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domingo, 3 marzo, 2024
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■ Llevamos “cuatro años buscando justicia, esa que desde pequeños nos dicen que existe, pero que es raro verla en la realidad”

Comunidad indígena de Cicacalco logra inhabilitación de relleno sanitario que ha afectado su entorno

■ El 17 de noviembre de 2022 se logró la clausura definitiva, “pero seguimos demandadas tres personas”

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Por: MARTÍN CATALÁN LERMA •

Fiel a su historia de resistencia y de defensa a su territorio, la comunidad indígena de Cicacalco, en Tlaltenango, logró la inhabilitación de un relleno sanitario construido en sus inmediaciones por el gobierno municipal y estatal (sin consultar a la población), pero las afectaciones y consecuencias que tuvo el proyecto no han sido remediadas.  

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Inaugurado el 25 de junio del 2019 por el entonces presidente municipal Miguel Varela y el gobernador Alejandro Tello, el discurso oficial lo refería como el proyecto de relleno sanitario más moderno en Zacatecas, pero al poco tiempo provocó afectaciones a la comunidad que propiciaron un movimiento social contra este proyecto.

Aunque este relleno sanitario ya fue clausurado, Itzel Guadalupe Martínez Murillo y Mónica Martínez Alfaro, integrantes del movimiento Cicacalco, expresaron que la comunidad “lleva cuatro años buscando justicia, esa que desde pequeños nos dicen que existe, pero que es raro verla en la realidad”, pues sus afectaciones no han sido remediadas hasta la actualidad.

A SÓLO 2 MESES DE INAUGURADO 

EL RELLENO, HABITANTES IDENTIFICARON 

CAMBIOS EN SU VIDA COTIDIANA 

Se decía que este proyecto sería uno de los mejores del país en su ramo, con alta tecnología, noble con el medio ambiente y, además, generaría derrame económico para el municipio, pero, sólo dos meses después de inaugurado, los habitantes de Cicacalco identificaron cambios en el entorno y en su vida cotidiana.

“Las mujeres se dieron cuenta que la alimentación ya no se podía hacer como antes, ya no se podía sacar el fogón al patio o hacer el nixtamal porque teníamos enjambres de moscas verdes, olores que podían trascender a tres kilómetros, las vacas comenzaron a morirse por comer plástico y el arroyo donde nos bañamos y disfrutamos empezó a correr con agua negra”, relataron.

Ante esa situación, las mujeres protestaron en contra del relleno sanitario que se construyó con una inversión de 25 millones de pesos, y a pesar de que hubo acuerdos en primer momento con el municipio para resolver algunos de los problemas, éstos nunca se cumplieron.

Para septiembre de 2020, las afectaciones crecieron y los habitantes de Cicacalco reanudaron su movilización contra el relleno sanitario, hasta que el tema llegó al Cabildo y se definió hacer un recorrido, donde las autoridades “nos trataron como indios ignorantes”, pues pretendieron convencerlos de que no había ningún daño.

Martínez Murillo y Martínez Alfaro recordaron que representantes de la comunidad se trasladaron a la capital del estado para presentar quejas en la delegación de la Procuraduría Federal de Protección Ambiental (Profepa), en la Secretaría del Agua y Medio Ambiente (SAMA) y en la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Zacatecas (CDHEZ), así como una denuncia en la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE).

Entonces la población llevó a cabo una toma simbólica del relleno sanitario y, días después, personal de las instancias mencionadas visitaron el lugar: “nosotros pensamos que venían a ayudarnos, pero no fue así, iban acompañados por la policía que buscaba a tres compañeros de la comunidad para aprehenderlos porque estaban demandados”.

BIÓLOGOS CONSTATARON QUE 

EL DAÑO EN LA ZONA CORRESPONDÍA 

A 10 AÑOS DE OPERACIÓN 

Después la comunidad contrató un equipo de biólogos para conocer el nivel de toxicidad del relleno sanitario y de esa forma se pudo constatar la contaminación que estaba propiciando en la zona e incluso arrojó que el daño correspondía a 10 años de operación.

A su vez, las autoridades realizaron estudios en el relleno sanitario para identificar y verificar los daños que había causado al medio ambiente y a Cicacalco, pero afirmaron que los resultados fueron “amañados” porque no se registró ningún elemento tóxico. Sin embargo, la comunidad estaba preparada para refutar todos sus argumentos.

Llegó 2021 y “fue uno de los más difíciles, estábamos cansados y agotados. El año comenzó con una reunión con personas de dependencias estatales. Vinieron a explicarnos sus estudios y a decir que todo estaba bien, pero se llevaron la sorpresa de que la comunidad ya había analizado sus documentos y pudimos decirles lo que no era verdad”, comentó Martínez Alfaro.

En febrero de ese año visitó Tlaltenango el presidente Andrés Manuel López Obrador y representantes de Cicacalco lograron entregarle un expediente con todo el historial del caso y en una de sus conferencias de prensa mencionó que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) revisaría el problema, aunque no ocurrió nada.

Posteriormente, el 14 de septiembre de 2021, Cicacalco obtuvo una medida cautelar para cerrar temporalmente el relleno sanitario, aunque el problema continuó porque la nueva administración gubernamental en Tlaltenango interpuso un amparo en contra de esa decisión.

Fue hasta el 17 de noviembre de 2022 cuando se logró la clausura definitiva del relleno sanitario, “pero seguimos demandadas tres personas y ahora no sabemos en qué estatus está y seguimos bajo las manos de un municipio corrupto con gobiernos de todos los colores que siguen amedrentando a la comunidad”.

Esta experiencia se presentó este jueves en el marco del primer Foro sobre Tratamiento de Residuos, Agua y Territorio “Dignificación de nuestra tierra”, realizado en Cicacalco con la participación de 21 organizaciones sociales provenientes de Chiapas, Guerrero, Puebla, Hidalgo, Ciudad de México, Estado de México, San Luis Potosí, Jalisco y Zacatecas, que se reunieron para conocer experiencias de lucha social en torno a la basura.

Por su parte, Adolfo Trejo Luna, historiador y docente de la Universidad de Guadalajara (U. de G.), presentó la ponencia La comunidad de Cicacalco y su lucha histórica en la defensa del territorio, en la que narró los antecedentes de la comunidad en la defensa de su territorio.

“Cicacalco pertenece a la gran tradición cazcana de esta zona de México. Los indicios históricos que vamos encontrando en la documentación oficial nos permiten saber que la comunidad ha estado presente desde el siglo 17 en este espacio donde nos reunimos el día de hoy, y en este lugar se llegaron a celebrar diferentes espacios de discusión sobre la tierra”, expuso.

Detalló que la forma de organización de la tierra en las comunidades indígenas es el punto de partida de los conflictos que se mantienen hasta la actualidad porque hay dos visiones, una occidental que busca tener, administrar y vivir con la tierra, y otra que tiene que ver con la forma ancestral de los pueblos para autodeterminarse.

EL VALOR DE CICACALCO 

“ES ESO DE AFERRARSE A 

LA TIERRA”: HISTORIADOR

En ese sentido, Trejo Luna dijo que el valor de Cicacalco en la actualidad “es eso de aferrarse a la tierra, de que es suya, de que aquí tienen su arraigo, y eso es difícil de entender desde la otra postura de  racismo, clasismo e intolerancia del ayuntamiento de Tlaltenango, especialmente del ex presidente Miguel Varela, personaje que sólo tuvo como respuesta un racismo extremo”.

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