El eco de los 43 estudiantes de la Escuela Normal “Raúl Isidro Burgos” en Ayotzinapa, localidad del municipio Tixtla de Guerrero, es un eco que sigue resonando en México. Mañana se cumplen 12 años de su desaparición y a la fecha se desconoce su paradero.
Desde entonces, incansablemente los padres y madres de los alumnos, buscan a sus hijos. A pesar de su agonía por lo que representa la desaparición de los jóvenes; de la pobreza en que viven y su condición precaria; muchos enfermos y desgastados, recurren frecuentemente a la Ciudad de México en busca de presidentes en turno para plantearles su angustia y desesperación pidiendo que les ayuden a encontrar a los normalistas. Pero la respuesta de manera directa no se ha dado. Muchos han fallecido con la esperanza de encontrar a sus hijos.
Resulta sumamente grave que ese dolor se administre políticamente, pues los padres de las víctimas no ven solución ni resultados, tampoco disposición para llegar a la verdad y conocer el paradero de sus hijos-
Han pasado dos sexenios y el que actualmente tiene a su cargo la presidenta Claudia Sheinbaum, y la respuesta también ha sido nula. Los padres y madres de familia han manifestado públicamente, que están cansados de discursos y “mesas de diálogo”. Todo eso es muy desgastante. Ellos solamente piden conocer dónde están sus hijos, exigen justicia y que no haya impunidad para este caso.
Al terminar el sexenio del ex presidente Enrique Peña Nieto en 2018, los padres manifestaron una profunda indignación, decepción y rechazo total hacia el gobierno saliente, acusándolo de imponer la impunidad y condenarlos a vivir un “infierno” durante su sexenio.
El expresidente Andrés Manuel López Obrador, según los padres de las víctimas tampoco tuvo voluntad para atender sus demandas y, al finalizar su sexenio en 2024, le manifestaron su profunda decepción, frustración y enojo acusándolo directamente que durante su campaña presidencial, les prometió esclarecer el caso y encontrar a sus hijos. No fue así, porque la falta de justicia e impunidad persisten.
Recordemos que en este sexenio las protestas de los 43 se intensificaron, y en marzo de 2024, derribaron incluso una de las puertas de Palacio Nacional.
Durante el actual sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum, los padres de los 43 han expresado decepción, reproche y descontento hacia esta administración, señalando que no hay avances reales, para reconocer el caso y dar con el paradero de sus hijos.
No son ajenos los antecedentes.
Con el propósito de viajar a la CDMX el 26 de septiembre de 2014, los estudiantes normalistas, “incautaron” 5 autobuses en Iguala municipio de Guerrero. Su intención fue participar en la conmemoración y protestas para recordar la masacre del movimiento estudiantil en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968.
Los normalistas fueron perseguidos y violentamente atacados por la policía municipal; 43 de ellos detenidos y su destino todavía no ha sido aclarado. ¿Dónde están? ¿Qué fue de ellos? Estas y otras interrogantes desde entonces, siguen sin respuesta.
El caso ha provocado protestas masivas en el país así como a nivel internacional, y demuestran el fracaso del gobierno mexicano para investigar y procesar eficazmente la violaciones de derechos humanos y otros delitos, incluso casos de alto perfil, así como el caso de no abordar el problema de las desapariciones forzadas.
Aunque sin resultado alguno, se conocieron intentos de“búsqueda” realizados a partir de aquel año. El 29 de octubre durante el sexenio del expresidente Enrique Peña Nieto (2012-2018), se dio a conocer de manera oficial que formalmente fueron localizadas y recuperadas por buzos de la Secretaría de la Marina en coordinación con la Procuraduría General de la República (PGR) a cargo de Jesús Murillo Karam bolsas plásticas negras en el Río San Juan, del municipio de Cocula, que contenían los supuestos restos calcinados de los muchachos (este hallazgo fue ampliamente cuestionado). Los restos fueron enviados para su análisis en un laboratorio especializado del Instituto de Medicina Legal de la Universidad de Innsbruck en Austria, y fue hasta diciembre cuando se identificaron los restos de solo uno de los 43: Alexander Mora Venancio, pues muchos de los restos estaban tan severamente calcinados que fue imposible realizar las pruebas forenses.
Fue así que el 27 de enero de 2015 Jesús Murillo Karam utilizó el conjunto de indagatorias y peritajes para presentar ante la Nación lo que denominó la “verdad histórica”., del caso Ayotzinapa. Según esta versión el entonces alcalde de Iguala José Luis Abarca Velázquez, fue quien ordenó el ataque contra los normalistas porque temía que habían llegado a Iguala, con la intención de sabotear un evento político que su esposa estaba presentando. Enseguida, en una serie de ataques la policía municipal de Iguala y de Cocula, atacaron a los estudiantes y detuvieron a 43 qué según el gobierno, posteriormente fueron entregados al grupo criminal “Los Guerreros Unidos”, quienes mataron a los estudiantes y quemaron sus cuerpos en un basurero de Cocula. Los restos quemados se recogieron en bolsas y se arrojaron al Río San Juan de ese municipio…
12 años sin justicia…



