La Habana., Cuba denunció ayer que el bloqueo estadunidense le causó pérdidas por más de 8 mil millones de dólares entre marzo de 2025 y febrero de 2026, una “cifra récord” que, subrayó, ni siquiera refleja el impacto del cerco petrolero ni las sanciones secundarias aplicadas por Washington.
El cálculo, presentado por el canciller Bruno Rodríguez de cara a la votación anual sobre esas medidas en la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en octubre, asciende a 8 mil 83 millones de dólares y supera en 7 por ciento la cifra reportada un año antes.
El jefe de la diplomacia cubana presentó el informe titulado Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos de América contra Cuba, que será analizado por la Asamblea General de la ONU, y afirmó que ahora no se celebran negociaciones con Washington ni existe una “hoja de ruta” para futuras conversaciones.
“La política de asfixia económica estadunidense” ocasionó pérdidas 7 por ciento superiores al año anterior, destacó Rodríguez ante el cuerpo diplomático acreditado aquí y a la prensa, en una presentación acompañada por fotografías del reportero gráfico de La Jornada Jair Cabrera Torres, quien junto con el periodista y escritor Luis Hernández Navarro documentaron en estas páginas parte del impacto del asedio estadunidense.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, escribió en sus redes sociales que “lo más alarmante” del bloqueo es que este año incrementó su golpe “en áreas tan sensibles como la energía, la salud, la educación”.
El mandatario expresó que “Cuba confía en que se imponga por amplia mayoría la condena enérgica de la comunidad internacional a este genocidio”, luego de subrayar que “lo alarmante y urgente” del cerco “es cómo esas cifras se reflejan en el acto criminal al que se somete a todo un pueblo”.
Apagones cuestan vidas, sobre todo de niños
El canciller Rodríguez detalló que el informe, que puede ser consultado en https://shorturl.at/alwUy, “aporta información rigurosa sobre los daños económicos, comerciales y financieros del bloqueo” que en “daños acumulados ascienden a 178 mil 700 millones 500 mil dólares”, desde que triunfó la revolución de 1959.
Subrayó que la cifra “no incluye los daños del cerco energético” aplicado en los pasados siete meses, ni las “sanciones secundarias” aplicadas en mayo contra entidades cubanas.
Al resaltar que “detrás de cada cifra hay un rostro humano”, subrayó que el texto hace énfasis en el impacto en las familias cubanas, al sostener que “el bloqueo no castiga a un gobierno”, sino que “es un acto de castigo colectivo”.
Refirió que el bloqueo de combustible y las amenazas contra las navieras producen apagones, impiden el abasto de agua y afectan todos los servicios a la población, al tiempo que rechazó que estas consecuencias sobre la población sean daños colaterales.
Aseveró que un apagón puede definir una vida y señaló que “el bloqueo energético castiga a los niños recién nacidos que para sobrevivir dependen del funcionamiento estable de un equipo médico”. Precisó que la mortalidad infantil aumentó, “de cuatro por cada mil nacidos vivos en 2018 a 9.9 en 2025”, y recalcó: “son niños, no son números”.
Denunció que Estados Unidos bloquea cada nuevo mecanismo de Cuba para intentar librarse del cerco, y destacó ese “sentimiento como el mismo espíritu destructivo detrás del genocidio que se comete en Gaza”, e indicó que “aunque en Cuba es silencioso, sin bombas, pero también mata.
“No habrá una crisis humanitaria en Cuba” a pesar del bloqueo, afirmó Rodríguez, tras señalar que “se producen a diario declaraciones terribles no sólo de funcionarios oficiales, sino también de congresistas rabiosamente anticubanos, de figuras neofascistas extremadamente conservadoras de la política estadunidense” que promueven la confrontación y abogan por una agresión en contra de la isla.
Agregó que “no ha habido, ni hay negociaciones, ni existen acuerdos u hojas de ruta” con Estados Unidos, ni existe ninguna agenda para futuras conversaciones a pesar de que la administración de Donald Trump ha endurecido las sanciones contra la isla.
Rechazó que La Habana sea una amenaza de seguridad nacional para Washington, y que las isla toma en serio las amenazas de Trump de invadir su nación; afirmó que el Estado cubano “se prepara para defender con determinación, a ultranza, nuestra independencia, soberanía e integridad territorial”.
Reiteró que Cuba “estará dispuesta a continuar dichas conversaciones (con Estados Unidos sobre bases del derecho internacional), sin precondiciones, en igualdad soberana”.



