Detrás de las campañas de la nueva derecha latinoamericana operadas por Fernando Cerimedo hubo un proveedor tecnológico común: Brad Parscale, ex jefe de campaña de Donald Trump, cuya empresa Clock Tower X facturó, según registros del Departamento de Justicia de Estados Unidos, a campañas en la región y al gobierno de Israel.
Así lo documenta la tercera entrega de la investigación del Observatorio de Medios de Cubadebate sobre la trasnacionalización de las operaciones de la derecha, que da continuidad a las dos partes anteriores sobre las redes de Cerimedo en Miami y Washington. El Observatorio describe a Parscale como “propietario de la infraestructura política principal para la desinformación de las redes de la derecha”, tras pasar de operador digital a dueño de su propia infraestructura tecnológica.
El Observatorio de Medios advierte que los hallazgos no corresponden a una trama oculta, sino a un negocio: “no hay una conspiración con organigrama secreto. Hay un negocio: un proveedor (Parscale) que empaquetó software, bases de datos y reputación política y los vendió, con la misma lógica comercial, a candidatos conservadores estadunidenses, a campañas latinoamericanas y a un ministerio extranjero”.
Parscale dirigió la operación digital de la campaña de Trump en 2016 y fue jefe de su campaña de relección en 2020, cargo del que fue destituido tras el fallido mitin de Tulsa, Oklahoma. Pese a esta ruptura, el análisis del Observatorio concluye que “la existencia pública de Parscale es enteramente derivada” de su relación con el neoyorkino y su familia.
Tras su salida de la campaña de 2020, Parscale comenzó a comercializar tecnología propia: Campaign Nucleus, un sistema de correo automatizado, análisis de redes y segmentación predictiva de electores. La investigación describe ese viraje como “un cambio de modelo”: Parscale “ya no se presenta simplemente como el consultor capaz de comprar mejor publicidad en Facebook”, sino como propietario de una plataforma que concentra funciones antes repartidas entre varios proveedores.
Esa infraestructura es la que Cerimedo utilizó en la región: soporte tecnológico a la candidatura de Nasry Asfura en Honduras; asesoría a la campaña de Rodrigo Paz en Bolivia –donde se reportó el despliegue de “mini granjas de bots”–, y colaboración, vía la consultora Numen, en la campaña de Javier Milei en Argentina, declarada en el registro FARA, mecanismo mediante el cual Washington obliga a declarar actividades realizadas por cuenta de gobiernos extranjeros.
En estas campañas, Parscale puso “soporte de software, licencias de Campaign Nucleus y de la herramienta de monitoreo EyesOver”, mientras Cerimedo aportó “conocimiento político local” y una red propia de medios de derecha. El propio Cerimedo resumió la relación al New York Times: “Brad montó toda la infraestructura con la que trabajo”.
El documento identifica además un vínculo financiero: anexos del registro FARA muestran que la campaña de Clock Tower X para Israel transfirió pagos por 702 mil 250 dólares a firmas asociadas a Cerimedo, por “producción de contenidos globales”. El Observatorio subraya que se trata de “dinero de un contrato de diplomacia pública de Medio Oriente financiando producción de contenidos en el Cono Sur”.
Según el Observatorio, ese contrato con Israel, conocido como Proyecto 545, incluye producir al menos 100 piezas de contenido mensuales mediante portales que no se presentan como parte de una campaña pagada por un gobierno, con el propósito de que ese material sea indexado por buscadores y “absorbido por los sistemas de inteligencia artificial” como ChatGPT, Gemini o Perplexity.
La investigación concluye: “en 2016 el objetivo era el votante: convencerlo o desmovilizarlo. En 2026 el objetivo es la fuente” en la que los electores buscan información: la inteligencia artificial.
El Observatorio precisa que los documentos no prueban que Parscale dirigiera personalmente operaciones en Latinoamérica ni una causalidad directa entre sus herramientas y resultados electorales. Lo que sí queda establecido, señala, es que “existe una empresa estadunidense que vende infraestructura de influencia política, que la ha vendido simultáneamente a campañas latinoamericanas y a Israel”.



