Las lluvias de este 2025 han vuelto a poner en evidencia una crisis que lleva años latente: el progresivo colapso de decenas de fincas históricas en el Centro de Zacatecas, muchas de ellas ubicadas en zonas altamente transitadas por turistas y habitantes. No se trata de incidentes aislados. En las últimas semanas, vecinos han reportado desprendimientos de cornisas, muros a punto de ceder y techumbres colapsadas. Basta caminar por las calles Hidalgo, Tacuba o el Callejón de las Campanas para ver estructuras apuntaladas y zonas acordonadas. El deterioro ya es paisaje urbano.
Esta situación no solo representa un riesgo para la vida y la integridad de quienes transitan por el Centro Histórico, también erosiona el alma misma de la ciudad. ¿De qué sirve contar con un título de Patrimonio Cultural de la Humanidad si los inmuebles colapsan sin intervención efectiva? La tragedia no es nueva ni desconocida: es responsabilidad directa del gobierno municipal atender el mantenimiento del espacio público, tal como lo mandata el Artículo 115 Constitucional, fracción III, que asigna a los ayuntamientos la conservación de calles, parques, jardines y entornos urbanos.
El diagnóstico es alarmante: Zacatecas capital acumula más de 140 inmuebles con riesgo estructural, de los cuales al menos 50 presentan riesgo alto o inminente de colapso, según reportes del INAH y Protección Civil. Las autoridades emplean un sistema de semáforo para clasificar el nivel de deterioro (rojo, amarillo y verde) a través de inspecciones físicas y sobrevuelos con drones. Las fincas más comprometidas se ubican en los barrios tradicionales del primer cuadro, como La Pinta, El Rebote o la Plazuela Goitia. Con cada temporada de lluvias, la lista crece.
A esta crisis se suman causas estructurales: abandono por litigios entre herederos, costos de restauración impagables para propietarios particulares, y una burocracia asfixiante. Para intervenir una finca patrimonial se requieren más de diez trámites distintos y la aprobación de al menos tres instituciones. Paradójicamente, mientras las casas se caen, los permisos para rescatarlas se empolvan en los escritorios.
Frente a este escenario, surge la pregunta obligada: ¿qué ha hecho la actual administración municipal? A casi un año de asumir funciones, el alcalde Miguel Varela se enfrenta a un reto histórico: restaurar el corazón patrimonial de la ciudad. Si bien en campaña prometió un “rescate del Centro Histórico”, al día de hoy no se ha presentado un plan integral de intervención ni existen informes públicos de asignación presupuestal específica para este fin. Tampoco se ha hecho público el Plan de Manejo del Centro Histórico, instrumento obligatorio para toda ciudad patrimonio. Sin este documento, las acciones carecen de visión de conjunto.
Las intervenciones han sido hasta ahora reactivas: apuntalamientos de emergencia, acordonamientos, evacuaciones preventivas. Pero no hay evidencia de un programa de mantenimiento preventivo, ni mucho menos de incentivos fiscales o facilidades administrativas para quienes desean restaurar sus propiedades.
Desde el equipo del Plan Zacatecas, proponemos una salida ambiciosa pero viable. Se trata de adoptar el modelo más exitoso implementado en ciudades patrimonio como Cartagena (Colombia), donde el municipio creó un fondo mixto (público-privado) para restaurar fincas patrimoniales y darles un uso habitacional, cultural o productivo. En Lima (Perú), la municipalidad ha impulsado procesos de expropiación para rescatar casonas abandonadas. Y en la Ciudad de México, el Fideicomiso del Centro Histórico logró revitalizar cientos de edificios mediante cooperación interinstitucional.
Zacatecas puede y debe hacer lo mismo. Para ello, el municipio debe activar un fondo específico de rehabilitación patrimonial que aproveche recursos federales vigentes en 2025. Están disponibles y en operación: el FOREMOBA (Fondo de Apoyo a Comunidades para Restauración de Monumentos), con convocatoria activa este año; el Programa de Mejoramiento Urbano (PMU) de la SEDATU; el FONCA, con fondos culturales; y los recursos etiquetados vía FORTAMUN. También puede buscar alianzas con instituciones como la UNESCO, el BID o fundaciones privadas.
Además, es urgente simplificar los trámites. Proponemos la creación de una ventanilla única para la restauración de inmuebles patrimoniales, donde propietarios puedan recibir asesoría técnica, apoyo legal y acompañamiento institucional sin enfrentar una maraña burocrática. A esto debe sumarse un esquema de incentivos fiscales, asesorías gratuitas y, cuando sea necesario, expropiación justificada por interés público.
El abandono del Centro Histórico no es solo una deuda con el pasado; es una amenaza al presente y al futuro. Aún es tiempo de corregir el rumbo, pero no con discursos ni anuncios. Hace falta una acción decidida, presupuestada, coordinada y participativa. El corazón de Zacatecas merece más que nostalgia: merece una restauración con justicia social, visión de futuro y amor por la ciudad.



