La Gualdra 726 / Desayuno en Tiffany’s, mon ku / Festival de Cannes / Cine
Con Soudain, participante en Cannes en competición oficial, Ryusuke Hamaguchi deslocaliza su cine a Francia proponiendo una aclimatación que preserva los rasgos de su estética, y en particular el trato privilegiado dedicado a la palabra. Marie-Lou, interpretada por Virginie Efira (que se ha convertido en una de las actrices preferidas del festival), es la directora de una residencia de ancianos, que intenta implementar un nuevo método de cuidado de los pacientes, la “humanitud”, consistente en alargar la vida y la vitalidad de los ancianos estimulando sus sentidos, sentimientos y movilidad, en vez de confinarlos en la pasividad para reducir las estadísticas de accidentes, desde una lógica de reducción de gastos.
Convergencia terapéutica
El proyecto de Marie-Lou tropieza con una serie de obstáculos, entre los cuales las malas condiciones de trabajo de los distintos servicios del personal, pero también las resistencias hacia unos cambios percibidos como un aumento de la carga de trabajo. Aunque lógicamente, el mayor freno proviene de los gastos que los directivos del grupo empresarial entrevén en este método.
El encuentro, marcado por el azar, de Marie-Lou con una directora de teatro japonesa y sus dos actores, uno de los cuales es un joven autista que interviene en la obra a pesar de su discapacidad, evidencia los puntos en común entre las dos. El tema de la obra, basada en Franco Basaglia, un psiquiatra italiano próximo de las ideas de la terapia institucional, parte sobre los mismos principios de cuidado e integración de colectivos excluidos por la sociedad, por razones físicas o mentales.
El director japonés se posiciona explícitamente en una crítica del capitalismo, a la vez demostrativa pero llena de humanismo, que entre otras cosas expone su componente autodestructivo de un capitalismo que arrasa con los materiales que utiliza para su crecimiento, ya sean los recursos naturales o el tiempo de los trabajadores.
Tomar el tiempo
En un filme de más de tres horas, Hamaguchi retoma uno de los rasgos característicos de su cine, las largas secuencias sin cortes, que aquí pueden recoger íntegramente una discusión entre empleados, una obra de teatro o una conferencia sobre los males del capitalismo. Pero el proyecto estético de conservar el tiempo, de preservarlo, encuentra aquí una plena justificación cuando se asocia con la lógica del proyecto terapéutico: dedicar tiempo, salir del modelo de la productividad para preservar la integridad de un momento, sin amputación, sin ahorro.
Con este paralelismo entre el cuidado y el cine, Hamaguchi justifica su propia estética de la palabra. Además, adapta un libro-ensayo basado en unos intercambios epistolares, De repente me siento mal, de Maoko Miyano y Maho Isono, otra forma de preservarla a través del diálogo, desde una perspectiva socrática, en un filme encarnizadamente optimista y humanista.
El dispositivo cinematográfico que recoge estas largas secuencias, casi capítulos, que componen la película, rebaja su austeridad introduciendo sutiles movimientos y encuadres, e incluso alguna secuencia con una planificación magníficamente coreografiada. Como la que sigue a las protagonistas a la salida del teatro, por la explanada de la biblioteca nacional hasta el borde del Sena, donde un grupo baila salsa frente a una péniche, mientras que las dos, que se acaban de conocer, se preguntan mutuamente: “quién eres?”.
Su límite, quizás, es que este optimismo cree una coraza sin fisuras, que esconde sus puntos muertos. Cinematográficamente, también supone abandonar las rupturas y las discontinuidades que Hamaguchi había introducido en su anterior largometraje, El mal no existe, y que enriquecían la afirmación de la palabra con un interesante, y esencial, contrapunto de preguntas sin respuesta, oscuridad y duda.

* El premio Ecoprod del Festival de Cannes 2026 fue otorgado a Ryusuke Hamaguchi por esta película. Además, Virginie Efira y Tao Okamoto, actrices de este filme, fueron premiadas conjuntamente por la mejor interpretación femenina en el mismo festival.
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