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Crónica de un viaje a Salerno, Italia

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Por: La Gualdra •

La Gualdra 730 / Crónica / Río de Palabras

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Todos los caminos conducen a Roma, entonces, el viaje comienza. El vuelo a Italia con escalas en Alemania, después el vuelo a Roma y, finalmente, el tren a Salerno, por fin había llegado al Mediterráneo. El itinerario previsto diluye el temor de las posibilidades, fluir y confiar en el tiempo, las ciudades, las personas y la continuidad de las estaciones del tren. 

Un viaje a un congreso de literatura “Scritture liminali generi in transito, ibridazioni” 48 convegno Internazionale di Americanistica giornate di Letterature Latinoamericane, organizado por el Centro Studi Americanistici Circolo Amerindiano Perugia-Salerno. América Latina en el imaginario y los estudios de una comunidad italiana, europea y americana. Parece que siempre hay algo más por decir, más allá de la lectura de una ponencia, siempre falta tiempo para leer y decir lo que ha llevado años de publicaciones, de nuevas ideas relacionadas con algún nuevo libro, o un autor/ autora que deviene en hallazgos. El tiempo de los congresos es efímero, pero expande caminos. 

El mar nos devuelve la esperanza de nuevas ciudades, porque de allí salen barcos hacia otras rutas, incluso, pasan cruceros que visitan toda la costa Amalfitana; también Pompeya nos lleva hacia un pasado remoto de vestigios vivos. Definitivamente, las lecturas de otros estudiosos, unos jóvenes y otros ya con más de medio siglo a cuestas develan puentes, que a veces conectan y a veces se cierran, todo tiene que ver con un instante de humanidad, de empatía, de solidaridad con la palabra y los libros; quizás, tan solo con sentirse menos ajeno al mundo que habitamos, como observar con paciencia los números que corren en las pantallas de las salidas de los trenes, y luego, subir al vagón correcto, el asiento asignado y dejarse llevar por el recorrido mientras los demás suben y bajan en cada parada, Roma, Latina, Cassino, Nápoles, Pompeya, Salerno. 

Roma hay que caminarla, respirar los muros antiguos, la belleza de los duomos en las catedrales, conocer el nombre secreto de un pintor famoso o la arquitectura de siglos. Todo estaba cerca, caminé Salerno, caminé Roma, caminé por Amalfi, caminé por las estaciones de trenes con su sistema ordenado en los tiempos del arribo y la partenza, entre la llegada y la salida, la dimensión del tiempo nos lleva hacia otros temas literarios, otras personas que miran una mujer que viaja sola hacia sus propios collages imaginarios de relatos híbridos que evocan a las chicanas y se funden con las chilenas, las italianas, las argentinas, las mexicanas, las españolas, mujeres de papel y mujeres reales que viven en puntos alternativos, equidistantes, para dialogar sobre la rutas que nos conducen al principio de un nuevo viaje literario y personal. 

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_730



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