spot_img

De falsedades y otros patógenos: Cómo mentir en internet, de Adrián Chávez 

Más Leídas

- Publicidad -

Por: La Gualdra •

La Gualdra 731 / Libros / FENALIZ

- Publicidad -

Por Roberto Padilla Ramos 

¿Cuándo comenzará el apocalipsis? Para Éric Sadin, el día de la revelación inició el 30 de enero del año 2022, cuando Sam Altman, fundador de OpenAI, anunció un nuevo modelo de inteligencia artificial generativa: ChatGPT. El peligro radica, para el filósofo francés, en la propia naturaleza de dichos agentes: capaces de acceder a todo el corpus digitalizado de internet creando arqueologías de un futuro ya existente. El pálido jinete ya no cabalga sobre los prados desérticos de la enfermedad o la guerra. Ahora, lo hace sobre ecuaciones y fórmulas matemáticas para construir un lenguaje a partir de la estadística y la correlación. Incrustados en el algoritmo, como mariposas en una colección entomológica, hemos cedido a la máquina nuestras principales facultades: la imaginación, la creatividad, el talento, el intelecto; pilares de la civilización moderna se han erosionado en la era del capitalismo de vigilancia. 

Éste es el tiempo de las proyecciones fantasmáticas en la que cada uno de nosotros produce, gracias a los dispositivos digitales y medios de comunicación, imágenes que se corresponden a nuestros deseos e intereses. La verdad, por lo tanto, se convierte en un espejo cóncavo que proyecta la luz hacia los intersticios de nuestras creencias. Sometidos por nuestro aburrimiento, pasamos horas en plataformas como Facebook, Instagram y TikTok, o delegamos nuestras tareas a una IA; alimentando al algoritmo con nuestra información y, a cambio, somos inoculados con un virus patógeno que se multiplica exponencialmente en el caldo de cultivo de nuestros cerebros. 

Las noticias, agentes infecciosos, se conservan gracias a las mecánicas sociales propias del internet y de todos aquéllos que habitamos dicho páramo, convirtiendo la verdad y la mentira en un par de etiquetas que dependerán de cómo y quién las utilice y, sobre todo, con qué propósito. En la supuesta sociedad de la información, donde la dinámica del internet no busca el bienestar común, no importa la veracidad de los hechos; su valor recae en la forma como son procesados, envueltos y decorados para el consumo diario. Por lo tanto, ¿cuáles son los mecanismos de la mentira?, ¿qué recursos utilizan aquéllos que buscan captar nuestra atención? ¿Es posible suministrar un agente, inocuo y atenuado de las falsedades, como las vacunas, para distinguir cuándo nos están mintiendo?, ¿qué procesos neuronales están involucrados en el consumo de las fake news? ¿Qué rol juega el lenguaje en las artimañas de los embusteros? O ¿cómo afecta a nuestro cerebro el excesivo consumo de información? Éstas son tan solo algunas de las muchas preguntas que responde Cómo mentir en internet: Guía para triunfar en la era de la posverdad (2025) de Adrián Chávez. La propuesta literaria es la de la transvaloración: colocar al lector en el lugar de quien construye la mentira. Consciente de la virulencia del algoritmo, el autor nos ofrece un conjunto de herramientas, como los anticuerpos en el proceso de inmunización, para estos tiempos hipermodernos. La vacuna, por lo tanto, es un libro que parte de la lingüística, pero también de las neurociencias, la psicología, el derecho, el periodismo, la cultura popular y la más rigurosa investigación. Sin perder el humor y la ironía que lo han caracterizado a lo largo de los años como experto divulgador de la lengua, Adrián inicia el trayecto desmontando una de las mentiras más difundidas de la modernidad. El mito del homo sapiens como un animal particularmente pensante. 

En realidad, todo indica que, más que racionales, los homo sapiens sapiens somos seres sociales, emocionales, y muy, muy necios, capaces de autoconvencernos de cualquier cantidad de tonterías contrarias a la evidencia con tal de no herir nuestras propias sensibilidades, atentar contra nuestra identidad, poner en riesgo nuestra pertenencia a un grupo, o someter a nuestros cerebros al breve gasto de energía que implica revisar nuestras certezas. 

En efecto, la idea de nuestra condición racional, excluyente para la mayoría de las especies del planeta, choca de forma estrepitosa con fenómenos culturales como el de la desinformación. En internet abundan titulares tan patógenos como las cepas de la viruela: ¿las vacunas contra la COVID-19 causan cáncer?, ¿es posible bajar de peso escribiendo con pluma de tinta azul? O, científico francés admitió haber mostrado un trozo de chorizo haciéndolo pasar por Próxima Centauri; buscan beneficiarse de nuestras creencias y, posteriormente, manipular nuestras emociones: la burla, el odio, la rabia, la indignación, el desconcierto son los vectores que utilizan como medios de diseminación. Por lo tanto, algunas emociones son más beneficiosas que otras para la mentira. Al respecto, Adrián señala: “una noticia alegre apenas se comparte, pero una que causa asombro o escándalo llega a más gente; a casi nadie le dan ganas de compartir una noticia triste, pero las que producen ansiedad o enojo se diseminan como la peste. De hecho, en palabras de los autores, «la ira es el más poderoso predictor de viralidad»”. Cómo mentir en internet es también un llamado de alerta y al mismo tiempo de acción ante la inminente pandemia que estamos viviendo: la de la vuelta y reivindicación de la simpleza. 

El diagnóstico que realiza Adrián devela tres grandes parásitos que no dudarían en aferrarse, con sus patas articuladas, a nuestros cerebros: las noticias engañosas o fake news, las teorías conspirativas, y las pseudociencias. Cada capítulo mostrará con ejemplos claros y, a partir del conocimiento existente, cómo se desarrolla cada una de estas infecciones, mostrándonos toda una diversidad de criaturas perniciosas: “monarcas del clickbait, agentes políticos que instrumentalizan la lengua para ganar votos, teóricos(as) de la conspiración y coaches conspirituales con una sospechosa predilección por las etimologías, médiums de lenguas alienígenas”. Así pues, la medida de asepsia recomienda reforzar el sistema inmune a partir del reconocimiento de los mecanismos generales y las constantes lingüísticas de la posverdad, es decir, hablar de la lengua desde su horizontalidad y desde el humor como una estrategia pedagógica. 

Éste es un retorno a la raíz, a esa estructura primordial de soporte y nutrición, al igual que en Manual del español incorrecto: Contra el espejismo del «buen español» (2024), esta obra nace como un acto supremo de insubordinación a las obsoletas clases de metodología de la investigación: 

En mis tiempos escolares la materia de Metodología de Investigación se trataba sobre todo de hacer fichas bibliográficas, aprender a odiar la más reciente edición del formato APA y asociar el pensamiento crítico con las ganas de dormir. Me pregunto si esa materia, o sus equivalentes, siguen siendo así en la actualidad, o si los planes de estudio se rediseñaron para enseñar al alumnado a enfrentar la era de la posverdad y el alud de desinformación que les cae encima cotidianamente en internet, a reconocer qué se dice y quién lo dice, a preguntarse por qué y para quién lo dice, a identificar a primera vista las red flags de las mentiras, las medias verdades y los intereses ocultos en cómo se dice. 

La realidad es que estos tiempos no son los de la sensatez, ni los de la información y, mucho menos, los de la verdad. Por el contrario, son los de la monetización de la simpleza, del anti intelectualismo y la simplificación. En donde cada nicho digital ofrece a millones de personas en el mundo una comunidad edificada en el desconocimiento. Por eso la intención de Adrián debe ser encubierta con mucha astucia: 

Al final, a manera de resumen, te propondré 7 hábitos de la gente altamente post verídica, que alguien con muy mala fe podría interpretar como instrumento irónico de defensa del pensamiento crítico, la alfabetización mediática y la inmunización cognitiva contra la desinformación: nada más lejos de la verdad. De esa forma, habrás completado tu entrenamiento inicial para salir al mundo y someter sus verdades a tus intereses, sean estos comerciales, ideológicos o de sano esparcimiento.

Cómo mentir en internet, es ante todo un potente catalizador capaz de ayudarnos a distinguir los hechos de las opiniones y las verdades de las mentiras. Pero, sobre todo, es un diálogo horizontal y rizomático que busca cimentar nuevas comunidades basadas en un momento de profunda reflexión: la pausa. Un acto que representa la antítesis de todo lo que nos rodea y que trastoca el orden del tiempo, que corre obediente detrás del último titular de Facebook, de la nueva fake news del presidente Donal Trump o de la opinión del más popular influencer. Una lectura obligatoria para quien desea conocer a fondo la época en la que está inmerso, en donde más de 67 millones de mexicanos pasamos por lo menos 7 horas al día conectados a la red. Por su parte Adrián Chávez, un apasionado divulgador, escritor, traductor y lingüista demuestra porqué es una de las voces más audaces del panorama literario, pues uno de sus rasgos más importantes es su profunda honestidad intelectual: su libro parte del reconocimiento y el despojo de sus propias creencias. Le prometo, créame por favor, que las mentiras sólo están en el libro.

 

***

Chávez, Adrián, Cómo Mentir en Internet: Guía para triunfar en la era de la posverdad, AGUILAR, México, 2025. 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_731

- Publicidad -

Noticias Recomendadas

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas Noticias

- Publicidad -
- Publicidad -