Coyuntura(s) y posibilidades I

Coyuntura(s) y posibilidades I

De inicio, una pregunta sería: ¿Qué pasa en la UAZ, si los eventos sobre los que se convoca a su reforma, como señala Raffaele De Giorgi, sólo existen porque alguien los observa… y los convierte en objeto o problema a difundir o procesar con los demás como ponencia y al final, en resolutivo incluso norma? Tal eventualidad tiene que ver con pertinencia y significatividad, comprensión y hasta crítica de un presente abordado con voluntad y perspectiva de un futuro a construir, distinto a él y sin desconocerlo, al presente, intervenirlo con voluntad firme y curiosa por estudiar, debatir, transformar e innovar, al principio, lo académico, desde lo académico, circularidad nada ociosa, ni rígida, ni estable, sino forma responsable de procesar y ver la realidad, con perspectivas.

Si en la UAZ, los universitarios, no hicieran eso, dónde y cuándo, va a emerger ese necesario e imprescindible laboratorio  de política, sociedad e historia para dilucidar los límites y alcances del actual proceso neoliberal. De qué otro modo condensar, en su sociedad, ese potencial universitario, como transformaciones de todo tipo y desde sí, si la UAZ no asumiera, a sí misma, como ente público dispuesto a indagar, aprender, entender, convencer, decidido transformarse y transformar en laboratorio de cambio, novedad y nueva lucha a la misma UAZ, la sociedad y el Estado, bajo condiciones democráticas auténticas, por confrontar y remontar de continuo los anquilosamientos y atrasos de un estado de cosas, donde una minoría explota de múltiples maneras y grados, a la mayoría de la gente que hasta hoy sigue siendo pasto de la indigencia y la incultura, anclada en un presentismo al que se reproduce y se quisiera ver a sí mismo como “natural”, aunque, más bien, sea predador de cualquier sentido de racionalidad distinta a la de sólo la explotación material y espiritual, máxima y posible, vía todo tipo de medios, no sólo la explotación física, directa, sino también la otra, la ideológica y espiritual, truncadas, trucadas  y pletóricas de íconos y mensajes, en cuya banalidad nadan las mentes de los mexicanos, hasta por pobreza (o pereza) cultural; mentes puestas, hoy, en dura disputa y resistencia al autoritarismo para enfrentar una propuesta educativa, avasallante por su respaldo en medios y un autoritarismo oficial negado a ver que son precisamente los sujetos de la educación, quienes deben plantearse la reforma de sí mismos, de los demás, de sus instituciones y su entorno, sobre todo, los universitarios: estudiantes, académicos, administrativos, todos como sujetos.  Vistos los cambios, con entusiasmo, rigor y necesidad, como posibles de realizar al priorizar y favorecer lo académico, desde sí y ya no desde el escritorio o desde los planes políticos de un secretario de educación del gobierno de México, quien, ¿con despotismo y excesiva autoridad?  Tuvo la desventura de iniciar su periplo “de reforma” provocando presos, heridos y hasta muertos, caídos a manos de fuerzas armadas, ¿para empezar a implantar la reforma educativa, “su” reforma? ¿Qué órdenes cumplían y de quién? ¿A quién mandaba su mensaje? Cuando menos a dos poderosos actores políticos de México: al Consejo Mexicano de Hombres de Negocios y a Peña Nieto, Presidente de la República, aún en funciones.

En México y Zacatecas, en educación, ¿qué sucede, cuando sucede algo? ¿Por qué se disputa educación? La lucha por la educación, ¿ya es, o todavía no, una sucesión de actos y hechos que incrementan su complejidad y la de los sujetos que con ella operan y su entorno, aunque nunca permanezca como tal, por eso mismo? En concreto, ¿en qué debe consistir la reforma educativa? Educadores y educandos tienen historia, ¿qué relaciones guardan entre sí, reforma tras reforma,  cómo son las relaciones entre ellos o las de ambos, con su propio entorno, el académico y no sólo ése, sino también con la cultura y el gobierno, el Estado y la ciudadanía, la población local, la general, el país, la región, el mundo y sus recursos? La educación, su ausencia o grado, es tan fundamental como su vitalidad o la indolencia, con que marca el desarrollo o el atraso, de la gente, su estado y país.

Si en lo formal, todos vivimos un orden social, debemos hacer la idea de, ¿cómo es y qué relación guarda con la educación y la universidad? La permanencia o cambio del orden social y del universitario, tiene consecuencias sobre personas e instituciones, universitarias o no, igual su cambio. Con todo, ¿cómo, cuándo y por qué se inicia a mirar y deliberar, convocar a reformar ese orden social o a la UAZ y en qué sentido o sentidos, por eso mismo, a la sociedad y por implicación inevitable, a la gente? Al inicio, toda reforma apunta hacia el orden social. Algo pasa con o algo sucede a los sujetos que viven y constituyen  ese orden, como entorno, que inician a hacer preguntas sobre él. En un tiempo se decía: todo lo sólido se desvanece en el aire. ¿Por qué hoy, se siente al tiempo erosionado o que ya no resulta satisfactorio vivirlo, para quiénes y para qué, a dónde ir? ■

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