Editorial Gualdreño 732
Son curiosas las únicas cualidades de los que ex-abrupto se erigen
en críticos de arte, encaramados en la colinilla de un suficientismo que sería
risible si no fuera culpable.
“Críticos y pintores”, Revista Moderna de México, 1906.
Inicio esta nota con una frase publicada en la Revista Moderna de México (RMM), citada en el artículo “Trabajos del crítico y criticado. Los modernismos de Julio Ruelas y Gerardo Murillo”, de la Dra. Rebeca Julieta Barquera Guzmán, por su contundencia y significado en esta época en la que, desde mi punto de vista, sigue vigente y para nada novedosa, la práctica de criticar visceralmente como en un momento lo hizo Murillo -mejor conocido como el Dr. Atl- con Julio Ruelas, mientras el zacatecano vivía en París.
El artículo lo encontré en estos días tratando de indagar más sobre la vida de Julio Antonio Luis Ruelas Suárez durante sus últimos años en Francia, porque este 16 de septiembre se cumplen 119 años de su fallecimiento acontecido en París, ciudad en la que actualmente reposan sus restos mortales.
Barquera Guzmán da cuenta de cómo eran clasificados por la RMM, en 1906, los críticos: “los redactores de la RMM propusieron clasificar a los críticos de arte en dos: ‘el del encomiástico elogio’ y ‘el de la diatriba’; es decir, los que escriben alabanzas o los que escriben violentamente contra algo o alguien, que se escudaban ‘en la negligencia del público y en la sordera artística’”, y para describir más a los de la diatriba, continúa: “en proyección grotesca, se perfila en las columnas del periódico la figura macrocéfala del fracasado, destilando como ciertos arácnidos un corrosivo cruel, más fluente cuanto más hondo es el obscuro pozo en que ha caído. Y este caso no sufre variedad en ningún género”. Como un crítico meta morfoseado en alimaña, con actitud despreciable, cuyas palabras funcionan como un ácido que corroe todo lo que enuncia, termina por añadir la autora. ¿Les suena conocido? Basta volver al Museo Francisco Goitia para encontrarse con ese aguafuerte realizado por Ruelas para que quede más claro.
Pero volvamos al conflicto entre el Dr. Atl y Julio Ruelas, sucede que en noviembre de 1906 se llevó a cabo una exposición en la Antigua Academia de San Carlos, en la que se exhibió “la obra de los artistas mexicanos pensionados en el extranjero, tanto los que se estaban instalando en Europa”, entre los que se encontraban Ruelas y Francisco Goitia, entre otros artistas pensionados por obra y gracia de Justo Sierra; de ella escribiría posteriormente el Dr. Atl en El Diario. Periódico independiente sobre cada uno de los expositores, pero de Ruelas, después de decir que con él había que aplicar todo el rigor de la crítica afirmó:
“Yo me complazco en creer que estos cuadros de una fantasía infantil los habrá hecho el señor Ruelas para tomar el pelo… al público; que hayan sido ejecutados en un periodo de… de inconsciencia diré, para ser breve. Hay en El sueño de Athos unos señores marionetes que están esperando la bajada de un megaterio despellejado, capaces de hacer las delicias de las doncellas de servicio y de los mozos de cuadra”.
El boceto de El sueño de Athos se encuentra en el Museo Francisco Goitia también, usted puede verlo ahí y espero coincida conmigo en que las declaraciones de Gerardo Murillo no sólo fueron ofensivas sino que se pueden ubicar en “las de la diatriba”; más adelante en su artículo Barquera dice que después hubo una crítica diferente, realizada por Rafael Urbano “Urbano concede a Ruelas ‘una imaginación panteísta’, una apreciación que, para ellos, ‘reclama por cierto un logaritmo para acercarla a la fantasía infantil que le atribuye la mala fe o la imbecilidad’. Entonces, aquella referencia a la ‘fantasía infantil’ (caracterizada por Murillo como ‘mariotinesco’) parece ser una de las características que más sacudió a los defensores de Ruelas”, entre los que, por supuesto, me incluyo.
En fin, este tipo de críticas siempre existirán. Si usted está interesado en saber más sobre el tema, lea el texto completo de la Dra. Barquera Guzmán; y le invito también a visitar en el Museo Francisco Goitia la sala de Julio Ruelas, quien ha sido considerado por Evodio Escalante este siglo como “el genio absoluto de la plástica mexicana”.
Que disfrute su lectura.
Jánea Estrada Lazarín
https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_732



