El titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Roberto Velasco Álvarez, publicó ayer una carta en The Wall Street Journal en respuesta a una columna de Mary Anastasia O’Grady, publicada el 17 de agosto, que acusó al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum de propiciar la censura de la prensa mexicana. “México vive el momento más libre y democrático de su historia”, respondió Velasco Álvarez, y afirmó que “determinar si un gobierno está censurando a su prensa no es una cuestión de retórica”, sino “una cuestión de evidencia”. A continuación, el texto íntegro de la carta, en traducción de cortesía de la SRE:
20 de agosto de 2026
La prensa mexicana sigue siendo libre con la presidenta Sheinbaum.
Determinar si un gobierno está censurando a su prensa no es una cuestión de retórica
México vive el momento más libre y democrático de su historia. Durante la mayor parte de un siglo, un solo partido controló el espectro radioeléctrico y gobernó para unos cuantos, mientras que los periodistas rara vez tenían acceso al presidente. Hoy, la presidenta Claudia Sheinbaum responde a la prensa todos los días hábiles y dedica sus fines de semana a recorrer México, escuchando –y trabajando– para la gente.
A pesar de lo que sostiene Mary O’Grady, la prensa de México no está silenciada. Determinar si un gobierno está censurando a su prensa no es una cuestión de retórica. Es una cuestión de evidencia, y los hechos contradicen su afirmación.
Una de las dos cadenas de televisión más grandes de México ha mantenido una línea editorial abiertamente crítica hacia este gobierno. Su concesión permanece intacta y sus periodistas expresan libremente lo que piensan. Los académicos citados por la señora O’Grady tienen libertad para publicar sus opiniones en México, en una revista cuya línea editorial también ha sido crítica del gobierno.
Los lineamientos que cita la señora O’Grady no crean ningún árbitro de la verdad. El espectro radioeléctrico de México es un bien público, concesionado a particulares. Los derechos de las audiencias corresponden a los radioescuchas y televidentes; su cumplimiento recae, en primera instancia, en un defensor de las audiencias designado por cada cadena, y no se extienden a la prensa escrita. El Congreso mexicano legisló este marco y nuestra Suprema Corte determinó que los derechos de las audiencias tienen precedencia sobre los intereses comerciales de los concesionarios.
El debate sobre las reformas de México es legítimo y está en curso. Diferimos de la señora O’Grady. Sin embargo, defendemos su libertad de publicar con la misma firmeza con la que la defendemos en México: para quienes están de acuerdo con nosotros y, más importante aún, para quienes no lo están.
Roberto Velasco Álvarez
Secretario de Relaciones Exteriores de México
Ciudad de México



