En cumplimiento de lo ofrecido a la comunidad universitaria durante su campaña a la Rectoría y en acatamiento a las disposiciones legales, el rector Jorge Eduardo Hirriart Estrada informó el 14 de enero de 1981 sobre la situación financiera de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ). El informe fue entregado para su revisión y análisis; en lo fundamental, se evidenciaba la imposibilidad de la universidad para dar cumplimiento a sus compromisos económicos. De los gastos realizados en el año 1980, sobre los ingresos recibidos en el mismo periodo, había un saldo en contra de 22 millones 915 mil 241 pesos con 40 centavos, sin considerar los compromisos asumidos con los sindicatos y que a la fecha no se habían concretado.
El jefe del Departamento de Planeación informó a los integrantes del Consejo Universitario (CU) sobre los criterios empleados para determinar los sueldos de los directores y funcionarios de la administración, en virtud de que algunos integrantes de la institución en forma irresponsable y enfermiza habían desatado una campaña de rumores que deterioraban su imagen, por lo que se optó por no responder a los rumores e informar primeramente al CU.
Se dio a conocer que, en seguimiento a los objetivos de la administración vigente, se relevó a los directores y secretarios de las escuelas de su carga docente, para que, de tiempo completo, se dedicaran a las labores propias de su cargo y que su sueldo correspondía al tabulador de los docentes, para los primeros sobre la base de titular “C” y a los segundos de asociado “A”.
El rector precisó que con esas medidas, legalmente se desconcentraría la Administración Central y se otorgaría a las direcciones de las escuelas la categoría que se merecían. Sobre los funcionarios que formaban parte de la Administración Central aseveró que todos eran maestros comisionados y que la base para fijar los sueldos respectivos era idéntica a la anteriormente expuesta, es decir, en base al tabulador de docentes, considerando un primer y segundo nivel. Se informó sobre los sueldos que percibían todos y cada uno de los responsables de las dependencias universitarias. También se dieron a conocer los sueldos del rector y el secretario general: 39 mil pesos y 27 mil 800 pesos, respectivamente. Se enfatizó la desigualdad con respecto a la administración previa, en la que no se fijaron los salarios sobre bases objetivas y que, además, era del conocimiento público que la administración laboraba de tiempo exclusivo para la institución.
Del informe financiero se evidenció que el monto para salarios y prestaciones rebasaba el 100 por ciento de los ingresos de la UAZ, lo que se había solventado recurriendo a créditos bancarios (con los intereses adicionales que eso generaba) y empleando subsidios específicos que se distraían de sus objetivos primarios. También se hizo evidente el estado de deterioro de las instalaciones, mobiliario y equipo de la universidad, en cuyas reparaciones se había invertido más en los cuatro meses previos que en todo el ciclo lectivo pasado. Se informó que las áreas remozadas fueron objeto de pintas, contrarrestando en forma significativa el esfuerzo realizado. Se notificó sobre la suspensión de los viajes de prácticas programados, tanto por la falta de recursos económicos como por el hecho de que los autobuses se encontraban mecánicamente en mal estado y sin financiamiento para su reparación.
Al concluir la exposición, se solicitó al rector un informe sobre las gestiones realizadas en Ciudad de México, a lo que respondió que habían ordenado la contabilidad hasta el mes de noviembre y se estimó el mes de diciembre, lo que le permitió realizar gestiones ante las Secretarías de Educación Pública y Programación y Presupuesto para un subsidio extraordinario para 1980 y que, al igual que otras universidades que habían realizado el mismo planteamiento, la solicitud no fue favorable. Notificó que, producto de las gestiones ante el Gobierno del Estado, recibieron un subsidio extraordinario de 2 millones de pesos y el adelanto de 1 millón 500 mil pesos, en calidad de préstamo sobre el subsidio del presente año. Añadió que incluso en la semana previa a la reunión, realizaron trámites en Ciudad de México con el mismo objetivo y adelantó que el Departamento de Planeación estaba elaborando el presupuesto para 1981 a efecto de conocer las necesidades reales del ejercicio. Solicitó se transmita la información a sus representados con el propósito de que todos tengan conocimiento de la situación y gestión.
Se aclararon algunos conceptos del informe, en particular, sobre las remuneraciones, precisando que la documentación de la Unidad Financiera estaba disponible para cotejar y la consulta por parte de los concejales que lo solicitaran. Se destacó que efectivamente la documentación mostraba que no había dinero, y se cuestionó si con la información se pretendía buscar alternativas. Se aclaró que con el informe se pretendía hacer del conocimiento de la comunidad universitaria la situación financiera de la institución, lo que no implicaba desconocimiento de la responsabilidad de la Administración Central para buscar los mecanismos necesarios. Otro comentario enfatizó la gravedad de la situación financiera que podría llegar a afectar el salario y el desarrollo de las actividades sustantivas de la Universidad; además, no se podía dejar de lado que gravitaban los emplazamientos a huelga y no se sabía qué pensaban los sindicatos. Al respecto, se hizo del conocimiento público que la Asamblea de la Escuela de Ciencias Químicas había acordado apoyar la huelga de los trabajadores y cualquier planteamiento de la comunidad universitaria.
Se propuso la posibilidad de extender la deuda por concepto de impuestos; el rector mencionó que realizarían las gestiones en la siguiente semana. Se preguntó sobre la estimación del subsidio que recibiría la UAZ en 1981; se aclaró que, en base al estudio realizado sobre el comportamiento de los subsidios, se estimaba que la cantidad podría rondar los 88 millones de pesos y que se veía casi imposible un incremento para el subsidio de 1980. Se argumentó que el déficit de la institución se transfería de un año a otro, por lo que el incremento de subsidio no resolvía el problema, que se requería plantear correctamente el problema ante el Estado. Se le cuestionó al rector si consideraba agotadas las negociaciones con el Estado, ya que el CU no podía tomar una posición solamente con la información de que disponía; concluyó así el análisis del informe financiero.
¡Cuánto falta conocer sobre nuestra Máxima Casa de Estudios!
Esta ignorancia es la que ha permitido que se le menosprecie o que se tergiverse su historia para satisfacer vanidades personales o intereses de grupos, ante la actitud indiferente de la comunidad universitaria.
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(1) Docente Investigador de la Unidad Académica de Ciencia y Tecnología de la Luz y la Materia. LUMAT



