información frente a la pregunta que le hagamos, pero eso evita que investiguemos, sencillamente nos da una respuesta”.
La especialista en pedagogía Yareni Domínguez destacó que la tecnología provoca en las nuevas generaciones una inclinación por la inmediatez digital, desplazando el foco de atención de cuestiones profundas para dejarlo en aspectos fragmentados. Los jóvenes pasan de un pensamiento crítico que les permite contrastar y valorar a una hiperatención focalizada que salta rápidamente entre múltiples estímulos.
“Frente a ello, ¿qué podemos hacer? Desarrollar la competencia mediática crítica, que significa transitar desde esta competencia digital, que únicamente tiene estos usos instrumentales, a recuperar esta posibilidad de soberanía y autonomía de decisión”, expresó Domínguez.
La maestra Sandra Ortega, con 30 años de trayectoria, reconoció que “la pandemia modificó mucho la intensidad de la utilización de la tecnología y detonó el abuso que ahora se enfrenta porque he observado en algunos niños que pues llegan cansados, con poca concentración y por lo tanto hay un bajo desempeño escolar. Al darles una actividad y si no es de su agrado o de su interés, pues obviamente se frustran”.
Ortega aseveró que también las pantallas pueden tener una aportación valiosa cuando se utilizan con un sentido pedagógico, reforzando los contenidos escolares. Sin embargo, si no hay un control resultan perjudiciales.
“¿Qué dificultades puedes tener en el aprendizaje?, pues que si no existe una regulación, una supervisión, los niños se distraerán con otros contenidos. Van a tener mucha información y se desplazará su atención. No les va a interesar lo que pasa a su alrededor, habrá una reducción de la convivencia y todo eso interferirá en su rendimiento escolar.”



