La Gualdra 734 / Libros / Poesía
Por Daniel Téllez
En una de sus últimas entrevistas, la maestra Dolores Castro afirmó: “Escribir tiene que ver con investigar uno hasta el fondo, no el existir solamente sino el ser. Somos en cuanto somos espíritu, en cuanto somos materia, y en cuanto estamos un momentito, así de pequeño, en el mundo, pero abriendo los ojos, tratando, con todos los sentidos, de captar qué es lo vivido y, además, poderlo expresar. ¿Por qué poderlo expresar? Porque expresarse es una especie de desahogo. No sólo desahogo sino un salir de sí. Ese salir de sí no es sólo para uno mismo”.
Esta definición del quehacer poético se despliega en las 655 páginas de Cartografía de espejos infinitos. Antología-Homenaje del Encuentro Internacional de Poetas Dolores Castro, muestra de 79 voces poéticas provenientes de 9 diversas latitudes, “registro de nuestra existencia, a través de lo que es intenso en nosotros”, anota el poeta, promotor, gestor cultural y antologador, Santos Velázquez, en un breve pero cálido texto, “A manera de prólogo…”. Antología que honra, como indica su título no sólo a la maestra Dolores Castro, también a las poetas Thelma Nava, Enriqueta Ochoa y Concha Urquiza, y a las intensidades infinitas que desde el eterno retorno se reúnen en esta publicación de Ediciones Amanuense, ceñida a la idea borgeana de que la poesía es un vehículo para explorar el tiempo y trascender las fronteras físicas y metafóricas.
La poesía se convierte en un medio para indagar en la metafísica del tiempo y en la universalidad de la experiencia humana, allende los límites de lo individual y lo geográfico. En estas páginas que ahora surcan el griego moderno, gracias a la titánica traducción del poeta, traductor e hispanista, Stelios Karayanis, se advierte un tiempo circular; los eventos y las emociones se refrendan a través de la memoria y la remembranza. La eternidad no es un concepto abstracto, sino la inminencia y la repetición constante del presente. Los momentos pasados no se disipan, se reactivan en el recuerdo y en la experiencia poética.
Cartografía de espejos infinitos reúne poetas de América y de Europa; “copioso trabajo”, dice Stelios, que “sintetiza la pasión y fuerza increíble con que escriben los latinoamericanos”. La traducción de las voces de América se inscribe en el Proyecto Sísifo, que empezó hace más de un lustro con los poetas peruanos y cubanos. Ahora suma este proyecto de gran envergadura, a la lista de doce antologías de los países latinoamericanos. “De los versos de Dolores Castro y de potentes e interesantes poetas de este homenaje a su obra y memoria, surge el eterno mensaje de Goethe: Luz, más luz… lo que nos conduce a la solidaridad, a través de la poesía, con los desgraciados de todo el mundo, y nos recuerda que, si la poesía moderna no está comprometida con los valores humanos, no es entonces poesía sino mero juego de palabras”, concluye Karayanis.
Basta hojear las páginas de Cartografía de espejos infinitos para comprobar su naturaleza y sus alcances. Cada poema encarna un estado anímico, un acontecimiento histórico en privado. Indaga lo que los alemanes llaman el Zeitgeist, el espíritu de la época permeado en la poesía. Es posible advertir dicho espíritu en los textos milenarios del amor, en el tránsito occidental de El Cantar de los Cantares, en los poemas americanos de Darío o Martí, en la inmanencia de los poemas de Eliot, Paz, Pound o Baudelaire, y en los aquí convocados: Félix Suárez, Carmen Nozal, Leticia Luna, Baudelio Camarillo, Elsa Cross, Hortensia Carrasco, Porfirio García Trejo, Luis Vicente de Aguinaga, Andrés Cisnegro, Claudia Hernández de Valle Arizpe, Ricardo Yáñez, Ulises Avendaño, Armando Oviedo, Lizbeth Padilla o Ernestina Yépiz, entre otros.
El lector avezado y el casual encontrarán en este magno volumen un inventario sentimental y emocional entre la raíz y la alquimia; entre las mutaciones y la declaración de fe; entre las ruinas y el equilibrio. El leedor hallará en estas nutridas versiones bilingües de Karayanis, “al hombre pensante y sensitivo que es un poeta -en palabras de Dolores Castro- en su esencia entrañable y sus verdades”. También, para quien pretenda conocerle a fondo, podrá “caminar a su lado y sostener el mar con la mirada, / hablar de ciudades irreales, / adivinar su amor y sus costumbres, / su vida cotidiana, sus odios y rencores, / penetrar el secreto de su técnica, / llegar a sus orígenes”, como recomienda Thelma Nava cuando escribe de un Poeta y cómo doblegarle y ahondar en su cuerpo “tembloroso, amoroso, maldito, blasfemo o perseguido”.
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